
Guillermo Minuzzi, presidente de la autopartista Tenneco, dice que el sector terminó un gran 2007, pero advierte que hay exagerada euforia en las terminales
Considera que tanto la Argentina como Brasil han perdido mucha competitividad en los últimos años
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La industria automotriz tracciona. Y atrás se encarrilan miles de autopartistas que fabrican, muchas veces, una sola pieza de un automóvil. Lejos de los millones, la admiración y la atracción que generan las terminales, los autopartistas trabajan en silencio. Sin embargo, en 2007, los fabricantes de autopartes terminaron con muy buenos número. Como se dijo, traccionadas por las automotrices.
"El mercado está en un momento muy raro. Porque a pesar de que en la Argentina está andando bien, en el mundo está complicado. Hay un desbalance muy grande entre las tres grandes americanas [Ford, General Motors y Chrysler] y hay mucho más poder de las japonesas", dice Guillermo Minuzzi, desde hace poco presidente para América latina de la compañía Tenneco, para su división amortiguadores Monroe Fric Rot y caños de escape Walter.
Pero pese a que los números le sonríen de la mano de producción y ventas de autos récord en 2007, el empresario toma el momento con cautela. "Creo que hay un optimismo desmesurado", se lanza.
Dice Minuzzi que en Estados Unidos cambió el mercado de los autopartistas con la disminución del ritmo de crecimiento de las automotrices norteamericanas. "Ahora, hay muchas empresas que antes competían con nosotros y ahora están en la quiebra."
-¿Cómo hicieron ustedes, como multinacional de origen norteamericano?
-Bueno, hemos logrado vender nuestros productos a empresas japonesas y eso nos ha ayudado mucho. Hemos podido invertir y crecer.
-¿Y qué pasó en la región?
-La verdad es que veo las automotrices de la región, del Mercosur, con una euforia exagerada. Es una típca reacción de los latinos. Apenas la cosa va mal, todos se deprimen y no invierten un peso. Cuando la cosa va bien, nos creemos que hay que llevarse el mundo por delante.
-¿Es pesimista con la industria?
-No, por favor. Simplemente, veo que las terminales están en récord de producción; creo que se va a mantener la tendencia de crecimiento, pero pienso que no va a ser posible mantener las tasas de crecimiento tan altas como la de los últimos años. Hay una demanda mucho más satisfecha.
-Pero pueden abrirse nuevos mercados...
-Sí, pero la Argentina y Brasil tienen cada vez más problemas para mantener sus mercados de exportación.
-¿Por qué?
-Los dos, por cuestiones distintas, pero el mismo resultado. En Brasil, por la apreciación de la moneda que hace que pierda continuamente competitividad. Brasil me preocupa mucho en cuanto al futuro.
-¿Y la Argentina?
-En la Argentina es la inflación. Hace tres o cuatro años, con una tasa de cambio similar, 8 o 10% menor en realidad, nos habíamos vuelto muy competitivos y ganamos muchos negocios de exportación. Pero hace un año que no ganamos nuevos negocios para el exterior y cada vez nos cuesta más mantener los que tenemos.
-¿Qué costos subieron más?
-Los laborales y los materiales. Además, tenemos otro problema: los que están por debajo de nosotros en la cadena de fabricación; por ejemplo, el que fabrica un caño o hace un estampado, está a tope. Y entonces es más caro o simplemente prefiere fabricar para otra industria que no le exija tanta calidad como nosotros. Porque a nosotros también se nos exige mucho.
-Más allá de esto, la industria está en uno de sus mejores momentos.
-Todas las terminales están con planes de expansión, ya sea invirtiendo en más producción o en nuevos modelos. Y eso nos favorece porque tenemos nuevos negocios.




