La sombra de Soros persigue a Arminio Fraga

Acusan al presidente del Central de haber utilizado información privilegiada.
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16 de febrero de 1999  

SAN PABLO.- El presidente del Banco Central brasileño, Arminio Fraga, deberá probar que no utilizó información privilegiada para beneficiar a su ex jefe, el megainversor George Soros.

Antes de obtener la confirmación de su nombramiento por el Congreso, deberá rebatir el artículo del economista norteamericano Paul Krugman, que afirmó que Soros basó sus últimos movimientos especulativos en información obtenida por Fraga.

Según Krugman, siendo aún empleado de Soros, Fraga se reunió con Fernando Henrique Cardoso y Pedro Malán. En esos encuentros el ahora presidente del Banco Central tuvo la garantía de que el gobierno no declararía una moratoria para los títulos públicos.

Con esa información clasificada, Soros habría hecho una compra multimillonaria de papeles de la deuda brasileña, que se encontraban baratos por causa, precisamente, del temor a una moratoria.

La acusación puede caer en el olvido: el gobierno brasileño le decía a todo el mundo que no declararía una moratoria.

Cuando Fraga asumió, los títulos públicos recuperaron buena parte de su valor y así el megaespeculador habría obtenido una rentabilidad fantástica.

Según el diario Folha de San Pablo, "Malán y Parente (número 2 de Hacienda) aguardan una explicación de Fraga sobre el artículo (de Krugman) apenas vuelva de Nueva York, donde está arreglando su mudanza al Brasil".

Aún así, oficialmente el Ministerio de Hacienda no considera relevantes las acusaciones de Krugman. En una nota, el Ministerio asevera que "Fraga fue invitado a asumir el cargo el 30 de enero, después de que Soros había realizado las operaciones denunciadas por el economista norteamericano". La nota dice que Fraga tuvo acceso a información el 30 de enero último, pero que Soros había hecho las operaciones con los bonos de la deuda brasileña varios días antes.

Pero la oposición ya está con las uñas afiladas. "Lo mínimo que se espera de alguien nombrado presidente del Banco Central es la disposición de explicar hechos como ése. Fraga quedará en una situación difícil si no está dispuesto a revelar esa información", dijo el senador Eduardo Suplicy (Partido de los Trabajadores), de la Comisión de Asuntos Económicos del Senado.

Si bien por un lado tranquilizó a los mercados, el nombramiento de Fraga fue visto por algunos sectores como la entrega de la vigilancia del gallinero a un zorro. Brasil, víctima de la especulación internacional, le entregó el comando de su moneda a un experto operador de inversiones especulativas. Para otros, ése fue el principal acierto de Cardoso.

Contactos

Fraga ya había trabajado en el Banco Central brasileño, entre 1991 y 1992 como director de Asuntos Internacionales.

Con el plan de estabilización desintegrándose en medio del impeachment a Fernando Collor, Fraga partió para Estados Unidos, donde trabajó durante seis años como estratego de Soros. Se dedicó específicamente a los mercados emergentes, en el fondo de inversión Quantum Emerging Markets Growth Fund.

Si Fraga actuó con información privilegiada -o "inside information", como se la conoce en la jerga del mercado-, no la obtuvo apenas en una reunión. Era sabido que el brasileño mantenía constantes contactos telefónicos con Malán, y hasta con Cardoso, sobre la situación del país.

Tranquilizar

El presidente del Banco Central habría mantenido numerosos contactos con el ministro de Economía brasileño, Pedro Malán, cuando todavía operaba para los fondos de inversión de George Soros.

Analistas indican que en los peores momentos de la crisis, el gobierno brasileño hacía cualquier cosa por tranquilizar a los grandes inversores y convencerlos de dejar su dinero en el lugar.

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