Emprender con propósito: cómo es la fábrica de mujeres que recicla desechos para generar empleo

Papa, una fábrica de triple impacto

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20 de diciembre de 2018  • 11:41

Conocer lugares impactantes puede generar recuerdos imborrables y también nuevas ideas. Este es el caso de Daravi, la fábrica de triple impacto donde mujeres en situación de vulnerabilidad económica pueden diseñar productos a partir de descartes industriales, como botones, fibras textiles o plásticos.

La idea surgió en 2016 cuando Rocío González y Lorena Nuñez viajaron a India y conocieron la villa más grande de Asia, que lleva el nombre de la empresa. Allí vieron cómo se utilizaban materiales descartables para generar nuevos productos y eso funcionaba como motor de empleo.

"Decidimos atacar las problemáticas de la falta de oportunidad de mujeres que son jefas de hogar. Queremos que esas mujeres empiecen a tener trabajo, aprender y llevarlo a sus casas", contaron González y Nuñez en Comunidad de Negocios, programa que se emite por LN+.

A partir de la empresa surgió también Papa, la marca de la compañía. "Partimos de este modelo productivo por el que fabricamos productos para terceros sin marca y después la nuestra propia como punta de lanza para mostrar lo que se puede hacer", expresaron.

Rocío González, creadora de Daravi
Rocío González, creadora de Daravi Crédito: Santiago Filipuzzi

Las operaciones empezaron en 2016 y requirió una inversión inicial de US$12.000. Actualmente, son nueve empleados y 37 mujeres que colaboran directamente con el proyecto, que este año tendrá una facturación estimada de 5,5 millones de pesos.

"Entendemos el foco en las mujeres como un potenciador del desarrollo social. Por eso elegimos generar nuevas oportunidades a las mujeres de nuestra zona y profundizamos en su capacitación y acompañamiento", consignaron en el sitio web de la empresa.

En relación a las actividades que realizan las mujeres, sostuvieron que, en general, ellas tienen alguna base de capacitación sobre lo textil y en la empresa enseñan ensamblado. "Una vez que aprenden, van pasando distintos niveles. Lo más simple es hacer un llavero, después cartucheras y bolsas", dijeron.

"Estamos dentro de una industria, pero lo que generamos es una comunidad para dar aprendizaje. No es solo para el desarrollo de productos, sino que creemos que es bueno para el planeta. Pesa el diseño, pero no tanto la moda. Queremos algo que tengan larga vida útil y crearon un espacio de contención", finalizaron.

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