
La basura de Brasil atrae a una Pyme argentina
Residuos: Conarsa participa de un proyecto piloto para mecanizar la recolección en San Pablo; si funciona, el negocio puede ser millonario.
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SAN PABLO.- Conarsa, una empresa de porte mediano del sector plástico argentino, apostó 200.000 dólares en San Pablo. Si gana obtendrá la llave para entrar a disputar un mercado de 400 millones de dólares en contenedores plásticos.
Pero veamos primero de qué se trata el juego. La ciudad de San Pablo produce por día 14.500 toneladas de residuos, contra los 5000 de la ciudad de Buenos Aires. La recolección de esa basura, en la segunda metrópoli del mundo -después de Tokio- se ha vuelto caótica. Entonces, la municipalidad paulista determinó que antes del 2000 la tarea se encuentre mecanizada.
Para ver si el proyecto es posible, San Pablo invitó a la empresa argentina Conarsa -mediana, pero líder en la producción de contenedores y cajones de plásticos en América latina- para participar de un proyecto piloto en un barrio. En otros dos barrios demostrarán lo suyo la compañía Citec (de Francia) y Pioneer (Alemania), competidoras de la compañía argentina.
Mecanizar la recolección consiste en instalar contenedores plásticos en las calles y que sean los camiones los que los vacíen directamente. Según dijo a La Nación el ingeniero Carlos Bridge, vicepresidente de Conarsa, "este tipo de recolección es 75% más rápida que la manual".
La empresa argentina actuará durante 180 días en Mooca, un barrio paulista de dos millones y medio de habitantes, característico por su inmigración italiana. Instalará allí 300 contenedores, de 200 dólares cada uno, sin ninguna garantía de cerrar negocio.
Si el sistema funciona, San Pablo comenzará a mecanizar la ciudad. La estimativa es que se precisarían aproximadamente 2 millones de contenedores plásticos de 1000 o 750 litros, de un costo aproximado de 200 dólares cada uno.
"Pero no será un negocio para una empresa sola. Nadie puede proveer de esa semejante cantidad de productos por sí sola", comentó Héctor Méndez, presidente de Conarsa. Según el empresario, las plantas que su compañía tiene en Neuquén y en San Luis pueden fabricar 120.000 contenedores por año.
"Pero nuestra idea, si el proyecto piloto funciona, es encontrar un socio en el Brasil y construir una planta para fabricar aquí", agregó Méndez. El Estado elegido será probablemente Rio Grande do Sul.
Otra empresa, Cavo, participará del proyecto piloto aportando los camiones especiales para la recolección.
Aunque la prueba piloto durará seis meses, en 90 días las empresas sabrán si la gente aceptó el sistema. La mecanización de la recolección impone un cambio de hábitos: en lugar de dejar la bolsita en la puerta o en un cesto, habrá que caminar hasta el contenedor de la cuadra para depositarla dentro.
En la Argentina, comentó Méndez, la mecanización es un asunto delicado. "¿Quién es capaz de asumir el costo político de eliminar los miles de puestos de trabajo de los recolectores en una época de desocupación?", se preguntó retóricamente el empresario.
Una idea que funcionó
Conarsa es la compañía que provee de prácticamente todos los contenedores plásticos de la Capital Federal, así como de los cestos papeleros y los cajones plásticos (bins) usados en las cosechas de frutas.
La compañía fue fundada en 1985 por Méndez y Bridge, empresarios del sector plástico. Pocos años después formaron una alianza estratégica con Icoplastic de Italia, el mayor fabricante europeo de bins de polietileno. Conarsa ya cuenta con dos plantas en la Argentina, que además de abastecer el mercado local -vendiendo contenedores a las empresas recolectoras y cajones de fruta a los productores rurales-, exportan a Chile y a Uruguay.
Hasta el momento esta empresa mediana invirtió 11 millones de dólares y su nivel de facturación creció escalonadamente de 2 millones de dólares en 1994 para 8,25 millones en 1998.
Los contenedores plásticos que Conarsa pretende venderle a San Pablo no se fabrican en Brasil.




