En medio de la polémica por la medición de la inflación, el IPC de enero marcó un 2,9%
El organismo publicó el primer informe sobre precios luego del portazo del exdirector; estuvo por encima de lo que esperaba el mercado y fue menor al aumento que registró la ciudad; fuertes subas en alimentos
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Luego del portazo que dio Marco Lavagna por la decisión del Gobierno de frenar la publicación de un índice de precios actualizado desde este mes y en medio de los cuestionamientos a la credibilidad que puede enfrentar tanto el Indec —y sus estadísticas— como el proceso de desinflación —la bandera del oficialismo—, el Indec informó hoy que el IPC de enero marcó un 2,9%.
El primer número del año estuvo por encima de lo que esperaba el mercado y registró una aceleración frente al 2,8% de diciembre (es la quinta consecutiva). El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) entre economistas privados esperaba un 2,4% para enero.
Los factores estacionales, como pasó en territorio porteño, jugaron fuerte, sobre todo por los precios de las verduras, con alzas muy significativas. Esos valores tuvieron un alza de 5,7%. La inflación núcleo, que no los contempla ni tampoco a los regulados, subió 2,6%. Se trata de una desaceleración de cuatro décimas frente a diciembre. Es la misma tendencia que se dio en la Ciudad. Los capítulos que mayores aumentos tuvieron fueron Alimentos y bebidas (4,7%) y Restaurantes y Hoteles (4,1%). La ropa tuvo deflación (-0,5%).
El dato fue superior al IPC porteño, que había reflejado para el mismo mes un 3,1% —apuntalado por subas superiores al 15% en estacionales, y pese a que la medida núcleo había mostrado una desaceleración de seis décimas—, pero la tendencia del promedio fue la misma: aceleración nuevamente del índice de precios.
El problema de credibilidad que surge con la publicación hoy del IPC con una metodología vieja (2004) puede, como sucedió en el pasado, forzar a los actores económicos —que no son sólo quienes tienen bonos CER, como entiende Economía— a mirar otros índices públicos o privados; además, la polémica sobre la inflación puede comenzar a filtrarse a otros indicadores, como los de pobreza, otra de las banderas de la gestión económica libertaria.
Lo único que cambió del IPC es el diseño del informe. El debate que se abre ahora entre economistas es: si se hubiera aplicado la nueva metodología, ¿la inflación hubiera dado más o menos? “La inflación finalmente fue 2,9% en enero. La paradoja es que, de acuerdo a nuestras estimaciones preliminares, con la nueva metodología hubiera dado menos (2,7%). Todo muy raro”, escribió el economista Miguel Kiguel. Equilibra estimó, en tanto, un 2,8% con el IPC nuevo. No obstante, varios especialistas creen que este fenómeno se invertirá en febrero, con el salto en tarifas.
Para este año, el Gobierno prevé una inflación de 10,1% en el proyecto de presupuesto, mientras que los economistas del REM creen que será del doble (22,4%).
Inflación de enero: 2,9%
— totocaputo (@LuisCaputoAR) February 10, 2026
✅ La inflación de enero arrojó una variación mensual de 2,9%. La inflación núcleo fue de 2,6%, en tanto la variación de las categorías regulados y estacionales fue de 2,4% y 5,7%.
✅ La variación interanual del índice de Precios al Consumidor Nacional…
“Esta dinámica de precios se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operara una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones de octubre equivalente a más de 50% del M2″, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, en un posteo en X.
“El programa económico tiene como pilares fundamentales el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del BCRA. Esto permitirá que la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas”, cerró y evitó la polémica que lo tuvo como protagonista sobre el Indec.

Polémica con el índice
Por decisión de Javier Milei y de Caputo, el Gobierno venía intentando que Lavagna postergara nuevamente el nuevo IPC que el Indec había anunciado oficialmente —en base a la encuesta de gastos 2017/2018— en octubre pasado, cuando se anunció el índice de precios de septiembre.
Lavagna, que ya había postergado el nuevo indicador, durante el año electoral decidió no pagar un nuevo costo y renunció. Asumió quien, hasta el momento, era director técnico, Pedro Lines, quien quería irse del organismo por los bajos sueldos pagados durante 2025.
El nuevo IPC estaba listo desde fines de 2023, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI), que asesoró y financió al Indec, pidió que hubiera un año de base para la publicación. El indicador se atrasó luego por temas logísticos que tienen que ver con el relevamiento —se incluyeron las tablets como dispositivos— y luego por las elecciones de medio término del año pasado.
Caputo justificó la decisión oficial, que ya se había publicado en un informe monetario del Banco Central (BCRA), diciendo que “no se pueden comparar peras con manzanas”. Esto porque los ponderadores usados hoy (en base a la encuesta de gastos de 2004) fijan menos peso para los servicios, que el kirchnerismo pisó por años. En la encuesta de gastos que hizo Jorge Todesca, y que iba a actualizar el IPC, los servicios ponderan más (como en el número de la Ciudad), lo que complicaba al Gobierno. ¿Por qué? Caputo dijo públicamente que la suba de tarifas este año irá, mes a mes, por encima de la inflación, lo que generaría ruidos en las expectativas entre los actores económicos.
El ministro de Economía señaló que se haría otra encuesta de gastos porque los consumos de los argentinos habían cambiado tras la pandemia y, luego, un nuevo índice de precios. Se trata de un operativo que tardaría cuatro años y costaría US$5 millones.
Protestas y denuncia
Unos 15 minutos antes de la publicación del índice de precios, los trabajadores de ATE Indec hicieron una protesta -radio pública- frente a la puerta del organismo, lo que -para algunos- recordó a los “abrazos” que se hacían al instituto en tiempos en que Guillermo Moreno encabezó la intervención avalada por Néstor y Cristina Kirchner, lo que derivó en un apagón estadístico y el desmantelamiento institucional.
La Sociedad Argentina de Estadística (SAE) manifestó su “preocupación” por la decisión de Milei y Caputo de no publicar el índice. “Se afecta la credibilidad, tanto en el ámbito nacional como en el internacional”, dijeron en un comunicado enviado a los medios.
En una entrevista exclusiva a LA NACION, Graciela Bevacqua, la primera desplazada por Moreno en enero de 2007, remarcó que “la no salida del nuevo IPC, si es que sucede, pone una nube oscura sobre la credibilidad”, que esa no publicación “no debería estar supeditada a cuestiones externas a las técnicas” y que “la sociedad tiene derecho a tener estadísticas confiables, y estas decisiones no serían inocuas”.
En tanto, Carlos Quintriqueo, secretario general de ATE y CTA Neuquén, presentó ayer una denuncia en la Justicia por “abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y violación de la fe pública” a las autoridades del Ministerio de Economía de la Nación y también de la Presidencia de la Nación.

La opinión de los economistas
“La inflación mensual dio 2,9%, con lo cual volvió a acelerarse. Eso te marca una interanual de 32,4%. Y, bueno, volvieron a ser protagonistas los alimentos y bebidas, empujados —te diría— principalmente por las verduras. También subieron mucho restaurantes y hoteles. Es decir, hubo un fuerte componente de estacionales", dijo Iván Cachanosky economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso.
“La ‘buena’ noticia es que la inflación núcleo bajó por primera vez desde septiembre y que se ubicó por debajo del nivel general”, dijo Cachanosky y agregó: “El IPC-CABA dio más alto porque el ajuste de tarifas pega principalmente en el AMBA, con lo cual el dato de IPC nacional tiene sentido que esté por debajo del de CABA”.
“Esperábamos menos, más cerca de 2,5%”, dijo Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra. “Probablemente, el dato de febrero, con tarifas, explica toda la discusión metodológica“, agregó el experto sobre lo que viene. ”De todas maneras es un dato negativo, porque se vuelve a acelerar después del 2,8% de diciembre, que había sido alto, con fuerte suba además en alimentos y bebidas, aunque con alto aporte de los estacionales”, dijo Sigaut Gravina, que destacó la baja en la núcleo.
“Ahora, cuando se suma toda la polémica sobre la credibilidad de la no actualización, la salida de Marco Lavagna del Indec, ahí queda todavía más sucio el dato, porque se acelera la inflación mensual y la inflación interanual, y en el medio el Gobierno no quiere actualizar como estaba anunciado el IPC”, cerró.
“Nos equivocamos. Subestimamos los estacionales, como verduras, y la carne jugó en contra”, dijo Ricardo Delgado, de Analytica. “Pero la núcleo bajó respecto de diciembre; es para resaltar. Preocupa el 2,9% porque no tiene tarifas adentro, postergadas a febrero. El nuevo régimen cambiario claramente no logra estabilizar todavía; tampoco el frío en la demanda interna", dijo.
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