La inflación incomoda al Ejecutivo, pero no lo desespera
Cuando un gobierno quiere bajar “de un hondazo” la tasa de suba de precios, se desespera y hace macanas; afortunadamente, la actual gestión no está haciendo esto
6 minutos de lectura'


Según el Indec, entre noviembre y diciembre de 2025, en promedio, los precios al consumidor aumentaron 2,8%, por lo cual, a lo largo del año pasado subieron 31,5%. Conjeturas, reproches, pases de facturas, etcétera; todos los que quieran. Desde el punto de vista de la toma de decisiones, las preguntas que genera el hecho en consideración son dos: 1) ¿cómo se sentirán el Presidente de la Nación y su equipo económico a raíz de esto?; y, más importante todavía, 2) ¿qué harán al respecto?
Sobre esta cuestión conversé con el norteamericano Leonall C. Andersen (1924 - 1985), quien estudió en las universidades de Illinois y de Minnesota, y enseñó en la de Florida. Al tiempo que durante 16 años trabajó en el banco de la Reserva Federal, sucursal St. Louis. A esta última se la califica como “la Fed monetarista”.
-La profesión lo recuerda particularmente porque, en 1968, junto con Jerry L. Jordan, usted planteó lo que la literatura especializada conoce como “la ecuación de St. Louis”. ¿De qué se trata?
-Sometimos al análisis econométrico las siguientes proposiciones: la política fiscal tiene más impacto sobre la actividad económica que la política monetaria; los resultados de la política fiscal sobre la actividad económica son más predictibles que los de la política monetaria; y la política fiscal impacta sobre la actividad económica más rápidamente que la política monetaria. Sobre la base de los datos de Estados Unidos, referidos al período que va del primer trimestre de 1952 al segundo trimestre de 1968, encontramos que ninguna de estas proposiciones se verifica en la práctica, lo cual tiene claras implicancias sobre las políticas de estabilización. Un par de años después, en colaboración con Keith M. Carlson, modelamos el enfoque.
-En 1986, Daniel S. Batten y Daniel L. Thornton reseñaron las críticas que les formularon.
-Puntualizando que tanto Jordan como yo éramos conscientes de las limitaciones del análisis, que fueron señaladas por los críticos, agregando que nuestra contribución más importante consistió en desafiar el fundamento del análisis económico entonces convencional, exponiendo los resultados de las diferentes políticas a verificaciones más rigurosas. A propósito: también en 1986, Carlson simplificó el modelo original, concluyendo que sus propiedades esenciales continuaban esencialmente intactas.
-A lo nuestro. Como consecuencia de la publicación de la estimación oficial de la tasa de inflación, se escucharon muchas cosas.
-Siempre ocurre. Resulta casi graciosa la pasión “ultramicroeconómica”, que no sólo desagrega el promedio general, encontrando que el precio de los limones había aumentado mucho más que el promedio, sino que además los precios de dicho producto eran muy diferentes entre puntos de venta cercanos desde el punto de vista geográfico.
-Para los involucrados puede ser muy importante.
-Entiendo, más allá de que la dispersión de precios es una invitación a caminar antes de comprar; pero el análisis periodístico, y mucho menos el profesional, no se pueden agotar en esto.
-¿Cómo leer el 2,8% entonces?
-Registrando que mayo fue el único mes del año pasado en el cual los precios al consumidor aumentaron menos de 2% mensual. La lectura relevante, pensando en la probable acción por parte de las autoridades, se tiene que centrar en la persistencia de la tasa de inflación en registros de por lo menos 2% mensual.
-La persistencia, más que la “aceleración”.
-En efecto. El análisis que importa desde el punto de vista decisorio sería el mismo, aunque en diciembre pasado según el Indec los precios al consumidor hubieran aumentado, digamos, 2,2%, o 2,5%.
-¿Cómo visualizan el tema de la inflación tanto el Presidente de la Nación como su equipo económico?
-No tengo información directa, pero es fácil inferir un diagnóstico y observar la falta de medidas específicas.
-Explíquese, por favor.
-El 2,8% los incomoda, me sorprendería que no fuera así. Pero la falta de medidas específicas es una buena noticia.
-Me sorprende; ¿por qué dice eso?
-Porque cuando un Poder Ejecutivo quiere bajar “de un hondazo” la tasa de inflación, se desespera y hace macanas. Ejemplos: dibuja la estimación oficial de la tasa de inflación, prohíbe la exportación de algunos productos, congela algunos precios o corrige para abajo la velocidad con la que modifica el tope superior de la banda cambiaria. No está ocurriendo nada de esto, afortunadamente.
-La persistencia de la tasa de inflación reavivó algunos debates referidos a las causas de la inflación.
-Debates que tienen por lo menos dos siglos de existencia, cuando, a partir de la inconvertibilidad de la libra esterlina por parte del Banco de Inglaterra al comienzo de las guerras napoleónicas, se planteó una fuerte discusión entre los partidarios de las denominadas escuelas monetaria y bancaria. En la Argentina los monetaristas han pulseado durante décadas con los estructuralistas, los partidarios de los modelos de dinero activo con los de los modelos de dinero pasivo, se habló de la “inflación vacuna”, de la inflación basada en la restricción externa, etcétera.
-¿Está usted planteando la esterilidad de los referidos debates?
-No tanto, pero sí la extrema dificultad que existe para solucionar los desafíos que plantea la explicación causal de la inflación, particularmente en períodos cortos. Porque para la política económica práctica la cuestión no es qué puede causar inflación, sino cuál de todas las causas posibles es la que, aquí y ahora, está operando con más fuerza.
-El Poder Ejecutivo insiste con que la inflación tiene un origen monetario.
-Está jugado a dicha hipótesis y lo único que falta es que la abandone. Pero tan fenómeno monetario es dejar de emitir, como la reducción en la demanda de pesos, como consecuencia de la campaña electoral de 2025. Al respecto, cabe indicar que, a pesar del contundente resultado electoral del 26 de octubre del año pasado, las carteras financieras del sector privado dejaron de pasarse a dólares, pero muy a cuentagotas se volcaron a pesos. La necesidad de seguir recuperando los precios relativos de los bienes cuyos precios habían sido “pisados” por el anterior gobierno tampoco colaboró para disminuir el ritmo del aumento del nivel general de los precios.
-El Indec inaugura una nueva canasta para el cálculo de la tasa de inflación a nivel precios al consumidor. ¿No es esto un dibujo?
-De ninguna manera. La actualización de la canasta para reemplazar a la actualmente vigente, que refleja los gastos que hicieron los consumidores en 2014, es un esfuerzo profesional realizado a lo largo de muchos meses, que por las pruebas preliminares alterará entre 0,1% y 0,2% la estimación de la tasa de inflación mensual. No hay misterio.
-Don Leonall, muchas gracias.
1Un plan busca regenerar diez millones de hectáreas de pastizales patagónicos hacia 2030
2Dólar hoy, dólar blue hoy: a cuánto cotiza este sábado 24 de enero
3El juego como forma de vida: la historia de Maldón, la editorial que reinventó los juegos de mesa en la Argentina
4Calendario de la Anses: todas las prestaciones sociales que se pagan este viernes 23 de enero





