Guillermo Mondino: así como está, la posibilidad de éxito de la oferta de canje "es mediocre"

Mondino admitió que si pocos días antes la participación es baja podría introducir mejoras y ampliar algo el plazo.
Mondino admitió que si pocos días antes la participación es baja podría introducir mejoras y ampliar algo el plazo.
Gabriela Origlia
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29 de abril de 2020  • 16:02

CÓRDOBA.- La propuesta de canje de deuda del Gobierno argentino estaría unos diez puntos por debajo de lo que esperaban los mercados para tener chances de éxito. La conclusión es de Guillermo Mondino, director y socio fundador del fondo de inversión Mogador Capital en Wall Street. Describió posibles mejoras que se podrían introducir respetando las limitaciones económicas del país, aunque sostuvo que primero debe dilucidarse si el Gobierno tiene "genuina voluntad" de resolver el problema.

En una videoconferencia organizada por la Fundación Mediterránea, el economista subrayó que la propuesta elaborada por el ministro Martín Guzmán quedó "entre cinco y diez dólares por debajo" de lo que se necesitaría "en el mundo del coronavirus, en el mundo de la recesión". Insistió en que la transacción es "pobre, poca plata. Reditúa poco en caso de que la situación mejore", y proyectó que la probabilidad de éxito es "mediocre".

En función de las expresiones que ya han tenido los bonistas, cree que es "poco probable" que se llegue al 75% de aceptación en los bonos globales y adelantó que la decisión del Gobierno de reservarse el derecho de agregar papeles una vez votada la propuesta no sólo podría generar problemas legales sino que "no es un incentivo" a participar.

Mondino admitió que si pocos días antes la participación de bonistas es baja se podrían introducir mejoras y ampliar algo el plazo. Entre lo que se podría hacer, enumeró: reconocer intereses devengados ("luce como una avivada del Gobierno no hacerlo, ya que no hay casos así en el mundo); reducir los recortes de capital, que van del 5% al 12%, llevándolos de 0% a 5%; poner un cupón que vaya devengando interés aunque no se pague y que podría ser en todo el período del 4%, y achicar el período de gracia (en vez de tres años, dos).

"No es demasiado difícil hacer una mejora sin cambiar la estructura de la transacción, sin cambiar los beneficios fiscales para el Gobierno y los compromisos de pago -continuó-. Se puede mejorar entre cinco y ocho dólares el valor de los bonos. Por esto es muy difícil creer que el Gobierno no va a hacer nada si la oferta va al fracaso, y esto también aumenta los incentivos de los acreedores a esperar".

Mondino advirtió que, sin mejoras, la aceptación estaría limitada al 35%, lo que pondría al Gobierno en una situación "muy incómoda". Una alternativa es declarar desierta la propuesta y volver a fojas cero; la otra es que declare el default y comience un proceso litigioso. "Podría durar menos que los 11 años de 2001, pero serán años, y en ese período no se reabren los mercados", definió. Y abrió una puerta más: que la administración de Alberto Fernández siga pagando y vuelva a intentar en el futuro. Obviamente, lo consideró poco probable.

El escenario que él propone en función del consenso global que está emergiendo: que el Gobierno proponga un nuevo esquema de votación a los acreedores reclamando "espacio" por nueve meses o un año para conseguir mejorar sus condiciones. El nombre técnico de la opción es "standstill" y ya hay casos en el mundo. "El Gobierno podría capitalizar esas experiencias".

Punto de partida

Al inicio de la presentación, analizó "cuánto vale el paquete" de la deuda; puso la lupa sobre quiénes serían los potenciales compradores y quiénes los vendedores. "Como la Argentina no va a pagar cupones por tres años y por dos será muy poco lo que pague, durante cinco años el flujo de caja será casi inexistente, así que imagino como compradores a especuladores, lo que se traduce en una tasa de descuento más alta", describió. A su entender, la tasa de descuento rondará el 12%, que es la que tienen hoy países de nivel B.

"Hay una fuerte falta de incentivos de precios de mercado a participar -agregó-. Esto hace que de partida sea poco atractivo". Simuló dos escenarios: uno con una tasa de descuento del 12%, con la que los bonos cotizarían entre US$31 y US$$36; si el Gobierno mejorara algo la propuesta y la tasa fuera del 11%, el precio subiría entre cuatro y cinco dólares. Eso se alcanzaría, a su criterio, si se logra cierto entusiasmo y se mejora la participación en el canje.

En el caso de que el acuerdo "salga bien, el mundo se empieza a ordenar y el Gobierno logra generar crecimiento", en tres años se podría logar una recalificación de riesgo y llegar al nivel BB, según la definición de las calificadoras internacionales. En ese contexto, la tasa de descuento sería de 7,5%. "Si todas las estrellas se alinean y Dios demuestra que efectivamente es argentino, los bonos podrían subir 20 a 25 dólares. No son papeles que mejoren 'mucho', es un paquete bastante poco atractivo", apuntó.

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