
Finlandia es uno de los mayores productores de alta tecnología
Está a la cabeza en materia de fabricación de equipos de telecomunicaciones
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HELSINKI, Finlandia.- Helsinki es tan blanca que duele mirarla. A pesar de los 18 grados bajo cero, los chicos juegan al carnaval y se deslizan con sus trineos sobre la nieve del parque. La ciudad es pequeña, pero la nieve borra los límites.
Para los ojos poco acostumbrados a esta inmensidad, llama la atención todo lo que se recorta sobre la perfección blanca: el sol, los barcos varados en el mar congelado de la bahía, las boyas inmóviles, los árboles con sus ramas cargadas de copos que no terminan de caer... Hasta las voces de los chicos quedan suspendidas en el aire azul de esta tierra que parece el fin del mundo.
En los últimos diez años, Finlandia logró reconvertir su economía y pasó de depender de la explotación forestal y la industria papelera a ser uno de los mayores productores de tecnología del mundo. De las exportaciones, ese rubro, que en 1970 sólo representaba el 5,7%, hoy llega al 30,8 por ciento.
Arturo Vermulen es un buen ejemplo de este giro. Hace una semana que dejó las doradas playas de Miami para trabajar en Helsinki en una empresa que desarrolla software para teléfonos celulares, Akumiitti. Es venezolano, tiene 29 años, es ingeniero en sistemas y telecomunicaciones, y aunque admite que ganaba más en EE.UU. no dudó en aceptar el nuevo trabajo. "Escandinavia está a la vanguardia de todo lo que es tecnología en celulares, está más adelantado que Estados Unidos y acá puedo aprender un montón de nuevos desarrollos", relata. Como extranjero con una profesión especializada en tecnología tuvo acceso a una visa de trabajo especial por un año. "Acá el sueldo es menor, pero con los impuestos que pago accedo a más beneficios". Entre el 25 y el 30% de lo que gana se lo lleva el fisco, pero eso le permite tener medicina gratis y capacitación.
A 10 minutos de Helsinki está Espoo, ciudad que agrupa a las empresas tecnológicas, el Silicon Valley de los finlandeses. Allí viven unas 200 mil personas, la mayoría de las cuales trabaja en alguna empresa de software o de telecomunicaciones. En este centro, una de las cuatro principales ciudades de Finlandia, se levanta el cuartel central de Nokia, el mayor fabricante de celulares del mundo, que emplea a 25.000 personas en Finlandia y a un total de 60.000 en el resto del mundo, y que comanda el CEO Jorma Ollila. Durante 1999 facturó 19.000 millones de euros, y el año último las ventas llegaron a 30.000 millones. "Se debe al crecimiento general del mercado: no hay ninguna industria que en diez años haya ganado una penetración del 10% en el nivel mundial", dice Lauri Kivinene, vicepresidente de Nokia. Para fines de 2002 prevé tener más de 1000 millones de usuarios.
Brasil, buen com prador
El año pasado se vendieron unos 400 millones de aparatos en todo el mundo: el 30% llevaba impresa la marca finlandesa. El 25% de sus ventas proviene de América. Brasil está séptimo entre los diez principales mercados de la empresa.
En Europa, todas las telefónicas parecen embarcadas en una carrera sin fin: a ver quién gasta más dinero en menos tiempo. De hecho, en los últimos dos años desembolsaron más de US$ 100.000 millones en las licencias inalámbricas de tercera generación (aquí conocidas como UMTS), que permitirán a los usuarios ver partidos de fútbol en la pantalla de su celular, mandar fotos o bajar películas de Internet.
En Nokia afirman que el futuro llegará en forma de celular. "Apenas el 2 o 3% de los usuarios del mundo tiene Internet en su celular", dice Kivinene, "pero nosotros estamos vendiendo a un ritmo de un millón de teléfonos al mes con acceso a la Red". Para que estos aparatos funcionen, los operadores tienen que hacer las inversiones necesarias para que sus redes puedan soportar esta nueva tecnología. "A nosotros siempre nos interesa vender el último modelo, porque eso crea mercado. Pero es el operador el que tiene el control", admite el ejecutivo.
En Espoo también hay otras empresas, como Future 121, que desarrolla protocolos de acceso a Internet para celulares; Nemo, que trabaja en el testeo de redes inalámbricas, y Stonesoft, que desarrolla software de seguridad para bancos y empresas de telecomunicaciones. Todas forman parte de la comitiva de unas 30 empresas que viajarán a Chile, Brasil y la Argentina la semana próxima (ver aparte) en busca de canales de distribución o socios locales. Facturan unos 70 millones al año.
"En América latina el crecimiento del mercado de los celulares es muy rápido, pero está detenido porque las tarifas son caras", dice Jere Erkko, director de España y América latina. "La clave del éxito para que llegue la tercera generación en celulares es que haya suficiente cantidad de usuarios." Pero para el ejecutivo, que esta tecnología se demore en llegar al Sur tiene sus ventajas.
"En Europa se habla mucho de tercera generación, pero todavía hay muchos problemas de compatibilidades entre las redes de cada empresa. Cuando llegue a América latina ya va a estar testeado."
Una visita con el foco en Brasil
El ministro de Transporte y Telecomunicaciones de Finlandia, Olli Pekka Heinonen, iniciará la próxima semana una gira por Chile, Brasil y la Argentina, acompañado por una comitiva de ejecutivos de empresas de tecnología. Los empresarios buscarán hacer contactos en busca de socios y representantes locales en los tres países, aunque no ocultan que Brasil es el mercado preferido.
Allí, el ministro finlandés aprovechará para firmar un convenio de cooperación general con su par de Brasil, Joao Pimenta da Veiga Filho, y brindará sendos seminarios en Santiago y Buenos Aires sobre las telecomunicaciones en su país. Este Estado fue uno de los primeros en Europa en desregular el mercado: tiene 5 millones de habitantes, casi 3 millones de líneas fijas y 4 millones de celulares. La tarifa de Internet es plana (todos los hogares tienen acceso de alta velocidad, que no gasta pulsos ni ocupa la línea telefónica) con una tarifa que ronda los 20 dólares al mes, sin límite de tiempo.
La apertura comenzó en forma gradual en 1985, y en 1994 se desreguló completamente. Hay cerca de 90 operadores que brindan Internet, telefonía fija, celular y otros servicios en todo el país. Los principales son Sonera (una sociedad mixta entre privados y el Estado), Telecom Finlandia y Telia (de origen sueco, que estuvo en conversaciones con Techint para competir por la licencia de PCS en Buenos Aires). El próximo paso del gobierno, para lo cual ya tiene el permiso del Parlamento, será vender su participación en Sonera.
Muchas áreas son de su competencia: el transporte terrestre, marítimo y aéreo. También el correo, el comercio electrónico, las telecomunicaciones y el servicio meteorológico. La política de precios está totalmente liberada y, con una penetración del 54% de líneas fijas, y del 70% en celulares, no hay problema de acceso al servicio. "Lo ideal sería no necesitar un administrador", dice Harri Pursiainen, director de telecomunicaciones del ministerio.
"No tenemos ningún mecanismo para financiar el servicio universal y gracias a la competencia total hasta ahora no hemos tenido problemas", añadió.




