Juan Carlos Villa Larroudet: "No vendemos ni buscamos socio"
La firma tiene una filial en Brasil y espera ampliar su presencia en ambos países sin incorporar nuevos accionistas
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Tras la venta de Quilmes a Ambev y de Pecom a Petrobras, el aluvión de capitales brasileños parece inevitable. Sin embargo, algunas empresas argentinas no tienen miedo ni ganas de que las compren.
Juan Carlos Villa Larroudet, dueño de la empresa de medicina prepaga Omint y con participación en negocios inmobiliarios como el shopping de El Solar de la Abadía y en los pubs Henry J. Bean´s, dice: "No pensamos vender ni tomar socios, incluso nuestro negocio en Brasil marcha bien y seguiremos allí por nuestra cuenta".
Omint , que en octubre cumple 35 años en el país, fue una de las empresas argentinas pioneras en el mercado brasileño. Este año sus números tendrán signo positivo y espera crecer en la Argentina un 1,5 por ciento (de $ 161,2 millones en 2001 a $ 163,6 millones este año) y en el socio del Mercosur un 5 por ciento en dólares (de US$ 58,8 a 61,8 millones).
-¿Revisaron sus proyectos de inversión este año?
-Hay dos ejes fundamentales en la empresa, fuimos la primera compañía en la Argentina en ofrecer servicio médico para niveles medio y medio alto con oferta de planes abiertos y reintegros, buscando calidad y excelencia médica. Y por otro lado ofrecemos servicio personalizado, esos son nuestros rumbos con una visión de largo plazo. Que el dólar suba no nos aparta de ese rumbo.
Uno de los desarrollos de Omint en la parte médica es un nuevo programa que lanzamos en marzo, denominado senior, para mayores. E incluye no sólo la atención médica sino la calidad de vida, prevención, cuidados, recreación.
-¿Cambiaron los programas médicos que ofrecen?
-Este año aumentamos un 11% los programas a partir del 1° de abril. Para adaptarnos a las circunstancias actuales desarrollamos otros planes complementarios para mantener la calidad médica a un menor precio. Hubo variantes en cobertura de medicamentos y también cambió el acceso a los prestadores.
Teniendo en cuenta que ha bajado el ingreso promedio per cápita desarrollamos nuevos planes en los que la gente sabe que la gente sigue recibiendo nuestros sellos de calidad, que son inamovibles.
-¿Perdieron afiliados tras la devaluación?
-Sí, pero el porcentaje fue muy bajo, habrá sido del 2 por ciento. Nosotros decidimos reforzar la atención al socio y le dimos planes diseñados al mismo precio con diferencias en el acceso pero no en la calidad.
-Ya hicieron un aumento, ¿podrían revisar los precios otra vez?
-Sí, los precios están en permanente revisión. Los cálculos que hemos hecho, el dólar al pasar de 1 a 2 pesos el aumento del costo médico fue del 20% y exclusivamente tomando insumos importados, sin hablar de otros aumentos. Eso para nosotros es muy importante, para mantener la calidad médica juegan distintos factores.
-¿Cambiaron la oferta para sus clientes corporativos?
-A cada cliente le mandamos una copia de los estudios de costos. Fuimos con fundamentos a hablar con ellos y en la mayoría de las compañías individualmente tratamos caso por caso.
-¿Qué porcentaje de sus socios son corporativos?
-El 60% son socios corporativos y 40% son individuales. Y le daría otro dato, en individuales aumentamos la cápita, bajó la cápita corporativa por los despidos que hubo por la situación del país.
La verdad, cuando empezamos con Omint hace casi 35 años nos vaticinaron un fracaso rotundo, y era lógico, porque antes la clase media no invertía en salud.
Hemos tenido muchas crisis, hubo de todo pero no hay duda, lo importante es adaptarnos para continuar con el rumbo. Además, nosotros estamos comprometidos con la Argentina y a partir del 80 también con Brasil
-¿El capital es totalmente de su familia?
-Sí, el ciento por ciento.
-¿Han tenido ofertas de compra?
-Muchísimas, pero últimamente no hubo ninguna. Las que recibimos fueron cuando el sector de salud empezó a tener más importancia a partir del 95, había años que atendía hasta a 10 interesados.
-¿Hoy vendería?
-No, y tampoco tomaríamos socios, no los necesitamos. Y el negocio de Brasil camina bien, siempre por nuestra cuenta.
Tenemos relaciones con empresas de otros países, programas de capacitación y desarrollo en temas médicos. Por ejemplo empezamos a probar el cuidado domiciliario en Brasil antes que en la Argentina, enviamos a nuestros especialistas al centro Johns Hopkins.
-¿Se parece en algo esta situación al escenario de la hiperinflación?
-Yo diría que ni en aquella ni en esta situación modificamos el rumbo. Hubo adaptaciones distintas en función de la macroeconomía. En 1989, el país estaba en crecimiento, la desocupación era baja, no había cierre de bancos. La gente y el país funcionaban de modo muy distinto.
-¿Tomaron créditos?
-Sí, y los estamos pagando.
-¿Piensan hacer alguna compra?
-No, tenemos en carpeta la renovación de equipamiento en la Clínica del Sol e inauguraremos un centro médico ambulatorio.
-Para este año prevén aumentar su facturación a 163,6 millones de pesos, ¿es un objetivo posible?
-Sí, tenemos un número de socios que están cambiando de planes, pero se quedan con nosotros, así que podemos llegar a ese objetivo.
-¿Qué opina de la venta de Pecom a Petrobras?
-Conozco a la familia Perez Companc y me dio mucha tristeza ver que una empresa argentina deja un negocio, pero creo que en plazo muy breve los veremos creciendo igual que antes.
-¿Cree que viene una ola de compras?
-Bueno, una cosa es Brasil y otra el resto del mundo. Tengo un gran cariño por ese país y ellos mismos dicen que un argentino allí no es un extranjero. No se si veremos más inversiones extranjeras, es un tema de macroeconomía del que prefiero no opinar.
Pero en el tema de salud, cuando veía que las compañías venían a invertir pronostiqué que no les iba a ir bien. Nunca dejé de dormir porque vinieran con cientos de millones de dólares al sector de salud, no me dieron miedo y tuve razón. Es que comprar algo barato sólo porque tiene bajo precio no tiene sentido.
-¿Su familia conserva las inversiones inmobiliarias en el Solar de la Abadía y en los pubs Henry J. Bean´s?
-Sí, mantenemos esos negocios.
-¿Estudian alguna otra inversión?
-No estudiamos nada fuera del rubro de salud y mantendremos lo que tenemos porque en el sector inmobiliario tenemos un ingreso fijo que ayuda a consolidar otras operaciones.
-¿Qué asignaturas pendientes tiene el Estado en materia de salud?
-Creo que hay que reforzar el hospital público, no sólo por su función social sino también por el importante entrenamiento que le ofrece a los médicos.
Hombre de fe
Familia: Villa Larroudet tiene 67 años y diez hijos de entre 18 y 35 años. Tres de ellos están en el negocio, Juan Carlos (h.) y Santiago, en Omint, y Mercedes está en la parte inmobiliaria. Sus otros hijos son Victoria, María, Angeles, Teresa, Joaquín, Martín y Pablo.
Rutina: trabaja a la mañana desde su casa, al mediodía practica squash y termina la jornada en la oficina de Omint.
Bilingüe: su momento más memorable fue en 1990, cuando conoció al papa Juan Pablo II. "Estaba tan emocionado que le empecé a hablar en portugués, él me preguntó si era brasileño y le dije que no, que era argentino, pero estaba muy nervioso", confiesa riendo.
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