
La inflación real es la de Mendoza, según el Ieral
La Fundación Mediterránea explica que nunca la Argentina tuvo inflaciones diferenciales; los precios suben por la expansión de la demanda
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¿Cuál es la inflación real en la Argentina?, se cuestionaron los técnicos del Ieral de la Fundación Mediterránea. En un intento por terminar con la polémica acerca de las crecientes diferencias entre las tasas de inflación de Mendoza, de otras provincias de la Argentina y de la Capital federal, concluyeron: la inflación de provincias como Mendoza o San Luis permiten tener una idea más acertada de los aumentos de precios.
El informe del especialista del Ieral Gustavo Reyes justifica esta afirmación al señalar que en un país en el que circula en forma generalizada una única moneda de curso legal es muy difícil que se registren tasas de inflación muy diferentes entre sus provincias o regiones. "Las diferencias entre las tasas de inflación deberían ser pequeñas y marcar una misma tendencia", señala. Así ocurrió históricamente en el país.
Sin embargo, estos dos requisitos se dejaron de cumplir hoy entre las tasas de inflación informadas por el Indec para Capital Federal y para el promedio de las provincias del interior del país.
Así, agrega, "sumando los argumentos teóricos y empíricos a las generalizadas sospechas periodísticas de manipulación del índice de precios del Indec para el caso de Capital Federal, resulta más adecuado utilizar la inflación de provincias como Mendoza o San Luis para tener una idea más adecuada de lo que está sucediendo con la tasa de inflación de nuestro país".
Una vez despejado ese interrogante, Reyes intenta explicar las razones de la inflación creciente. "¿Por qué se está acelerando tanto la tasa de inflación en los últimos tiempos?, se cuestiona (en Mendoza, tomando la inflación anual para el mes de agosto, ésta pasó del 7,9% en 2005, a 10% en 2006 y a 21,8% en 2007).
Respuestas. Las respuestas deben buscarse tanto en el plano internacional como en el doméstico. "En los mercados internacionales aumentaron fuertemente los precios de muchos commodities, que claramente se trasladan a los mercados locales", señala.
Pero esta explicación no es suficiente. Internamente, la Argentina aporta lo suyo para incentivar la suba de precios. "En un contexto de muy baja capacidad productiva ociosa presenta una dinámica muy expansiva en sus políticas económicas internas. La influencia de estas últimas, están haciendo ‘volar’ a la demanda de bienes mientras que la oferta de bienes crece a un ritmo muy inferior", explica.
De esta forma, la política económica interna impulsó la demanda agregada a crecer a un ritmo muy superior que la oferta de bienes domésticos. "La respuesta de la economía a este tipo de desequilibrios son básicamente dos: fuerte crecimiento en las importaciones e importante aceleración inflacionaria", enfatiza el economista en el documento.
Y concluye con un alerta: "El gran problema de la aceleración inflacionaria se refleja a lo largo del tiempo a través de mayor inestabilidad económica, reduciendo los niveles de inversión y crecimiento de la economía y afectando negativamente el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores". En este sentido, "la experiencia histórica de Argentina representa un claro ejemplo de estos efectos nocivos del fenómeno inflacionario".
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