
Las bajísimas cifras de cumplimiento de pago del tributo revelan que existe un gran número de "evasores por necesidad"
Dicen que si pagaran, sus ingresos no les permitirían mantenerse; los cumplidores cuestionan el destino de sus pagos
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Al tiempo que el Gobierno implementa los cambios al régimen del monotributo, los evasores afirman que no regularizarán su situación porque el impuesto atenta contra la rentabilidad de sus negocios. En este impuesto, casi ocho de cada diez trabajadores inscriptos (77%) no pagan la cuota mensual.
Varios trabajadores consultados por LA NACION -que declinaron dar su apellido- explicaron que el principal motivo de su conducta evasora es el alto costo del impuesto, que no les permite cubrir sus gastos y generar ingresos para su subsistencia.
Los cumplidores, en tanto, dicen que cumplir con el tributo es sinónimo de responsabilidad, pero al igual que sus pares evasores, afirman que lo que pagan no es bien utilizado por el Estado.
Alejandra abrió un negocio de artesanías hace un año y tendría que pagar 85 pesos por mes por el monotributo, pero lo evade "porque el cumplir con el pago me reduce la ganancia y no me permite pagar el alquiler del lugar y los útiles".
"Recién estoy empezando y hay veces que llego a ganar 400 pesos por mes y si a eso le resto los 85 pesos del monotributo la cuenta se me complica. No disfruto siendo evasora porque los otros impuestos los pago, pero éste no puedo. Además, el estar en negro perjudica mi negocio pero es la única forma de arrancar con el emprendimiento. Si todo marcha bien, voy a empezar a pagar", destacó.
Con miedo al castigo
Al igual que Alejandra, Omar, que desarrolla tareas editoriales, considera que en caso de ganar más comenzaría a cumplir con el impuesto. En realidad, Omar se inscribió en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) el año último sabiendo que no iba a poder pagar el monotributo y hoy mantiene su negocio en limpio con el talonario que sacó en 2003.
"Sabía que no me iba a dar el cuero para pagar todos los meses. Lo único que evado es el monotributo porque puedo hacerlo. Si apareciera alguna figura de castigo tendría que agachar la cabeza y así como pago la luz para que no me la corten pagaría el monotributo. Pero de hacerlo no podría mantenerme. No soy feliz evadiendo, si tuviera dinero lo pagaría", sostuvo Omar, y agregó: "Ahora trabajo con el primer talonario que saqué y según tengo entendido las imprentas no piden recibo de pago del monotributo, así que podré sacar otro. Si me lo llegan a pedir terminaré pagando fortunas al Estado nacional".
Griselda ejerce su profesión de psicóloga hace años. Pagó el monotributo cuando trabajó para las obras sociales, pero luego lo dio de baja cuando ingresó a un hospital. Sin embargo, hoy también desempeña su profesión en forma privada para tener un ingreso extra.
"Estoy en negro porque atiendo en mi consultorio sin cumplir con el monotributo, pero si pago el impuesto tendría que elevar el precio de las consultas y como está el país no puedo hacer eso. Además, en esta profesión muchas veces recibís un paciente en muy malas condiciones mentales que no puede pagar y vos no podés cobrarle", explicó la profesional.
"Por otro lado -continuó- pagar mientras los grandes contribuyentes evaden es bochornoso. En este país siempre termina pagando el que menos tiene. Y cuando quise darme de baja tuve que hacer un escándalo y me trataron pésimamente mal."
En el mundo del monotributo, también hay gente que debe dinero y quiere enmendar su situación, como Eduardo, un escritor. Para hacerlo, que fue a la AFIP y que se retiró desalentado por la burocracia y las largas colas. "No voy a hacer semejantes colas para pagar", se quejó, y decidió seguir siendo evasor.
"Quise ponerme al día porque debo un año y medio a la AFIP, pero la verdad es que cuando fui poco y nada hicieron para ayudarme. Ahora estoy esperando con cierta esperanza la moratoria que van a presentar. Veremos si lo que ofrecen me ayuda a regularizar mi situación", declaró Eduardo.
Los pocos contribuyentes que mantienen al día, como Angel y Norma (un 23% del total de inscriptos), no llegan a la ventanilla de pagos con una sonrisa.
"Es tremenda la presión fiscal pero no sería tan malo si el Estado lo retribuyera de alguna forma. Uno llega a la caja y paga para que después venga alguien y se lo robe. Uno es responsable y paga sus impuestos para nada", destacó Norma, empresaria agropecuaria.
Quejas por venir
Igual opinión emitió Angel, un ingeniero porteño que más allá de la corrupción considera que "el monotributo es una buena forma de simplificar varios pagos como el impuesto al valor agregado (IVA) y Ganancias".
Y agregó: "Se me hace más fácil el tema de los trámites. Lástima que nunca se sabe quién se queda con el dinero. No sé cómo debería hacer el Gobierno para que se termine el robo, lo único que sé es que tiene que terminar".
Todos los consultados afirmaron que desconocen los cambios que se vienen, pero admitieron que no se interesaron por averiguarlo. Desde la AFIP dicen que el número de consultas se incrementó notablemente y que aún no recibieron quejas.



