Georgieva advirtió que la recesión por la pandemia puede ser peor que la de 2009

Kristalina Georgieva dijo que la crisis será particularmente dura con los países emergentes, entre los que se encuentra la Argentina
Kristalina Georgieva dijo que la crisis será particularmente dura con los países emergentes, entre los que se encuentra la Argentina Fuente: LA NACION
Rafael Mathus Ruiz
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27 de marzo de 2020  • 13:14

WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) brindó su pronóstico más lúgubre sobre la devastación económica provocada por la pandemia del nuevo coronavirus, al indicar, por primera vez, que la economía mundial ha ingresado en una recesión, y que la caída puede llegar a ser igual o peor a la Gran Recesión que dejó la crisis financiera global.

La directora gerente FMI, Kristalina Georgieva, dijo en una conferencia de prensa virtual en Washington que la economía global sufrió un "freno súbito" por la pandemia del nuevo coronavirus y las medidas de cuarentena que congelaron los niveles de actividad en decenas de países, al forzar el cierre de fábricas, comercios, y encerrar a millones de trabajadores en sus casas. Anteayer, Estados Unidos, la primera economía global, reveló que sólo durante la semana anterior hubo más de tres millones de despidos, un pico que nunca antes se había visto.

"Hemos reevaluado las perspectivas de crecimiento para 2020 y 2021. Ahora está claro que hemos entrado en una recesión, tan mala o peor que en 2009", dijo Georgieva, mirando una cámara, antes de responder preguntas enviadas por corresponsales en Washington por correo electrónico.

"Proyectamos una recuperación en 2021. De hecho, puede haber un rebote considerable, pero solo si logramos contener el virus en todas partes y evitar que los problemas de liquidez se conviertan en un problema de solvencia", ahondó.

En todo el mundo, la cantidad de casos confirmados de Covid-19 se acercó a 600.000, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins. Estados Unidos ya había registrado hasta ayer por la tarde a 97.028 personas infectadas, y se convirtió en el nuevo epicentro de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo esta semana que el brote aún se está acelerando.

Ayer, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el megapaquete de rescate fiscal por dos billones de dólares, el programa de estímulo fiscal más elevado del cúmulo de planes que pusieron en marcha las potencias para evitar que sus economías derrapen a una depresión. Pese a la luz verde a esa inédita inyección de dinero, los índices de Wall Street volvieron a cerrar con fuertes caídas. El Dow Jones perdió un 4%, y el S&P 500, un 3,4 por ciento.

Los planes fiscales de las naciones del G-20 suman unos 5 billones de dólares, o el equivalente al 6% del producto bruto global, indicó Georgieva. Estado Unidos y Alemania han implementado los dos programas más grandes.

Por ahora, 81 de los 189 países miembros del FMI solicitaron acceder a los fondos de emergencia del organismo, incluidos 50 países de bajos ingresos y 31 de ingresos medios. El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela solicitó asistencia, pero el FMI dijo que no puede tomar la solicitud por la crisis política en el país. Una fuente del FMI indicó que, por el momento, la Argentina no solicitó fondos. La Argentina tiene un programa activo con el Fondo por US$ 57.000 millones, que quedó en el limbo, a la espera de que el gobierno de Alberto Fernández negocie un nuevo acuerdo para reestructurar la deuda con el organismo. El Fondo dispone de un arca de un billón de dólares lista para asistir a sus países miembros.

La jefa del Fondo dijo que una preocupación clave sobre el impacto duradero del "freno repentino" que sufrió la economía mundial debido a la pandemia "es el riesgo de una ola de quiebras y despidos que no solo pueden socavar la recuperación, sino que pueden erosionar el tejido de nuestras sociedades".

Georgieva dijo que en el Fondo estaban "convencidos" sobre la necesidad de concentrar sus esfuerzos en los mercados emergentes, entre los que está la Argentina, y las economías en desarrollo. Según las estimaciones del Fondo, las necesidades financieras de los mercados emergentes serán de $ 2,5 billones, un cálculo bajo que, de todos modos, indica que sus propias reservas y recursos internos serían insuficientes.

"Muchos de estos países están algo retrasados en términos de la epidemia y su impacto interno. Pero todos tienen un impacto tremendamente negativo y se verían afectados aún más en el futuro", pronosticó la búlgara.

"Lo que nos preocupa especialmente es que están experimentando conmociones internas, también están experimentando un impacto muy significativo en la reducción de la demanda de sus exportaciones, especialmente el turismo, la producción industrial, por este increíble alto en el que se encuentra la economía mundial. Habían sufrido grandes fugas de capitales, unos 83 mil millones de dólares. Y para aquellos que son exportadores de productos básicos, hay un impacto adicional de la caída de los precios de los productos básicos", describió.

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