La otra copa: en la economía regional, el país se queda a mitad de tabla

Casi líder en inflación, cuarta en deuda sobre PBI y sin datos oficiales de pobreza, la Argentina no es la mejor ni peor en el mapa de los índices
Alejandro Rebossio
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7 de junio de 2015  

Los futboleros argentinos no se van a olvidar de la final que por poco se perdió hace once meses en el Mundial de Brasil. Pero a partir de este jueves, cuando comience la Copa América Chile 2015, empezarán a sufrir y gozar por otras batallas deportivas. Cuando el torneo empiece quizá muchos recuerden el reciente escándalo de corrupción de la FIFA y los presuntos sobornos por 20 millones de dólares que se pagaron por sus derechos comerciales. Son tiempos en que están más evidentes que nunca los lazos del deporte con el negocio. Quizá sean buenos tiempos también para meter algo de competencia deportiva en la economía. Es así como aquí se presentan los once números que reflejan buena parte de la situación económica de la Argentina y su comparación con el resto de América latina.

Hay rankings regionales sobre el nivel de actividad económica, la renta por habitante, la desigualdad de ingresos, los déficit gemelos (el fiscal y el de cuenta corriente que se basa en el comercio exterior), la deuda pública, la inflación, la pobreza, el desempleo, el trabajo informal, la inversión en todas sus vertientes (real, extranjera, en investigación y desarrollo y en infraestructura)y las exportaciones, en especial las que no dependen de las ahora abaratadas commodities. En ninguna variable la Argentina está primera, en algunas está cerca de campeonar, en otras en el fondo de la tabla y en muchas navega por la mitad.

La selección de las variables no ha sido arbitraria, sino que se eligieron las que suelen evaluar como principales los organismos internacionales de diversos pensamientos económicos y los analistas del sector privado. Hay otros rankings que quedaron afuera, como los de salario y jubilación mínimas, competitividad o libertad económica.

"En la comparación con América latina y con el pasado de la Argentina, hay que destacar que vivimos un proceso de desendeudamiento respecto de la crisis de 2001, desde niveles impagables", opina el economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, al repasar los once rankings armados por LA NACION. "Aún hoy que estamos peleados con el mundo, debemos destacar que el gran logro de esta década es el desendeudamiento. Desde que volvió la democracia en 1983, cada gobierno recibía una gran deuda que derivaba en estancamiento económico y décadas perdidas", señala Castiñeira.

De hecho, hay economistas que destacan este activo de la economía argentina, aunque no celebran el modo en que se logró. "En esta década se metió a un 25% de la población en el sistema otra vez: 3 millones de empleos, 3 millones de jubilados y 3 millones de niños. Hubo grandes avances, pero hoy ya no están las fortalezas de años atrás, como los superávits fiscal, comercial y energético, el colchón cambiario, y eso se refleja en que pasaste de crecer a tasas chinas al estancamiento económico, a administrar lo que queda con el cepo. La industria y la creación de empleo están estancados. Cuesta creer que éste es el gobierno que defendía el tipo de cambio competitivo. Pero no soy pesimista sobre el futuro", aclara Castiñeira.

"El próximo gobierno va a tener que enfrentar recesión, inflación, déficit fiscal, conflicto judicial por la deuda y, hasta que no se conozcan sus políticas, no habrá inversión de largo plazo", opina el analista Alberto Ramos, del banco Goldman Sachs. En cambio, el ex ministro de Economía Aldo Ferrer cree que "el próximo gobierno deberá corregir algunos desvíos macroeconómicos, como la escasez de dólares, la alta inflación, los problemas del gasto público, como los subsidios a la energía, y las dificultades para crecer, pero no recibirá una economía descontrolada como en otros tiempos, porque está más sólida de lo que se supone".

1- aVANCES DEL PBI, RETROCESOS EN LA LISTA

Es difícil elaborar rankings cuando se discute sobre las estadísticas. Las cifras oficiales ya no están tan cuestionadas como cuando Guillermo Moreno las dibujaba, pero el Gobierno no consiguió eliminar las críticas. Si se considera el PBI corregido por el ministro de Economía, Axel Kicillof, en los últimos 10 años la Argentina figura como el quinto país latinoamericano -sobre 19- que más creció, con un 5% anual. Pero si se miran los últimos cinco años, el país cae al puesto 13 con un 4,2% anual. En cambio, si se toman los pronósticos de bancos y consultoras reunidos por FocusEconomics para 2015, más allá de que Kicillof advierte que muchas veces fallan, la Argentina se contraería 0,1% y quedaría antepenúltimo en el ranking.

2- INGRESOS POR HABITANTES, EN EL NIVEL MEDIO

Una medida -muy discutida- sobre el nivel de desarrollo de un país radica en su PBI per cápita. Con ese dato los organismos internacionales establecen si es de ingresos altos, medio altos, medio bajos o bajos. La Argentina está en el segundo grupo. Con una renta de US$ 12.873 por habitante aparece en tercer lugar en la región y en el puesto 57 en el mundo. A la cabeza no está Chile (está segundo), sino el ascendente Uruguay. Brasil, Panamá y México siguen a la Argentina, cuyo PBI continúa siendo el tercero más grande de América latina, más allá de las predicciones de que, devaluación mediante, en 2014 caería por debajo del colombiano. Por comparar fuera de la región, España está en crisis hace siete años, pero su renta personal aún es mucho mayor: US$ 30.278.

3- iGUALDAD, SEGUNDO LUGAR EN EL CONO SUR

Quien lea que por año (dado el ingreso per cápita) deberían ingresar en su bolsillo US$ 12.873 o $ 115.985 al tipo de cambio oficial, pero cobre el salario mínimo equivalente a casi $ 62.000 anuales, debe estar preguntándose de qué sirve la clasificación de los países por renta per cápita. Como el PBI no se reparte en forma igualitaria, aquí se presenta el ranking de la desigualdad de ingresos. El coeficiente de Gini, que mide con el 0 a la sociedad más igualitaria y con el 1 a la más injusta, sitúa a la Argentina como el tercer país más equitativo de América latina, con 43,6, por detrás de Uruguay y El Salvador. Muy lejos de Noruega, el país con más alto índice de desarrollo humano del mundo (según la ONU), que presenta un Gini de 26,8.

4- EL OJO FISCAL AVANZA HACIA EL TOP FIVE

Un ranking polémico es el del resultado fiscal. No necesariamente un déficit sea algo malo para la economía, porque puede ser la herramienta para estimularla. Pero la clave es su sostenibilidad. La Argentina kirchnerista pasó del saludable superávit en tiempos de bonanza, a registrar el quinto mayor rojo de un grupo de 19 países del continente en la previsión de bancos y consultoras para 2015, tras estar en el puesto 12 en 2014. El otro superávit perdido es el de cuenta corriente (balanzas comercial, de servicios y de rentas), clave ante la escasez de divisas en un país sin ingreso de capitales. El relevamiento de FocusEconomics prevé que la Argentina sufra el cuarto menor déficit de cuenta corriente de la región. Ahí está el efecto del cepo a la importación.

5. En deuda. Cuartos en América latina

¿Cómo se financia el déficit fiscal? Kicillof apuesta al endeudamiento, pero partiendo de un nivel mucho más bajo del que había en los tiempos de la convertibilidad. La deuda pública neta, es decir, la que descuenta la colocada en otros organismos estatales como el Banco Central y la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), está en un 18,1% del PBI, con lo que es la cuarta más pequeña de América latina. Viene subiendo respecto del 14,8% en 2012, y el índice treparía a alrededor de 20% si se pagaran sin quita todos los reclamos de fondos buitre y compañía que se acumulan en el juzgado neoyorquino de Thomas Griesa. En la oposición reconocen que el próximo gobierno heredaría el conflicto judicial, pero ya no una enorme deuda.

6- precios, más veloces sólo en venezuela

En lo que no hay acuerdo entre oficialistas y opositores es en la inflación. Para el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) la variación de precios al consumidor es de 15,8% anual, mientras que el alza de salarios de la misma fuente salta al 27,9% (de ser así debería haber una suba fenomenal del poder adquisitivo de los trabajadores). Las agencias provinciales de estadística con índice propio hablan de 27,2% según el promedio que elabora el blog Cosas Que Pasan. Las consultoras y los bancos prevén para todo 2015 un 29,7%, más que el 18% pronosticado por Kicillof. En cualquier caso, el país se mantendría como el segundo de América latina con mayor inflación, sólo superado por Venezuela y muy lejos de Brasil y Uruguay, que lo seguirían, con 8,1%.

7- la pobreza, un dato muy controvertido

Polémica por las cifras de inflación mediante, el Indec ya no mide la pobreza y hay diferencias de cálculo entre los propios kirchneristas y entre los que no lo son. Dentro del universo oficialista, el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) es el que arroja el dato más alto. No calculó aún el dato de 2014, pero sí el del último trimestre de 2013, que arroja un 18,2%. Con esa cifra, la Argentina sería el quinto país latinoamericano con menos pobres. Otro cálculo, el de la comisión técnica de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Indec, es decir, el de los empleados que resisten la intervención, la pobreza llegó a 25,1% en 2014, con lo que el país retrocedería al séptimo puesto, detrás de Panamá y Perú.

8- Desempleo, entre las tasas más altas

La tasa oficial de desempleo también recibe reproches opositores. Según los datos oficiales recopilados en el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Argentina es el cuarto país latinoamericano con más desempleo, en un ranking que encabezan Costa Rica y Colombia, con 9,6 y 9,4%, respectivamente. Está lejos de los niveles superiores al 20% que dejó la convertibilidad, pero aún es un desafío pendiente porque no se alcanzó el pleno empleo. Incluso hay economistas de la oposición, como el presidente del Banco Ciudad y eventual candidato a vicepresidente de Pro, Rogelio Frigerio, que arriesgan que la desocupación argentina es la mayor de América latina, aunque la afirmación es discutida.

9- Una elevada informalidad laboral

Un informe de la OIT del año pasado levantó revuelo en el gobierno de Cristina Kirchner: calculó, sobre la base de datos oficiales, cuánto es el trabajo informal sumando a empleados en negro y cuentapropistas excluidos del sistema de la seguridad social. Así, el organismo de la ONU calculó que el 46,8% de los argentinos trabaja en la informalidad. El país es el quinto con más trabajadores registrados, después de Costa Rica, Uruguay, Brasil y Panamá. En esa estadística de la OIT no figura Chile, que se caracteriza por un nivel mayor de formalización de empleados que la Argentina. Al menos, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, puede mostrar que el indicador de asalariados formales mejoró, aunque los sin aportes son aún un tercio del total.

10-inversión hacia otros destinos

La inversión real, la que incluye la construcción y la incorporación de capacidad productiva, del 18% del PBI, ubica al país en el puesto 14 entre 19 países de América latina. Según los pronósticos de bancos y consultoras, el país será el tercero con la mayor caída en 2015. La inversión extranjera directa es un concepto que incluye inversión real, pero también compras de empresas. La Argentina es el sexto destino de los inversores externos en la región pese a tener la tercera economía más grande. En lo que se destaca el país es en lo invertido en investigación y desarrollo, clave para producir algo más que commodities. En este aspecto, la Argentina está en segundo lugar, con un 0,65% del PBI, detrás de Brasil. En cambio, está 9° en inversión en infraestructura.

11- cuartos en caída de la exportación

Un parámetro para medir el desempeño exportador es la evolución prevista de las ventas externas en 2015. Bancos y consultoras prevén que la Argentina sufrirá la cuarta mayor caída de la región. En un país con 41 millones de habitantes, muchos coinciden en que con la explotación de materias primas no alcanza para dar empleo a todos y se requiere industria. Si se mide el porcentaje de manufacturas de origen industrial en el total de productos exportados, la Argentina está novena. Claro que de los 8 países que la anteceden, 6 son países sin commodities. Los otros son México, con petróleo, maquila (industria ensambladora) y una industria automotriz potente, y Brasil, con recursos naturales y un sector manufacturero con más integración de piezas.

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