
La línea E del subte incorpora el sistema de boleto magnético
Para diciembre el sistema ya estaría funcionando en el resto de los ramales.
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En la línea E de los subterráneos porteños se podrá viajar en los próximos días utilizando un boleto magnético y, de este modo, será el primer ramal de los cinco que componen la red metropolitana en decirle adiós al cospel metálico.
Aunque Metrovías, empresa concesionaria del servicio, no confirmó la puesta en práctica de la nueva modalidad de pago, tampoco lo negó.
Puertas adentro de la compañía que integra el grupo Roggio se sabe que el sistema se debe instrumentar en el ramal que va desde Plaza de los Virreyes hasta Bolívar antes de que termine el mes próximo. Y más aún: para diciembre debe estar en funcionamiento en el resto de las líneas.
Este proyecto significará un desembolso cercano a los 25 millones de dólares para la empresa, necesarios para instalar en todas las estaciones el nuevo mecanismo, además de molinetes con lectores electrónicos, bastante más modernos que los actuales. El proyecto prevé interconectar todas las estaciones con un tendido de fibra óptica que posibilitará a la concesionaria contar con información detallada sobre el movimiento de pasajeros en la red.
Practicidad
El nuevo boleto no es más que una tarjeta de cartón con una banda magnética. La emisión de las tarjetas se hará en las boleterías y habrá de diferente valor: para un solo viaje (denominado bonoviaje), para dos viajes y abonos de 3 y 6 pesos, en una primera etapa.
La tarjeta se deberá introducir en una ranura en el frente del molinete; después de ser leída por el sistema, saldrá por otra ranura, donde el pasajero deberá retirarla antes de traspasar el molinete.
Con esto, Metrovías empieza su operación para sacar del mercado los cospeles, imitando la modalidad que se utiliza en los subterráneos de París, Madrid o Londres, por citar algunos ejemplos donde el mecanismo ya está en práctica.
Según datos de la compañía, se estima que en el mercado circulan aproximadamente 960.000 cospeles por día, que hacia fines de año pasarán a ser un elemento en desuso.
La decisión de probar el flamante sistema en la línea E radica, sencillamente, en que es allí donde circula la menor cantidad de pasajeros: aproximadamente 63.920 personas viajan por día.
Una vez testeado, se instrumentará de manera paulatina en los ramales A (el mes último lo utilizaron 3,8 millones de pasajeros), C (4,7 millones), B (6,4 millones) y por último en la D, la línea que mayor crecimiento experimentó a raíz de la extensión de su traza en el barrio de Belgrano, que aún continúa.
En esta línea fueron 6,2 millones los usuarios en julio. Mientras se ponen en práctica estas modificaciones, la empresa, que ya acordó los cambios en el contrato original y que se comprometió a invertir 1700 millones de pesos en obras, inaugurará hoy el nuevo sistema de señales en la línea B.
Para poder aumentar
Estos trabajos forman parte de los hitos que la concesionaria debía cumplir con el fin de poder aplicar el primero de los dos aumentos tarifarios previstos: de los 60 centavos actuales pasará a 70 centavos en diciembre, para terminar en 75 centavos.
Sin embargo, el primer aumento no podrá producirse hasta tanto el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llame a licitación para la extensión de la línea E.
En marzo, en tanto, llegarían los 80 coches que la empresa pondrá en las vías del ramal A y que adquirió al grupo Alstom, que los construye en su planta de San Pablo, Brasil.





