
En materia de distribución del ingreso, Brasil es el peor de la clase
Las mejoras que trajo el plan de 1994 no alcanzaron a resolver las graves iniquidades: el 50% más pobre de la población retiene apenas el 10% de la renta, mientras que el 10% más rico se lleva el 50 por ciento
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SAN PABLO.- Los efectos del Plan Real en la vida del brasileño son casi un calco de lo que trajo la convertibilidad a los argentinos. Por algo ambos planes económicos han sido tantas veces considerados "primos".
Pueden diferenciarse dos etapas. "Los primeros dos años, entre 1994 y 1996, parecieron un sueño. Cayó la pobreza y mejoró la distribución del ingreso. Los últimos dos años, en cambio, hubo un retroceso y una pérdida de casi todas las conquistas, sobre todo para los pobres. Pero la franja de los más ricos, aun durante la crisis, vio protegidas las ganancias que obtuvo durante todo el plan", dijo a La Nación Marcelo Neri, economista del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) y coordinador del Instituto de Estudios de Trabajo y Sociedad.
Cuando comenzó el plan del presidente Cardoso, el 33% de los brasileños se encontraba por debajo de la línea de pobreza (familias con ingresos inferiores a 45 dólares mensuales por persona). En los dos primeros años del real, la cifra cayó al 25%. La última medición oficial, de fines de 1998, ya mostró el deterioro de la crisis: el 27,4% de las personas sigue debajo de la línea.
En tanto, la desigualdad, que había tenido una pequeña mejora entre el 94 y el 96, al final se mantuvo en los niveles históricos de Brasil. "Más o menos el 50% más pobre tiene el 10% de la renta, y el 10 % más rico se queda con el 50%", explica Neri. Por esas cifras, Brasil sigue siendo el país más desigual de América latina y uno de los más inequitativos del mundo, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo. Cuatro años de éxitos con privatizaciones, apertura de la economía y control de la inflación no fueron suficientes para sacar a Brasil de ese podio lamentable.
Pero los éxitos del Plan Real han sido muchos. La inflación, terror de la clase media y baja, pasó de una tasa anual de 2500% en 1994 a otra de un dígito en los años siguientes. Antes del real se habían vivido 12 años seguidos de estancamiento. Durante el plan, el país creció a un promedio de 3% anual, llegando a ubicarse como la octava potencia económica mundial, con un PBI de aproximadamente US$ 850.000 millones.
Bienvenidos a Belindia
El fenómeno inicial del real llegó a ser catalogado como una "Belindia". "Eran los indios invadiendo Bélgica. Pobres que nunca habían tenido acceso a nada podían ir a una casa de electrodomésticos y comprar aparatos que jamás habían visto. Al principio del plan, entre el 10% más pobre, el 23,7% no tenía heladera. La cifra cayó al 17 por ciento."
Según una discográfica, 5 millones de personas que nunca habían tenido un equipo de audio lograron comprarlo con el real. Y la venta de CD y cassettes se duplicó durante el primer gobierno de Cardoso.
En cinco años, el acceso a servicios básicos como energía eléctrica, teléfono, recolección de basura o acceso a agua potable creció en forma notable. La tasa de mortalidad infantil cayó y el analfabetismo disminuyó drásticamente.
A la vez, el plan ideado por Cardoso y un grupo de economistas erigió a sus dos símbolos máximos: el pollo y el yogur. El yogur duplicó su consumo en cuatro años (aunque en Brasil se consumen hoy 3 kg por año por habitante, contra 5,3 en la Argentina) y el pollo aumentó 40% sus ventas. Ambos fueron los símbolos de que mucha gente que sobrevivía a arroz y feijao (poroto) ahora podía diversificar y mejorar su dieta.
Mientras los pobres comían pollo y se enfrentaban por primera vez a las videocassette, la clase media hacía las valijas. En Nueva York no había otro turista que gastara más que él. En Bariloche las cartas venían con los platos escritos en portugués, y en Francia el Louvre era un ir y venir de "ta legal", "bacana" y "tudo bem". En 1994, los brasileños gastaban en el exterior 2232 millones de dólares, y el año último la cuenta llegó a 5500 millones. La importación de autos se duplicó, de electrónicos se triplicó y de ropa se cuadruplicó.
Movimiento ambiguo
El año pasado, un estudio de la Investigación Nacional de Domicilios, del confiable Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas, llegó a la conclusión de que había un movimiento ambiguo en el Plan Real: aun cuando hubo una "inclusión social", la desigualdad no se redujo sustancialmente. Es decir, muchos saltaron la línea de miseria, pero eso no fue suficiente para que mejorase la distribución de la riqueza.
No sólo no consiguió revertir la desigualdad. Brasil, como la Argentina, vio precarizar el empleo y crecer el desempleo a niveles galopantes durante la aplicación de su plan de estabilización. Según un estudio elaborado por el Instituto de Economía de la prestigiosa Universidad de Campinas (interior de San Pablo), Brasil es el cuarto país del mundo en cantidad de desocupados. Hace una década ocupaba el decimoprimer lugar. El desempleo en Brasil bate hoy los récords de los últimos 15 años.
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