
Glencore adquirió el 51% del grupo Moreno
Deuda: alrededor de $ 450 millones fueron absorbidos por los nuevos accionistas suizos y se reparte entre 25 bancos acreedores.
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Don Pedro Moreno, ya puede respirar un poco más tranquilo. El grupo oleaginoso que lleva su nombre alivianó su deuda en la friolera suma de 450 millones de dólares a cambio de cederle a la firma multinacional Glencore Grain, de capitales suizos, el 51% del paquete accionario.
Luego de varias idas y venidas, los nubarrones de la quiebra se despejaron y el horizonte de una de las compañías productora de aceite y moledor de girasol más grande del mundo le abre una ventana a un tenue rayo de esperanza.
Sus 400 empleados directos recibieron la noticia como un paliativo a la infinidad de rumores que corrían entre los hombres de campo. La red de 7000 productores que le permiten a Oleaginosa Moreno concentrar el 30 por ciento del mercado de originación de semilla, vuelven a mirar al cielo, como única preocupación de su negocio.
Las tres firmas que conforman el grupo -de más de 90 años de historia- son Oleaginosa Moreno Hermanos, Oleaginosa Oeste y Sucesión Antonio Moreno. Sus ventas anuales ascienden a más de 1000 millones de dólares y cuenta con cinco plantas industriales en Bahía Blanca -en donde también suma una terminal portuaria-, Necochea, Daireaux, General Villegas y, además, puntos de acopio en General Pico.
Por su parte, la compañía Glencore -con una planta en Entre Ríos y 40.000 millones de dólares en operaciones anuales en todo el mundo- se comprometió a inyectar 150 millones como capital de trabajo para potenciar el negocio.
Las negociaciones, que se prolongaron por más de un año, tendría, al parecer, cuatro cabezas visibles. Pedro Emilio Moreno, director del grupo y uno de los fundadores que aún sigue en funciones; Sergio Gancberg, presidente de Glencore Cereales Argentina; Guillermo Pando, directivo del Banco Galicia y titular del comité de acreedores conformado por 25 bancos - entre los que también se destacan el Nación, La Pampa, Francés e ING Baring- y Daniel Vítolo, abogado que diseñó la estrategia jurídica y de negocios del grupo Moreno.
Más de 150 días de auditorías y evaluaciones conjuntas fueron necesarios para que la operación se cerrara. En las próximas dos semanas, ambas partes le darán forma a los detalles y textos del contrato de transferencia. En el camino, quedaron Cargill y Nidera que habrían terciado en algún momento en las negociaciones.
Como parte de los vaivenes sufridos por la compañía, el pico más alto de tensión -ya parte del recuerdo- se vivió cuando a mediados de este año, un ex gerente del grupo envió una carta a las principales entidades acreedoras brindando un tenebroso resumen sobre la situación económica de sus anteriores empleadores.
El pedido de quiebra sonaba fuerte. Según una fuente cercana a Moreno, la firma agropecuaria funcionó sin capital propio con un costo enorme por tonelada procesada y el atraso en los pagos llegaba hasta 72 horas. Además, los márgenes de la industria ya no son los de antes.
El agua no llegó al río en el caso de Oleaginosa Moreno debido a la cantidad de existencias acumuladas. El despegue de la compañía está ahora en manos de sus nuevos accionistas.





