
Expatriado, ¿qué opina la familia?
La posibilidad de continuar la carrera en otro país y con un sueldo mejor atrae al ejecutivo, ¿pero, cómo influye el cambio en los vínculos?
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La frase, lapidaria e irrevocable, sentencia definitivamente el proyecto de expatriación. "El apoyo familiar está agotado." El ejecutivo tendrá que decidir. Un proceso de expatriación es ciertamente una experiencia personal y profesional potencialmente riquísima. Pero requiere de una meticulosa evaluación para que no acabe en un inesperado traspié. ¿Qué debe tener en cuenta un ejecutivo para que la aventura sea exitosa?
Inicialmente, la propuesta económica. Es usualmente el motivo que detona la inquietud por emigrar y por eso es importante dimensionarla en todos sus componentes. Más allá de los beneficios o las facilidades de cada propuesta, hoy la moneda y el lugar de pago se han transformado en dos variables decisivas.
¿Qué más? El desarrollo profesional: para aquellos empleados encumbrados –especialmente en compañías multinacionales–, muchas veces una expatriación es el camino obligado para continuar en ascenso. Adicionalmente, mensurar la apertura cultural del país de destino, en qué grado se está saliendo del spotlight político –decisorio de la compañía– y qué impacto tendrá en los afectos la excursión. Ya sea en el núcleo íntimo (familia) o en el núcleo extendido (amigos y parientes), toda expatriación tiene con certeza un impacto directo en los afectos. Cuánto incide esta variable es muy personal e individual. Hay una nítida distinción entre quien emprende la relocalización laboral con una familia a cuestas y quien no. En el caso que el empleado no tenga familia cabe pensar en cómo, cuándo y dónde encontrará el apoyo emocional que toda persona precisa para estar espiritualmente balanceado.
Mucho más compleja es la alternativa del ejecutivo que ha constituido una familia. En este escenario se torna crítico el soporte y la contención que él mismo recibirá de su grupo íntimo. Razón por la cual es aún más vital el humor de ese grupo, ya que difícilmente alguien a desgano podrá funcionar como el apoyo requerido.
Si la pareja que acompaña tenía una carrera profesional o una vocación, ¿cómo la estará canalizando a partir de ahora? Si el expatriado tiene hijos, ¿cómo se han integrado? Si se trata de una ciudad no tan amigable, ¿cómo se sobrelleva el día a día? La familia juega un rol enorme en todo proceso de expatriación. Puede potenciar al profesional o derrocarlo emocionalmente. Subestimar ese papel es un error que ningún ejecutivo puede permitirse.
Matías Guidini






