
La nueva ley regulatoria favorece a los súper
Para el titular de la compañía francesa, las restricciones impuestas por la provincia de Buenos Aires a los hipermercados no beneficiarán a los negocios de barrio, sino a las cadenas de supermercados; el directivo se quejó de que la Argentina sea el único país de América latina que haya decidido limitar el libre comercio.
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Hasta hace poco, Carrefour era una de las empresas más misteriosas del mercado. Rara vez divulgaba información, no atendía a la prensa y los rostros de sus sucesivos presidentes, todos franceses, sólo eran conocidos por los proveedores del híper. Todo cambió cuando por primera vez un argentino, Carlos Richter, tomó el timón de la filial local de la cadena. De larga trayectoria en la compañía, a la que ingresó en 1984, Richter parece manejar a la perfección el valor de las imágenes y los símbolos. Se sometió a una sesión fotográfica de 35 minutos sin esbozar el más mínimo gesto de fastidio y no dudó en atender personalmente a una anciana que, tras confundirlo con un cliente más, le preguntó en qué góndola estaba el queso crema sin sal. "Fuimos cambiando y adaptándonos al país", justificó el directivo antes de iniciar el diálago que sigue.
-Dieciséis de las 19 sucursales de Carrefour en la Argentina están en la provincia de Buenos Aires, ¿cómo los afecta la ley que limita la instalación de hipermercados en ese territorio?
-Hoy es difícil saber exactamente qué va a pasar con nuestro crecimiento porque cambiaron las reglas del juego. No sabemos cómo va a funcionar la ley; en lo único en que sí es clara es en cuanto a los metros cuadrados del salón de ventas cubierto. El límite es de 2500 m2. Después, con los estudios, los análisis necesarios y las aprobaciones no sabemos qué va a pasar. Tampoco conocemos cómo van a funcionar los entes oficiales para pedir la documentación, ni cuál va a ser el trámite para conseguir cada una de estas cosas.
-¿No se contactaron con el gobierno provincial para tener un adelanto de cómo va a funcionar la ley?
-No, en ningún momento. Ellos tampoco se nos acercaron para consultarnos ni para conocer qué opinábamos de esta ley, si la veíamos razonable para la provincia o para la Argentina. Todo lo contrario, pedimos un acercamiento para entender un poco más y explicar por qué estamos en contra de regulaciones de esta índole. Lamentablemente no tuvimos suerte en nuestros intentos.
-¿Por qué se oponen a las restricciones a los hipermercados?
-Primero, porque estamos en favor del libre comercio. Es algo que favorece al consumidor, porque él debe tener la libertad de elegir dónde y cómo comprar. Si le ponemos restricciones y le decimos que en esta zona no va a poder comprar, ni en este tipo de establecimiento, no estamos haciendo un comercio libre. En segundo lugar, no entendemos por qué se hace una ley favorable al supermercadismo, en contra del hipermercadismo y del pequeño comercio. La ley que se acaba de dictar dice que busca la protección del pequeño comerciante, y que es el híper el el que genera el cierre de los comercios chicos. En cambio, son los supermercados y los hard discount (N. de la R.: pequeñas tiendas de descuento con pocos productos, la mitad de marca propia, y precios muy bajos) que están llegando al país los que generan los cierres de los negocios de barrio.
Yo me pregunto: ¿cuántos terrenos para hacer hipermercados quedan en la Capital y el Gran Buenos Aires, donde alrededor haya una densidad de población interesante? Se pueden contar con los dedos de la mano. Por el contrario, ¿cuántos hay para levantar supermercados? Cientos o miles. ¿Y para instalar hard discount, que se precisan menos de 1000 metros cuadrados?: millones. Para construir un híper se necesita, como mínimo, un terreno de 50.000 m2, además de accesos importantes, como una autopista o una avenida, por el flujo de consumidores que genera. Un súper vive con mucha menos gente, entonces se asienta muy fácilmente en un barrio y un hard discount se puede instalar uno cada 200 metros.
-¿Esto quiere decir que para usted la ley llega tarde, ya cuando todas las piezas están acomodadas?
-Para nosotros la ley no llega tarde; creemos que nunca tendría que haber llegado. Si realmente queremos una ley para proteger el comercio tenemos que regular desde el primer metro cuadrado. ¿Por qué más de 2000 m2 en Buenos Aires o 1000 m2 en la Capital? Mañana va a surgir una provincia que diga 500 u 800 metros o al gusto del gobernador.
-¿No podrían crear una cadena de negocios pequeños o hard discount para zafarse de las regulaciones?
-Creemos que en la Argentina todavía queda lugar para seguir desarrollando hipermercados por los próximos años. Conocemos bien los supermercados porque tenemos una de las cadenas más importantes de Europa, que se llama Stoc. Y también somos dueños de una red de hard discount que se llama Europa Discount. Conocemos el métier, pero creemos que aquí el concepto de híper no está agotado. Ahora nos cambian las reglas del juego y no sabemos si vamos a poder seguir expandiéndonos o no. Quizá los obstáculos son medianos, pero provocan una dilatación en los tiempos. Si para conseguir la habilitación de un híper precisamos un año o dos, lógico que tendremos que desarrollar otras fórmulas porque las ganancias que generamos nos interesa seguir invirtiéndolas en el país.
-Quiere decir que pueden traer aquí sus marcas de súper y hard discount.
-Sí, sin lugar a duda. Hasta ahora no exportamos estos conceptos a América latina porque las leyes son iguales a las que antes eran aquí. El único país que tiene restricciones al libre comercio es la Argentina.
-¿Tienen en este momento en el freezer algún proyecto de híper en la provincia de Buenos Aires?
-Hoy, parado o congelado, no tenemos ninguno. Nunca hablamos de un proyecto hasta que no contamos con el ciento por ciento de la documentación en orden. Tierra tenemos, ahora no sabemos si vamos a conseguir las habilitaciones en tres meses, en seis o en dos años.
En la Capital está en marcha el proyecto del ex Albergue Warnes y hay otro, construido en un 30 por ciento, que está en la localidad de San Fernando. Warnes será un hipermercado donde, además, construiremos un shopping center de 60.000 m2, y también tenemos dentro del predio la autorización para levantar 110.000 m2 de vivienda. Ni el shopping ni el complejo habitacional correrán por cuenta nuestra. La licitación se hará entre empresas especialistas, pero participaremos dando nuestro punto de vista en cuanto al tipo de construcción. El llamado se hará dentro de dos meses.
"Jamás se destruye una marca"
El FMI y algunos analistas locales piden enfriar la economía mediante, entre otras cosas, un alza de tasas de interés. Al mismo tiempo, Carrefour acaba de lanzar una tarjeta para financiar y fomentar el consumo de sus clientes, ¿No se les puede cortar el negocio abruptamente?
-La tarjeta se llama Servicios Financieros Carrefour y ya la tenemos desarrollada en Francia, España y Brasil. Apunta a dar un servicio adicional a nuestros clientes, porque se usa pura y exclusivamente dentro de nuestros híper para prestar a tasas más razonables que las que el mercado está ofreciendo hoy. Es como la nafta que se vende dentro de nuestros establecimientos. Por supuesto que si se enfría la economía nos vamos a ver afectados el comercio, la industria, todos. Sería una complicación.
-Nadie mejor que ustedes para saber si hay un recalentamiento del consumo. ¿Qué están notando en sus bocas?
-En lo que va de 1998, el ritmo de crecimiento del consumo es similar al de 1997. Se está manteniendo la tendencia sin grandes crecimientos ni grandes caídas. Hablamos de superficies comparables, que es lo que nosotros medimos, porque cuando leo cosas en los periódicos veo que alguna gente habla de crecimiento del 300 o el 400% pero está dado con todo el desarrollo, las compras y las fusiones, lo cual hace que no sea real.
-Usted mencionó la venta de naftas, que fue bastante polémico...
-Como casi todo lo que desarrollamos. Ahí la pregunta también es si no seremos muy duros.
...¿cómo les fue con este negocio en el último año?
-Es limitado porque solamente abrimos estaciones dentro de los hipermercados Carrefour; además no en todos los municipios recibimos las habilitaciones. La primera estación que abrimos, la de Moreno, vende más de un millón de litros por mes. En el resto (Monte Grande, San Justo, San Miguel y Mar del Plata) el promedio es de 600.000 litros mensuales.
-¿Vender por debajo del costo es hacer dumping?
-Nosotros tenemos una política, que es "el precio más bajo o le devolvemos la diferencia". Por consiguiente, si un competidor publica un precio de venta que, para que nosotros lo mejoremos tengamos que estar por debajo del precio de costo, sin lugar a duda vamos a estar vendiendo por debajo del precio de costo.
-Pero entonces el proveedor protesta porque le destruyen la marca
-Todo el mundo tiene estrategias. Las grandes superficies tienen estrategias, las medianas, las chicas, los industriales y los proveedores tienen estrategias. Nosotros también, pero jamás se destruye una marca. Carrefour está dividido en cinco secciones: alimentación, productos frescos, bazar, textil y electrodomésticos. No hay ninguna que compense a otra.
"No somos los malos"
Antes de conducir los destinos de Carrefour Argentina, Carlos Richter trabajó tres años en Prica, el nombre que la cadena utiliza en España para disimular un origen francés que en la península ibérica podría despertar animosidades históricas. Por eso está acostumbrado a enfrentar las resistencias que a veces genera su empresa.
-Dentro del sector del comercio minorista, Carrefour siempre aparece como el malo de la película. ¿Cuál es la posición filosófica de la empresa, que el comercio debe estar completamente liberado y que el que no puede sobrevivir no tiene lugar? ¿Los hipermercados son el último eslabón de la cadena evolutiva del comercio o pueden coexistir con los supermercados y los pequeños negocios?
-No somos los malos en esta película. Estoy ciento por ciento seguro de que existe un nicho para cada formato: hipermercados, supermercados, hard discount y pequeños comercios. Eso sí, antes tenemos que saber muy bien qué es un hipermercado y que es un comercio de barrio. Si cada uno de los jugadores que está quiere hacer lo que hace el otro, nadie hace nada. Cada uno debe tener su propia estrategia porque cada uno posee sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Para dar un ejemplo: usted viene a un hipermercado y tiene la libertad de elegir su producto, de tomarlo directamente de las góndolas; si le gusta lo pone en su carrito o lo deja. En cambio, el pequeño comercio tiene la ventaja del trato personalizado, del diálogo directo. Eso es lo que tienen que potenciar.
-En la ola de compras y fusiones que vivió el supermercadismo argentino en los últimos años ustedes se mantuvieron al margen, ¿por qué?
-Hace unos años compramos una cadena en Francia y venimos de adquirir en Brasil una red de hipermercados que se llama Eldorado. En la Argentina, todas las fusiones y las adquisiciones fueron de supermercados y locales más chicos aún. No hay muchos hipermercados en el país, así que no tuvimos la oportunidad de comprar. Si en el futuro se da la posibilidad, estaremos sin lugar a duda en la mesa de negociación.
-¿Les interesaría comprar una cadena como Jumbo, que el año pasado habría tenido una oferta de compra por parte de Wal-Mart?
-Si algún día Jumbo sale a la venta a un precio que justifique su adquisición, estaremos en la mesa de negociaciones. Nunca hubo una oferta real, una información oficial diciendo que Jumbo está en venta y pide tal importe por sus bocas. Jumbo jamás le dio un dossier a un banco con sus números y sus características para ofrecer la cadena. Sólo hubo trascendidos con hipótesis de precios de venta absurdos, que iban desde los US$ 600 millones hasta los US$ 1000 millones. Creemos que estamos muy bien contactados para saber si una cadena sale a la venta o no.
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