En las empresas se adelantan las vacaciones para fines de diciembre
En muchas compañías, los máximos ejecutivos inician antes su descanso y eso impacta en el resto del personal
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Una rápida mirada sobre Mar del Plata, la última semana de diciembre, pudo llevar a la sorpresa: playas repletas, tráfico, miles de personas comprando los regalos de Navidad en la comercial calle Güemes. Hay un cambio. La temporada se adelantó y diciembre pasa a ser un mes de descanso, ya sea por precios más bajos en cuanto a alquileres y/o el deseo de huir de la tormentosa Capital (con sus piquetes, semáforos que no funcionan, cortes de luz y calor sofocante). No se espera hasta enero o febrero para empezar las vacaciones, sobre todo entre altos ejecutivos, muchos de multinacionales de Europa o EE.UU., donde tradicionalmente se toman unos días entre Navidad y Año Nuevo. La ausencia de los directivos termina influyendo en el resto de la organización.
Las pruebas están a la vista. Sólo como una pequeña muestra, el 23 de diciembre se registraron más de 1000 autos por hora en la autovía 2, desde la Capital Federal y el Gran Buenos Aires hacia la costa atlántica. Desde la terminal de Retiro, miles de personas viajaron al interior y las empresas de colectivos tuvieron que sumar más coches para satisfacer la demanda.
Las dos últimas semanas de diciembre, con casi tres días laborables cada una por el asueto administrativo, ayudaron a que el éxodo de fin de año se adelantara, pero ésta es una tendencia que parece haber llegado para quedarse. "A partir del 15 de diciembre, el año se da por cerrado -dice Matías Ghidini, gerente operativo y comercial de la consultora Ghidini Rodil-. De hecho, las fiestas de fin de año de las empresas son hasta mitad de diciembre. Después de esa fecha hay poco que se pueda hacer en cuanto a iniciar proyectos o tomar decisiones, y muchos aprovechan para descansar unos días."
Concuerda Patricio Dewey, director comercial y de marketing de la empresa de empleo eventual Adecco: "Cuesta mucho organizar eventos en diciembre. Nosotros trajimos a Alvaro Uribe, ex presidente de Colombia, y tuvimos buena concurrencia, pero notamos que mucha gente ya no estaba en la oficina".
La tendencia más fuerte cuando se habla de vacaciones, y que viene desde hace algunos años, es fraccionarlas. "Muchos CEO se toman unos días en el verano, pero permanecen conectados", afirma Ghidini. La tecnología actual, en formato netbook o teléfonos inteligentes con acceso al mail, sumada a la expansión del Wi-Fi en los lugares de veraneo hacen que quienes tienen cargos ejecutivos no quieran permanecer ajenos a lo que sucede en la empresa. "Hay que tener en cuenta que esta era tan globalizada hace que las multinacionales trabajen a la par de la empresa madre. Quien está en otro hemisferio, en general en pleno invierno, se encuentra con todos sus trabajadores en sus puestos, y no en un ambiente más relajado como el que se podría vivir en enero en Buenos Aires", dice Leonardo Livsit, socio de la consultora Belise Group.
"En la empresa te quieren ver", dice Livsit. Por eso, las vacaciones son más cortas. Este año, como contrapartida, se va a aprovechar la cantidad de feriados nuevos estipulados por el Gobierno para extender un poco más los días libres.
Pero puede ser que las cosas vuelvan a cambiar de la mano de la generación Y. Una encuesta reciente de InfoSalarial revela que la mayoría de los argentinos no está de acuerdo con la cantidad de días con los que cuentan. Los trabajadores de hasta cinco años de antigüedad tienen, por ley, 15 días corridos. Más de la mitad de los encuestados creen que al menos deberían tomarse 21.
"Entre diciembre y marzo, los jóvenes no buscan trabajo, y si lo tienen y no les convence, lo dejan. No son buenos meses para tomar gente", dice Dewey.






