La góndola gourmet

Importados y productos artesanales nacionales se combinan para los consumidores de paladar exigente
Maria Emilia Subiza
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4 de septiembre de 2011  

No hay changuitos para llenar, ofertas en grandes letreros ni extensas colas en la caja para pagar. Distintos rincones de Buenos Aires ofrecen pequeñas góndolas gourmet con una selección de la más alta calidad en alimentos y bebidas donde lo importado -a pesar de las trabas- se conjuga con lo nacional de tinte artesanal.

The Pick Market, en Recoleta, recrea una especie de almacén de barrio con una selección de productos de fiambrería, bebidas, panadería, carnes, frutas, verduras y condimentos. "La idea era hacer un formato atractivo que sea agradable para ir por el ambiente y el servicio", dice Francisco Calusio, socio de The Pick Market.

Ambientación, cuidado de los detalles arquitectónicos, exhibición de los productos y musicalización: cada detalle está cuidado en estos rincones gourmet. En vez del típico changuito de supermercado, en The Pick Market usan un carrito de madera rústica de diseño que simula ser un cajón de frutas.

Con respecto a los importados, Calusio cuenta que a veces faltan stocks por las demoras en los despachos de Aduana a causa de las licencias para importar impulsadas por el Gobierno. También hay casos de productos que no vuelven, como el jamón crudo italiano.

Si bien hay un desarrollo creciente de proveedores de alimentos gourmet argentinos en condimentos, aceite de oliva y mermeladas, algunos importados como el queso Grana Padano de Italia no encuentran su par local.

En Puerto Madero, i Central Market e i Fresh Market ofrecen una mezcla de arte, gastronomía, diseño y almacén. Desde semillas de sésamo saborizadas con curry hasta waffle holandés. Desde un blend de aceite de oliva con marca propia hasta una inmensa variedad de tes premium en hebras y en saquitos. Además de importados, tienen mucho artesanal y algunos desarrollos con marca propia.

"Nuestra propuesta tiene mucha imagen y convoca a los cinco sentidos -dice Sandra Perelmuter, creadora del concepto junto con su socia Patricia Gallo-. Es una combinación casi lúdica por la diversidad. Nos interesa evitar lo que se encuentra en los grandes supermercados porque es menos artesanal."

Valenti, con su propuesta tradicional de fiambres, es el lugar donde proveerse de los mejores jamones y quesos de latitudes europeas como el Prosciutto di Parma, el jamón San Daniele (italiano) o el Pata Negra (España). "Somos un país de emigrantes y se consumen muchas cosas de afuera -cuenta Adrián Valenti, uno de los dueños-. Hay clientes que compran para todos los días y otros que vienen para darse un gusto."

También se puede encontrar salmón escocés de mar abierto y varios quesos de cabra argentinos acompañados por una panadería propia de elaboración totalmente artesanal.

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