El deseo de Dujovne: que la inflación del Indec dé mañana menos de 4%

Francisco Jueguen
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14 de mayo de 2019  • 14:19

Tras la aceleración de los precios en el primer trimestre del año, el Gobierno espera que la inflación de abril sea menor a la proyectada por el mercado y se convierta en un momento bisagra que refleje el camino descendente tantas veces vaticinado oficialmente.

"¿Vamos a tener índice de menos del 4% mañana [por hoy cuando se publicará el dato oficial del Indec de abril]?", le preguntó hoy LA NACION al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , en un encuentro con medios en su despacho. "Esperemos. Vamos a esperar a mañana, pero esperemos que sí. Eso ayuda a la economía y a los argentinos", señaló el ministro y coordinador del equipo económico.

Por otro lado, Dujovne fue prudente ante el recrudecimiento de la pelea comercial entre EE.UU. y China, que podría afectar a la principal exportación argentina: la soja. El jefe del Palacio de Hacienda indicó que, para evitar los shocks externos, el país debe profundizar el sendero diseñado conjuntamente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que implica mejorar las cuentas públicas, y mantener un tipo de cambio flotante para absorber a nivel local los impactos en las monedas y en los mercados financieros.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central (BCRA) con la información de los privados estimó un dato de inflación de 4% para abril. Sin embargo, en Casa Rosada confían en que el número del Indec puede ser unas décimas menor. Tal indicador sería celebrado por los mercados, pese a la elevada variación, ya que comenzaría a mostrar que la política monetaria y fiscal ya genera un impacto en los precios libres.

Ayer, el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), Roberto Cardarelli, afirmó: "Lo peor de la economía ya pasó". Si bien, luego de una reunión con la CGT, reconoció que "claramente hay riesgos", opinó que el crecimiento debería mejorar y que los índices de inflación deberían bajar en los próximos meses.

"Hablamos de los problemas de la economía, de la inflación, del crecimiento y del trabajo", afirmó consultado por la medios el economista italiano del Fondo.

Los últimos números de inflación habían mostrado una aceleración, hasta el último vertiginoso 4,7% de marzo. En el primer trimestre, la suba de precios acumuló 11,8 por ciento. En abril impactarán una cuota de la suba del gas y los combustibles. Habrá que observar de cerca también si el salto del tipo de cambio de marzo llegó a pegar en los precios del mes, sobre todo en los alimentos, que ya subieron un 64% en los últimos doce meses (principalmente leche, carne y panificados).

Sobre la escalada en la batalla entre Donald Trump y Xi Jinping que amenaza a la principal exportación local, Dujovne afirmó que hay que reforzar el rumbo fijado por el país en los últimos meses.

"Tenemos que seguir con nuestro programa, que es ir aumentando la integración al mundo, fortaleciendo nuestra posición fiscal, volvernos una economía menos volátil. Cuanto más sólida es nuestra posición fiscal y más creíble es nuestro programa, menos nos afectan los movimientos de las monedas internacionales y de los mercados financieros. Con lo cual, lo que hay que hacer es profundizar lo que venimos haciendo hasta ahora", dijo Dujovne ante la consulta de los medios presentes.

"Si cae la demanda de soja no podemos tomar medidas para revitalizar esa demanda", señaló el ministro coordinador y encargado de las relaciones con el FMI. "Tenemos que trabajar para que los impactos que genera la economía internacional sean mas fácilmente absorbibles por la economía local, y en ese sentido, el tipo de cambio flexible es el principal amortiguador de shocks, además de una mejora muy notable en las cuentas publicas", dijo el ministro.

Por la guerra comercial entre las dos potencias, que lleva más de un año y entre otros productos le pegó a la soja con una fuerte baja de precios, la Argentina tendría en 2019 una merma de ingresos en este grano de entre US$1000 y hasta US$3000 millones.

El año pasado, la sequía produjo una freno en el ingreso de divisas por unos US$8000 millones y fue -junto a otras variables- causa de la crisis cambiaria. La decisión oficial fue apurar el ajuste. Para eso se subieron retenciones que hoy, tras la baja del precio internacional de la soja, los productores reclaman eliminar.

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