Jaque ecológico a un gasoducto
Greenpeace denuncia que ese tendido pasaría por un bosque nativo y por comunidades collas
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La competencia entre dos proyectos de gasoductos que cruzarán Salta y Jujuy y se disputan la venta del gas natural salteño a Antofagasta, la mayor zona minera de Chile, sobrepasó los limites de una lucha comercial y se transformó en un problema ecológico y social.
Es que el tendido de NorAndino, el gasoducto de la belga Tractebel y la chilena Edelnor, pasaría por el medio de un bosque nativo o natural, un tipo de área protegida mundialmente por su peligro de extinción, y también por una región donde habitan importantes comunidades collas.
La organización ecologista Greenpeace pidió la modificación de la traza, pero la empresa asegura que eso es imposible.
Este gasoducto compite con el de Atacama, un proyecto que lidera la norteamericana CMS Energy, que tiene el mismo objetivo y fin económico, con la diferencia de que sus caños esquivarán las zonas más vulnerables por ser dañadas.
"Nosotros no decimos que Atacama es un gasoducto santo, entendemos la importancia económica de cualquier proyecto de exportación de gas a Chile, pero consideramos que el tendido de Atacama modificaría en menor escala el medio", señaló a La Nación Emiliano Ezcurra Estrada, encargado de la campaña de biodiversidad en Greenpeace.
Tanto el subsecretario de Energía argentino, Alfredo Mirkin, como su par chileno, Alejandro Jadressic, reconocieron públicamente que es innecesaria la construcción de los dos gasoductos. El argumento que tienen para eso es que el mercado chileno estaría ampliamente abastecido con uno solo de los ductos y la línea de alta tensión que la chilena Chilgener ya está construyendo en esa zona para también llegar a Antofagasta.
El punto del conflicto
"El gasoducto pasa por el medio de un bosque de yengas, uno de los dos bosques nativos que queda en el norte de la Argentina, junto con el de Misiones, y donde habita el 60% de las especies de aves del país. El paso del gasoducto por ese lugar significa modificar sustancialmente el ambiente", dijo Ezcurra Estrada.
El especialista explicó que "los bosques nativos en la Argentina disminuyeron más de un 60% su superficie en menos de un siglo. En 1996 quedaban 36 millones de hectáreas y se estima que para el 2036 el país se quedaría sin bosques si continúa el actual ritmo de desforestación, de unas 850.000 hectáreas por año".
Aclaró también que la situación de los bosques nativos en el contexto internacional es crítica y que la World Resources Institute, una entidad norteamericana especializada en el estudio y protección de zonas en peligro de extinción, calificó a la Argentina como uno de los países donde ese tipo de bosques corren mayor peligro de desaparición.
Ezcurra Estrada señaló que el bosque de yengas que Greenpeace intenta defender es rico en diversidad biológica, tiene un alto valor genético y añadió: "Allí vive una de las mayores subespecies de yaguareté del mundo, pero no sólo hay que proteger a la flora y la fauna de la región, lo que más preocupa es que esa zona está habitada por importantes comunidades collas".
Serafina Cruz es una de las dirigentes del Tinkunaku, la agrupación que agrupa a las 350 familias collas que viven en Finca San Andrés, la región donde está el bosque natural de yengas.
Cruz le dijo telefónicamente a La Nación que "la comunidad está muy preocupada; si pasara por aquí el gasoducto cambiaría nuestra vida, porque modificarían el ámbito donde vivimos y nosotros ya sabemos lo que cuesta volver a adaptarse, todavía sufrimos los cambios que produjeron hace un tiempo la erupción de volcanes y el clima".
La dirigente colla agregó que la empresa les ofreció trabajo a los hombres de la comunidad, en la construcción del ducto, a cambio del permiso para que pase por la zona que ellos habitan, "pero nosotros ya le mandamos cartas al secretario de Energía (Alfredo Mirkin) y a las autoridades del Enargas (el ente que aprueba entre otras cosas el estudio de impacto ambiental) para que frenen el proyecto".
Irregularidades
Greenpeace aseguró que no es correcto el estudio de impacto ambiental que el consorcio NorAndino le presentó a las autoridades competentes.
"Techint Brown and Caldwell es la consultora que realizó el estudio de impacto ambiental y que forma parte del holding Techint, la firma que construirá el gasoducto. En ese estudio, que tiene tres tomos y que en el Enargas nos aseguraron que fue uno de los mejores que recibieron hasta el momento, hay errores tan graves como afirmar que en la zona hay marsupiales subterráneos, que entre paréntesis no existen allí, y a la vez señalar que cavar una zanja tendría sólo un impacto neutro", dijo Emiliano Ezcurra Estrada.
Aseguró también que antes del estudio realizado por Techint Brown and Caldwell, el consorcio contrató al especialista Jorge Rabinovich para hacer el diagnóstico ambiental previo a ese estudio. "Allí, se aconseja cambiar la traza debido a que la planeada inicialmente es de elevados costos ambientales y culturales, en especial aquellos asociados a la traza por el área de Yungas de San Andrés", dijo el miembro de Greenpeace mientras leía el estudio de Rabinovich.
NorAndino responde
A pesar de que la organización ecologista alertó al consorcio que lleva adelante NorAndino, sobre los perjuicios que ocasionaría la construcción del ducto sobre esa región, la empresa no estaría dispuesta a modificar la traza.
Oscar Moscoso, gerente de construcción del gasoducto NorAndino, aseguró a La Nación que "cambiar el trazado del gasoducto tal como plantea Greenpeace significa desviar el recorrido unos 160 kilómetros, lo que haría no viable el proyecto. Se incrementaría su costo unos 130 millones de dólares (el costo presupuestado para la obra es de 400 millones de dólares)".
"Nosotros presentamos los estudios ante el Enargas, pero está abierto a discusión. Lo que sucede es que los supuestos errores del estudio dependen de como se lo analice. Somos conscientes de que pasa por el bosque de yengas, pero señalamos en el informe cuáles son las medidas que llevaremos a cabo para resarcir los daños" agregó Moscoso.
Respecto de la posibilidad de una asociación con el proyecto Atacama, una de las alternativas que se analizó desde un primer momento, Moscoso dijo que tenía entendido que a principios de esta semana el director del consorcio, Yves Jourdain, estuvo reunido con directivos de CMS Energy para evaluar esa alternativa, pero en la firma norteamericana prefirieron no hablar sobre el tema.





