Industriales bonaerenses alertan que el peso real de Ingresos Brutos triplica el nivel de la alícuota y preparan una propuesta para Kicillof
Un informe de la UIPBA sostiene que el esquema actual encarece la producción respecto de otras provincias; el sector diseña un plan gradual con compensación fiscal y evalúa ir a la Justicia por las tasas municipales
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El dirigente industrial bonaerense se paró frente a sus interlocutores cuando terminaron de cenar. Con tono sereno, pero firme, lanzó una advertencia: “Como hoy se cobran los impuestos, vamos al muere. Nuestros productos llegan a la góndola muy cargados y la provincia explica casi la mitad de nuestros costos”. El diagnóstico se apoya en un escenario de demanda débil, despidos, cierre o reconversión de fábricas, paso a la informalidad de empresas que buscan sobrevivir y una mayor presión de productos importados, especialmente desde China.
Entre los miembros de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), que preside Alejandro Gentile -ejecutivo de Techint-, circuló en las últimas semanas un informe encargado por la entidad a un equipo externo en el que se advierte que el peso efectivo del impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) en la provincia supera al de otros distritos comparables, como Santa Fe y Córdoba, y es más alto que el que surge de las alícuotas legales.
Con ese diagnóstico, al que accedió LA NACION, la UIPBA comenzó a elaborar un plan para presentarle al gobernador Axel Kicillof que apunte a reducir de manera gradual el impacto del tributo provincial sin comprometer la recaudación. Aún no quieren revelar detalles, y también analizan ir a la Justicia por las tasas municipales que cobran algunos intendentes.
El trabajo muestra que, aunque la alícuota legal para la industria es de 1,5%, la presión tributaria efectiva alcanza al 4,7% del valor agregado, por encima de Santa Fe (3,6%) y de Córdoba (3,5%). En otras palabras, la tasa que figura en la ley no refleja lo que efectivamente termina pagando la industria, ya que el impuesto se acumula a lo largo de toda la cadena productiva.
Esa dinámica, advierten en el sector, impacta especialmente en las actividades industriales, que suelen tener cadenas productivas más largas y, por lo tanto, acumulan una mayor carga impositiva que otros sectores. La diferencia, según el documento, se explica por el llamado “efecto cascada”, es decir, que el impuesto se aplica en cada etapa del proceso productivo.

El informe también compara el desempeño entre jurisdicciones y concluye que la mayor carga en Buenos Aires no responde tanto a diferencias en las alícuotas, sino a la estructura productiva y al diseño del impuesto. En particular, señala que en la provincia hay un mayor nivel de “eslabonamiento” -más etapas dentro de la cadena de producción-, lo que amplifica esa dinámica.
A eso se suma que, en algunos sectores, el peso de las exportaciones es menor que en otras provincias, lo que reduce el efecto de alivio que genera la exclusión de las ventas externas de la base imponible. En síntesis, aun con tasas similares, producir en Buenos Aires resulta más costoso en términos impositivos que en distritos comparables.
En términos prácticos, un mismo producto puede pagar el impuesto varias veces antes de llegar al consumidor: cuando se produce, cuando se distribuye y cuando se comercializa. Ese mecanismo hace que la carga final sea significativamente mayor a la alícuota nominal.
En comercio, por ejemplo, la carga efectiva alcanza el 23,5% frente a una alícuota del 5%, lo que muestra cómo el tributo se multiplica a lo largo de la cadena. El resultado, sostienen, es un esquema que encarece los costos y afecta la competitividad.
El informe también aporta un dato clave para la discusión fiscal: la industria explicó en 2024 unos $1,67 billones en recaudación teórica de Ingresos Brutos en la provincia, equivalente al 13,4% del total. Ese peso relativo, según los empresarios, muestra que existe margen para discutir cambios sin comprometer la recaudación, siempre que se implementen esquemas de compensación.
El estudio advierte además una brecha cercana al 40% entre la recaudación teórica ($12,49 billones) y la efectiva ($7,44 billones), atribuida a evasión, regímenes de promoción y particularidades del sistema.

El planteo se da en un contexto adverso para el sector. Según datos del gobierno bonaerense, la actividad industrial se encuentra 8,3% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, previo a la asunción de Javier Milei.
El peso del sector en la provincia explica la centralidad del debate. Según datos de Argendata, Buenos Aires concentra el 49% de la producción industrial del país y cerca del 30% de su producto bruto geográfico depende del sector. Se trata del principal polo manufacturero de la Argentina.
A eso se suma un deterioro en el empleo: de los 270.000 puestos de trabajo formales perdidos en los últimos dos años, 160.000 correspondieron a la provincia, lo que representa el 60% del total. En paralelo, cerraron cerca de 22.000 empresas, con fuerte concentración en el conurbano.
El cuestionamiento a Ingresos Brutos se inscribe además en una discusión más amplia sobre el esquema impositivo. El ministro de Economía, Luis Caputo, apuntó en varias ocasiones contra este tributo, junto con el impuesto al cheque y las tasas municipales, a los que calificó como “aberrantes” y “distorsivos”, y cuestionó la falta de disciplina fiscal de las provincias.
Por ahora, el superávit nacional no fue suficiente para permitir rebajas de impuestos para la industria, aunque sí hubo bajas de retenciones en sectores agroindustriales.
Desde la administración bonaerense, en tanto, apuntan a Nación. El ministro de Economía provincial, Pablo López, sostuvo este domingo que la caída de la recaudación y las deudas del gobierno nacional implican una pérdida acumulada de más de $23 billones para la provincia y condicionan la política fiscal.
Entre los más distorsivos
Distintos relevamientos coinciden en ubicar a Ingresos Brutos entre los tributos más distorsivos del sistema argentino. Según una encuesta de KPMG, más del 60% de las empresas identifica a Ingresos Brutos como el impuesto que más incide en los precios. A su vez, el 96% afirmó que el marco fiscal afectó negativamente sus decisiones de inversión.
En la misma línea, en una columna publicada este domingo en LA NACION, el tributarista César Litvin definió a Ingresos Brutos como “el peor impuesto del sistema” por su carácter acumulativo y su impacto en los precios.
En paralelo, según supo este medio, los industriales bonaerenses evalúan la posibilidad de iniciar acciones judiciales ante la posición de algunos municipios del conurbano de aumentar alícuotas de tasas municipales o crear nuevas. Un informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) señala que las empresas industriales pagan en promedio 7,4 tasas municipales y que más del 80% no cuenta con una contraprestación directa. El titular de la entidad, Martín Rappallini, ironizó: “La industria no tiene rueditas”.
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