
La sidra quiere sobrevivir a las Fiestas
El consumo bajó un 22% en los últimos años y perdió terreno frente a otras bebidas; las grandes marcas apuntan a sacarle estacionalidad
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En la memoria colectiva está asociada a los abuelos, a los inmigrantes europeos que llegaron a la Argentina y a las fiestas de fin de año. Quedó encasillada y esa estacionalidad le quitó a la sidra consumidores y participación en el mercado de las bebidas alcohólicas.
"La demanda habría disminuido más del 22%, estimándose para la actualidad un nivel que oscila en torno a los 2,1 litros por persona y por año", señala un informe publicado en noviembre en la revista Alimentos Argentinos, que edita el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
El estudio analiza los últimos diez años del mercado de la sidra en la Argentina, que en 1997 registraba un consumo per cápita de 2,7 litros. Y señala dos causas principales para su pérdida de participación: una disminución en la calidad del producto, lo que profundizó el deterioro de las ventas, y la concentración del consumo –en un 80%– en los meses de octubre y diciembre.
"El consumo nacional de sidra se encuentra muy limitado a una época del año específica, habiéndose convertido en un producto temporal y con fuertes competidores en el mercado de las bebidas alcohólicas", indica la investigación, que llevó tres meses de elaboración.
Con hielo y a toda hora
De hecho, revela un reporte de la consultora Abeceb.com, los espumantes y la cerveza crecieron en los últimos años frente al retroceso de los vinos y la sidra. En 1993, en la Argentina se consumían 30,4 litros de cerveza por habitante al año; en 2011 esa cifra cerró en 50,7 litros per cápita, 66,8% más. El consumo de espumantes (champagne) creció más del doble. En 1993 se tomaban apenas 0,3 litros por persona y, hoy, 0,7 litros. No pasó igual con los vinos, cuyo consumo cayó de 42,9 litros per cápita, en 1993, a 24,2, en 2011.
En la actualidad, la producción de sidra, según cifras del grupo CCU, que compró Sidra La Victoria y Real y maneja un 60% del mercado, alcanza los 80 millones de litros al año, lo que evidencia un consumo de casi 2 litros por persona al año.
De la producción total de Sidra en la Argentina, un 7% se exporta sobre todo a los países vecinos (70% a Paraguay, 22% a Bolivia y el resto a Brasil, a Chile, y otros).
El grupo CCU, el segundo más importante del mercado cervecero argentino con marcas como Schneider y Heineken, apuesta a reinventar la sidra y ganar mercado con sus productos emblemáticos: Sidra Real, La Victoria y la Premium Sáenz Briones 1888. "La categoría está creciendo y además sabemos que tiene mucho más para crecer, aun siendo nuestro país el quinto consumidor mundial de esta bebida", apunta Javier Trucco, gerente de la Unidad de Negocio Sidra de CCU Argentina.
Reino Unido es el mayor consumidor mundial de esta bebida de manzana, con 900 millones de litros anuales (8,9 litros per cápita), seguido por Francia, con 120 millones de litros, España, con 102 millones y Sudáfrica, con 100 millones.
En esos países, la sidra se abrió espacio entre los jóvenes y se impuso como bebida de moda en los bares con el cambio de sus presentaciones. Se la encuentra en porrones, latas, botellas personales que vienen en empaques de seis como la cerveza, y tirada en los bares.
Hacia eso quieren apuntar las marcas locales. Sidra Real, por ejemplo, quiere aprovechar el target de consumo que hay en el país: un 57% de los consumidores tiene entre 18 y 34 años y el restante 53% entre 35 y 55 años, para ampliar las ocasiones de consumo y llevarla a otros ámbitos donde hoy no está.
Los primeros pasos empezaron en 2011, con una campaña publicitaria. En el comercial de TV, Sidra Real invita a celebrar todo con la bebida, sin importar el motivo, y propone otra manera de tomarla. Lejos de la copa con la que se la asocia tradicionalmente, se muestra servida en un vaso de boca ancha, grueso, con hielo, y bien fría, para mantener las cualidades del producto.
Carlos Gorgoglione, uno de los socios del grupo Amaya, que produce la sidra premium Los Amaya, dice que la bebida está en reposicionamiento y que es clave en esa estrategia modificar la habitual manera de consumirla. "Ubicar al producto como lo hacen en Inglaterra, con hielo, es un primer paso para romper la estacionalidad, además de ponerla en esa situación divertida que no es solo fin de año", señala.
Para niños y en barril
Con su marca quieren colocar a la sidra como una bebida que combina con todas las comidas argentinas y que al tener un bajo contenido alcohólico (4 grados en promedio) va bien a toda hora del día. Su propuesta está dirigida a un nicho premium, por eso no se vende en supermercados ni a mayoristas. Llega directamente a restaurantes y vinotecas, a un precio que oscila entre los 25 y 28 pesos, por encima de los 18 pesos promedio que cuesta una sidra en el supermercado (hay desde 7,50 a 30 pesos).
Otras empresas, como el grupo Cuvillier, con su marca Sidra del Valle, empezaron por crear nuevas presentaciones. Sacaron al mercado un envase informal, una botella de plástico de 910cc, colorida, para impulsar su posicionamiento entre los más jóvenes, y otra línea sin alcohol para niños. En su sitio web aseguran que la idea es reposicionarla y ponerla como una alternativa ante la cerveza, el vino y los espumosos.
CCU se animó a la jugada europea. A más de impulsar degustaciones del producto en distintos puntos del país y, en pleno verano, en la costa argentina, puso sidra tirada en bares de la capital. Hoy se puede encontrar sidra en barril en locales como 878, Unico, Wadley, Milion y Down Town Matías.
El competidor espumoso
Juan Vallee, gerente de Sidra Cortesía, dice que la diferencia con su principal competidor, el espumante (sobre todo en precio, va de $ 35 en adelante), pasa por la materia prima que usan, no por la calidad. "La materia prima es manzana, que tiene un contenido de azúcar tres veces menor que la uva, pero la sidra es una bebida noble, con un sinnúmero de beneficios."
Con él coincide Trucco. Reconoce que históricamente la categoría ha tenido un precio inferior a algunos vinos y bebidas espumantes, pero su proceso de elaboración requiere minuciosos cuidados, desde la cosecha manual de la manzana y su selección hasta la molienda, fermentación y gasificación.
En la Argentina, la elaboración se concentra en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Mendoza y San Juan. En estas últimas está centrada la producción nacional de manzanas, que en 2010 se ubicó en 900 mil toneladas, 54 mil de las cuales se destinan a la elaboración de sidra, según señala el informe del Ministerio de Agricultura.
"Necesita incentivo porque las raíces culturales de inmigrantes se han ido perdiendo por vinos frizantes, fernets y cerveza. Eso tiene que ver con la constante publicidad invierno verano. La sidra tiene que popularizarse para dejar de ser estacional", confía Vallee.
El informe de Alimentos Argentinos estima en función de la cosecha de manzanas en el país que en este momento podría haber un consumo de 33.725.000 litros y que el per cápita anual puede haber descendido a 0,84 litros, o sea menos que los 2,1 litros que estiman existe las principales empresas productoras de sidra. De ahí que plantee la necesidad de potenciar el consumo por medio de la publicidad, como sucedió en su momento con la cerveza.
Aunque falta mucho para que haya un fenómeno como en Europa, los productores se muestran optimistas. "Creo que [la sidra] no va a morir y, por el contrario, está renaciendo. Vamos a advertir un boom del mercado de sidra. Por su bajo contenido alcohólico, por su carácter refrescante y festivo, es un mercado que tiene que crecer", dice Gorgoglione.
Una nueva ruta turística
Si el vino tiene la suya ¿por qué la sidra no? En el Alto Valle del Río Negro, uno de los principales puntos de producción de la bebida en la Patagonia, crece la iniciativa de crear la Ruta de la Sidra, un recorrido turístico que invita a conocer la actividad agrícola de su comunidad y disfrutar de sidras artesanales.
El proyecto está a cargo del Area de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la UBA, el Proyecto Jóvenes Emprendedores Rurales del Ministerio de Agricultura (Prosap) y el municipio de Villa Regina, que en octubre dictó un curso de sidra artesanal.
LO QUE TOMAN LOS ARGENTINOS
En dos décadas, la cerveza fue la que más participación ganó
0,7 espumantes
Es la cantidad de litros de esta bebida que se toman al año por habitante. En 1993, era de 0,3 litros.
2 sidra
Litros de sidra que, según estiman las principales empresas productoras, se bebe per cápita al año. Refleja una caída con respecto a los 2,7 litros de hace una década.
24,2 vino
Litros per cápita que se consumen de vino al año. Antes se bebían 42,9 litros. Ahora la gente toma mejores vinos, en menor cantidad.
50,7 cerveza
Litros de cerveza al año y por persona en la Argentina. La bebida tuvo un crecimiento de 66,8% desde 1993, según datos de Abeceb.com
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