La inflación en el primer mes de Alberto Fernández

Juan Carlos de Pablo
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6 de febrero de 2020  

En la primera clase de un curso de estadística descriptiva, el alumno se familiariza con los indicadores de posición, de los cuales el promedio es el más conocido; y en la segunda con los de dispersión, de los cuales la desviación típica es el más popular. La combinación de ambos indicadores se ilustra con el caso del que se ahogó en un lago cuya profundidad promedio es de 10 centímetros.

Me estaba acordando de esto cuando leí que, según FIEL, entre diciembre de 2019 y enero de 2020 en promedio los precios al consumidor aumentaron 3,5%, porque los precios de los productos estacionales subieron 3,5%, los regulados, 2,1%, y la tasa de inflación "núcleo", la que ignora los factores circunstanciales, fue de 4,1%. Ergo, el promedio es noticia, pero la dispersión también.

No hagamos una teoría de un solo número, pero interpretemos bien los resultados. El gobierno de Alberto Ángel Fernández está aplicando una política redistributiva, dentro del sector privado, altamente discrecional, con una fuerte concentración decisoria en el presidente de la Nación. ¿Por qué habría de bajar la tasa de inflación, en este contexto?

Fernández afirmó que "la ley de góndolas es clave para combatir la inflación". Según el proyecto, un supermercado que destina 100 metros a la comercialización de gaseosas no puede dedicar más de 30 a una única marca, debe incluir por lo menos otras 4 marcas en 40 metros, está obligado a vender gaseosas producidas por alguna pyme en 25 metros y por algún fabricante individual, indígena o proveniente de la economía popular en los 5 metros restantes. Pregunta: si ningún fabricante individual, indígena o proveniente de la economía popular fabrica gaseosas, ¿tiene que quedar libre el espacio?

Pensar que la "democratización" de la oferta reduce la tasa de inflación confunde nivel con aumento de los precios. El aumento del precio del dólar, de los impuestos, eventualmente de las tarifas, etcétera, en principio afecta a todos los productores. ¿Por qué quienes fabrican terceras marcas van a aumentar menos los precios que las primeras?

Espero que este gobierno no esté pensando en luchar contra la inflación aumentando los costos de los supermercados, pero no los de los competidores. Por ejemplo, subiendo las tarifas o los impuestos sobre la base del tamaño de los establecimientos. Pero lo espero en el sentido de la esperanza, no en el de las expectativas.

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