Enojarse en el trabajo no lleva a buen puerto
Canalizar lo que se siente es positivo, pero no entrar en cólera es la mejor opción
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Los jefes irritables son difíciles de manejar ya que los empleados temen perder su trabajo. "La mayoría de los jefes tienden a no mostrarse irritables con todos, sólo con aquellos que se lo permiten", explica Valeiro.
Por su parte, Cuculianksy indica que "la teoría dice que primero hay que hablar con el superior, pero si se lo intentó varias veces y la situación es insostenible, vale saltearlo, para eso está RR.HH y por algo las organizaciones son piramidales".
"No tiene que ver con puentear a alguien sino con resolver el problema. Todo depende de cómo se presente la situación. Es diferente decir Él es el problema a Tenemos un problema", agrega. Cuculiansky y sugiere analizar la cultura de la organización antes de hacer un movimiento. Hay empresas que valoran los resultados más allá de la personalidad de los jefes.
Existen varias técnicas para el manejo del enojo. El fogging, por ejemplo, intenta demostrar al otro que no se pretende atacar opinión pero es firme en demostrar la propia forma de pensar. "Se trata de establecer un nivel de sintonía con la otra persona, reconoce su estado de enojo, hace preguntas sobre el mismo e intenta ponerse en su lugar para lograr empatía", explica Vanoli.
En las clases de manejo del enojo también se practica la estrategia de controlar impulsos. "Se logra mediante una técnica de semáforo en la que la luz roja implica detenerse a pensar sin reaccionar, la amarilla permite contar el problema y describir lo que molesta y, luego, sin agredir ponerse un objetivo como, por ejemplo, en el caso de que el enojo sea con un cliente recordar que el deseo es que lo siga siendo. La luz verde implica poner en práctica el mejor plan", agrega la directora de Tiempo Real.
Aunque antigua, la vieja sugerencia de contar hasta diez antes de emitir opinión no entró en desuso. Otras ideas de relajación son tomar aire o caminar unos minutos antes de responder.
Más allá de los cursos de gestión del enojo, su manejo es una responsabilidad individual. Preguntarse qué enoja, qué dispara esa emoción y analizar las reacciones ante el enojo son, según los expertos, los primeros pasos para aprender a dominarlos.
10 CONSEJOS
El experto norteamericano en motivación, manejo desarrollo profesional y del stress John Mason redactó un decálogo para manejar la ira en el trabajo.
- 1. Identificar quién está enojado. Entrenar a gerentes y empleados para identificar comportamientos que puedan indicar enojo.
- 2 . Descubrir los motivos del enojo.
- 3 . No esconderse. Lidiar con temas organizacionales que estén creando estrés y malestar.
- 4 . Entrenar a los líderes para crear una cultura de cortesía. Los costos del enojo son muy altos porque afectan la productividad en el largo plazo. La retención de personal clave se dificulta si los líderes promueven una cultura que alienta la ira en el lugar de trabajo. Los problemas legales también afectarán al negocio.
- 5 . Formar a los gerentes para identificar la ira y gestionar el problema. Los gerentes, especialmente los que provienen de ámbitos tecnológicos, necesitan coaching y mentoring.
- 6 . Entrenar a los empleados para controlar su propio estrés y enojo de manera adecuada. No hay que esperar que adopten prácticas de cortesía y autogestión fuera del trabajo.
- 7 . Gestionar el estrés organizacional y las transiciones.
- 8 . Crear un programa de manejo de la ira con objetivos claros. Puede tratarse de seminarios de pocos días, individuales o grupales. Algunas veces se contratan profesionales externos para mantener la confidencialidad.
- 9 . No tolerar la ira y la violencia de manera radical.
- 10 . Ofrecer ambientes o situaciones dentro de la organización para que se pueda hablar abiertamente del tema y prevenirlo.






