
Inflación: Massa descartó un congelamiento y dijo que fortalecerá el programa Precios Cuidados
“No existen medidas mágicas”, dijo el Ministro de Economía en Washington antes de regresar a la Argentina; abogó por mantener el rumbo económico y espera que la inflación baje mes a mes
5 minutos de lectura'


WASHINGTON.- Sergio Massa descartó aplicar un congelamiento de precios para combatir la inflación y dijo que está trabajando en fortalecer el programa Precios Cuidados para intentar resguardar el bolsillo de los consumidores del alza del costo de vida, que se encamina a cerrar el año en el 100% anual, infligiendo un fuerte deterioro social en el país.
Antes de regresar a Buenos Aires, Massa dijo en Washington que “no existen medidas mágicas” para controlar los precios, y que la Argentina debe recorrer un “camino descendente” hasta doblegar lo que él llamó “el impuesto más destructivo” de una economía. El jefe del Palacio de Hacienda recibió con beneplácito la caída de la inflación en septiembre, cuando fue del 6,2%, menor a la del mes anterior, pero remarcó: “Es un número que no me conforma ni mucho menos. La obsesión nuestra tiene que ser trabajar todos los meses para recorrer la escalera descendente”.
Massa criticó la política de congelamiento de precios –una idea que se ventiló en Buenos Aires–, al afirmar que lo único que logra es postergar los aumentos si no está acompañada por una política macroeconómica que estabilice la economía.
“Nosotros tenemos un programa con metas monetarias fiscales de inversión pública y de reservas que tiene como objetivo fortalecer la economía para bajar la inflación, y el día que asumí, con siete puntos y medio, dije ‘vamos a recorrer un camino descendente, pero no mágico’. No existen medidas mágicas. Es simple, cuando vos a un gordo lo querés hacer bajar de peso de golpe, lo terminas debilitando más. Hay que hacer ejercicio, dieta y hay que ser metódicos”, graficó.
“Mi idea es recorrer un camino de reducción gradual de la inflación”, completó. Ese sendero, agregó, puede estar acompañado de medidas que aceleren o ayuden al proceso, pero desechó un congelamiento.
De hecho, Massa criticó la política de congelamientos de precios al afirmar que solo logran retrasar los aumentos, e insistió, en sus mensajes públicos y en sus respuestas a los periodistas, en que la Argentina debía mantener el orden fiscal, monetario y acumular reservas –los pilares del programa con el Fondo– para lograr una baja gradual de la inflación. A esa estrategia, Massa le sumó un fortalecimiento del programa Precios Cuidados con un plan que dure más tiempo, incluya más productos, una garantía de abastecimiento, y el precio esté impreso directamente en el envase producto.
La inflación, el principal problema de la economía argentina, se ha convertido en el nuevo flagelo global, y fue la gran protagonista de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Massa lo discutió en sus reuniones con los funcionarios del Fondo –Gita Gopinath, la número dos, se lo planteó como una preocupación central– y también tocó el tema en sus exposiciones públicas. Antes de hablar con los periodistas, Massa ya había insistido en un mensaje en el Atlantic Council en sostener el rumbo actual para controlar los precios.
“La inflación, para bajarla, requiere un camino a recorrer por la Argentina, de orden fiscal, de superávit comercial, de una tasa de interés que aumente el interés de los ahorristas argentinos por tener obligaciones en pesos, no es que mágicamente alguien puede resolver un problema que ademas es estructural y estamos viendo en todo el mundo, en la Argentina, muy agravado”, dijo Massa en una exposición en el Atlantic Council.
“Lo que nos hemos planteado un camino de recorrido descendente, paulatino, serio, firme en el que cada una de las metas macroeconómicas permiten plantear un resultado que estimamos que puede ser positivo, pero que requiere la conducta y la capacidad de sostener el camino que elegimos recorrer para cuidar el bolsillo de los argentinos”, insistió.
Al final, insistió en que la principal responsabilidad del equipo económico es bajar la inflación y la tarea para 2023 es sostener “los niveles de inversión pública y mejorar el ingreso”.
Otro tema que surgió esta semana fueron las críticas a la multiplicad de tipos de cambio que tiene la Argentina. El Fondo Monetario otorgó un “waiver” al Gobierno para la implementación del dólar soja, pero indicó que “si bien estas medidas pueden brindar algún alivio en el flujo de efectivo de divisas, en realidad crean múltiples prácticas cambiarias, se suman a las distorsiones y pueden resultar contraproducentes”. El Fondo dijo también que “debe buscarse una relajación gradual de las restricciones de divisas a medida que las condiciones lo permitan y se fortalezca la cobertura de reservas”.
El director del Fondo para el Departamento del Hemisferio Occidental, Ilan Goldfajn, dijo en una entrevista con Bloomberg que este tipo de prácticas debían aplicarse temporalmente y desactivarse en el futuro.
“El Fondo no desconocía la situación cambiaria de la Argentina al momento de firmar el acuerdo, no se puede hacer el sorprendido”, respondió Massa.
El jefe del Palacio de Hacienda también hizo otro planteo durante su paso por Washington: que las inversiones de capital no se computen para el cálculo del déficit fiscal. En la visión de Massa, existe una contradicción en las prácticas de los organismos multilaterales: el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial aportan fondos para proyectos de infraestructura y de desarrollo social, y el Fondo los computa como parte del déficit. Massa le hizo ese planteo a la jefa del Fondo, Kristalina Georgieva, y el presidente del Banco Mundial, David Malpass.





