
Hay más pobres y menos indigentes
El plan Jefes y Jefas de Hogar logró reducir la indigencia, aunque la pobreza sigue en alza
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El programa de asistencia Jefes y Jefas de Hogar le permitirá al Gobierno mostrar un importante avance en la reducción de los niveles de indigencia de la población, aunque no alcanzará para evitar un nuevo crecimiento en los índices de pobreza.
Al menos ésa es la proyección de la consultora Equis que, tomando los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el costo de una canasta básica y cruzándolos con sus estudios sobre ingresos, sostiene que el índice de indigencia (es decir, la cantidad de personas que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas como alimentos, agua y condiciones de higiene) cayó del 24,8% en mayo último -9 millones de ciudadanos- al actual 20%, lo que representa aproximadamente 7,2 millones de personas.
Por su parte, en el mismo período el porcentaje de argentinos pobres trepó del 53% al 55,7 por ciento (cerca de 20 millones de personas).
En cambio, si se toma como punto de referencia diciembre de 2001 -el último mes completo en el que rigió el plan de convertibilidad y el 1 a 1-, tanto el índice de indigencia como el de pobreza muestran grandes incrementos, ya que previo a la devaluación del peso los niveles alcanzaban a 14 y 44 por ciento, respectivamente.
Ingresos mínimos
Para ser considerada como pobre una familia tipo (compuesta por dos adultos y dos niños) debería haber tenido, a fines de septiembre último, ingresos inferiores a los 716,17 pesos, mientras que la barrera de la indigencia se cruza cuando los ingresos de un hogar no alcanzan a los 324,06 pesos.
En el caso de la canasta básica de alimentos, bebidas y artículos de limpieza a partir de la cual el Indec elabora los índices de pobreza e indigencia, en lo que va del año registraron en promedio un aumento del 73,5%, frente a una inflación que llegó al 39,7 por ciento.
"El crecimiento de la pobreza y de la indigencia -que en los últimos meses fue atemperado por los planes Jefes y Jefas de Hogar- se explica básicamente por las subas en los precios de la canasta básica, que tienen un impacto mucho mayor en los hogares de menores recursos, ya que destinan a la compra de alimentos la mayor parte de sus ingresos", explica Artemio López, director de la consultora Equis.
La eficacia de los planes de ayuda impulsados por el Gobierno, sin embargo, es puesta en duda por Juan Luis Bour, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).
"La implementación de programas como el de Jefes y Jefas de Hogar no implica una resolución definitiva a problemas como la pobreza y la indigencia, y por esta razón hay que ser muy cuidadosos con el manejo que se hace de las estadísticas", advirtió Bour.
"Es lo mismo que considerar que gracias a estos planes se logrará una reducción genuina del desempleo. Si fuera todo tan simple el Gobierno podría bajar el subsidio de 150 a 50 pesos mensuales y dárselo a mayor cantidad de personas. De esa manera, lograría que, con la misma erogación de fondos, en las encuestas no figurara ningún desocupado", agregó.
En sintonía regional
Con los datos difundidos ayer por Equis, el país parece confirmar el proceso de "latinoamericanización" de su economía.
"Según nuestras proyecciones, la Argentina va a terminar el año con un 57% de la población por debajo de la línea de pobreza. Esta cifra es prácticamente similar a la de la mayoría de los países de la región, en los que, en promedio, es pobre el 60% de la población", señaló López.
El director de Equis además subrayó que el proceso de latinoamericanización del país también se pone de manifiesto en el permanente aumento de la brecha entre los ingresos de los pobres y los de los ricos.
"En diciembre del año pasado, el 10% más rico de la población ganaba 28 veces más que el 10% más pobre y hoy esa cifra se estiró a 34, mientras que en la década del 70 el índice era de sólo 12 veces", recordó López.
Inseguridad y pobreza
En la consultora Equis también destacan que la desigualdad en la distribución del ingreso y el incremento de la pobreza tienen un impacto directo en el nivel de seguridad de la población. "Cuando en los primeros años de la década del 90 en Buenos Aires cayó el índice de pobreza del 47 al 20%y se redujo la brecha de ingresos entre ricos y pobres, la tasa de delitos se redujo a la mitad, lo que demuestra la relación directa que existe entre esos distintos factores", señaló López.





