
Fernando Buscema: "A veces se tarda más de 10 años en sacar un vino al mercado"
El director del Catena Institute Of Wine crea más de 2000 vinos por año, pero la mayoría no llega a venderse
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Se considera un buscador constante. Es hijo de quinta y cuarta generación de una familia enóloga y vitivinicultora. Su primer contacto con el vino fue a los cuatro años: su abuelo tomaba clericó y él comía las frutas que quedaban en el fondo del vaso. Años después, estudió la licenciatura en Enología de la Universidad de Don Bosco en Mendoza, institución de salesiana donde obtuvo el mejor promedio en la historia.

Hoy, Fernando Buscema (33) es uno de los principales enólogos de la bodega Catena Zapata y es el director ejecutivo del Catena Institute of Wine (uno de los cuatro institutos de investigación e innovación de bodegas del mundo), desde donde se generan las "chispas" de las ideas que luego se convierten en nuevos vinos. Pero su camino laboral comenzó en la bodega familiar Bertona Hermanos, donde durante cinco años aprendió "como un operario más" y afirma que, a pesar de ser el hijo de los dueños, no se la "hicieron fácil". Antes de terminar los estudios hizo una pasantía en una bodega de Italia y, al volver, se juntó con amigos para armar una bodega propia. "Un proyecto difícil. Más que una bodega boutique terminó siendo una bodega garage. Tenía demasiado que aprender", recuerda.
Un día tuvo una cena familiar con conocidos. Uno de ellos era profesor de su universidad y le dijo: "Llamame al día siguiente de que te recibas, quiero que trabajes conmigo". Era José "Pepe" Galante, por entonces enólogo principal de Catena Zapata. Se recibió y lo llamó. Así fue como Buscema, a los 23 años, empezó a trabajar en primera, en el proyecto Alamos, hoy el malbec más exportado del país. "Todos tenían décadas de experiencia; yo empecé de abajo otra vez. Era un chico entre ellos".
No lleva la cuenta de cuántos vinos hizo, pero dice que por año a veces llega a hacer más de 2000 nuevos (junto a su equipo), muchos de los cuales quizá no se venden."A veces se tarda más de 10 años en sacar un vino al mercado", revela, y se explaya: "Tiene que haber un mercado que lo acepte y se tiene que poder producir constantemente en alta calidad. La clave es encontrar un vino que sea limitado en su disponibilidad y extraordinario en su calidad. Por eso, si en el negocio de los vinos no se está para el largo plazo, no hay que meterese".
Asegura que la ansiedad no lo tormenta, pero que pasó por la necesidad de entender mejor otras áreas y, para complementar su formación, hizo una maestría en Vitivinicultura y Enología en la Universidad de California, en Davis, donde hizo un estudio sobre el potencial del malbec en varios regiones de la Argentina y los Estados Unidos junto a Roger Boulton (referente del mundo del vino).
"La percepción del mundo hacia los vinos argentinos es muy buena en un segmento entre los US$ 10 y US$ 20, si bien el más caro se vende a US$ 150. Pero eso es en Estados Unidos. En Asia estamos recién entrando. Los nuevos ricos de allá quieren Ferrari y Château Lafite de Francia", dice, y concluye que el país está "formando su reputación como productor de vinos", pero que el siguiente paso es "forjar la de productor de grandes vinos que puedan competir a nivel mundial".
Profesión: enólogo
Empresa: Catena Zapata
Edad: 33 años
Vive en Mendoza con su mujer y en noviembre nacerá su primera hija. Es fanático del fútbol, del cine y de la literatura.


