Las grandes petroleras aprenden a hacer ‘fracking’

Sarah Kent
Bradley Olson
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19 de agosto de 2016  

PERRYTON, Texas.- En la superficie, el pozo de petróleo y gas que BP PLC está perforando en esta zona del norte de Texas parece bastante común. Pero casi dos kilómetros y medio bajo tierra, una serie de tuberías se disparan horizontalmente por lo menos otro kilómetro y medio en tres direcciones, como una pata de pollo.

La idea, que forma parte de un experimento del ejecutivo de BP David Lawler, es hacer tres pozos en uno. El objetivo es también ayudar a convertir al gigante energético con sede en Londres en un innovador en la extracción de petróleo de esquisto para competir con los pioneros del negocio de la fracturación hidráulica, o fracking.

Las grandes petroleras como BP necesitan un impulso. Los proyectos de miles de millones de dólares en los que se especializan, como las plataformas de perforación en el mar y la exportación de gas, son a menudo prohibitivamente caros a un precio de US$45 por barril. Los pozos de Estados Unidos son una opción tentadora, pero las petroleras todavía tienen que demostrar que pueden dominar las técnicas que desarrollaron los primeros perforadores de esquisto, las cuales alimentaron un renacimiento en la producción de energía de ese país.

Si BP, Exxon Mobil Corp. y otros pueden llegar a producir petróleo de esquisto a un costo suficientemente bajo como para que sea rentable, eso les ayudaría a mantener sus niveles de producción. Su fracaso podría dificultar el reemplazo de la producción decreciente de sus megaproyectos más viejos y los dejaría más rezagados respecto a las innovaciones que están transformando a la industria.

Seis años después de que el accidente de Deepwater Horizon en el Golfo de México causó el peor derrame en el mar en la historia de EE.UU., BP está volviendo al país. Lawler, ingeniero y ex jugador de fútbol americano, está a cargo de la incursión en petróleo y gas de esquisto. Si el experimento de Perryton tiene éxito, Lawler podría intentar hacer lo mismo con las áreas que BP tiene bajo arriendo en Oklahoma, Texas y otros estados, para potencialmente producir petróleo y gas a gran escala.

Los procesos diseñados para grandes plataformas marina no son adecuados para la fracturación hidráulica, la cual requiere interminables ajustes para tener éxito.

Hasta ahora, las grandes compañías han tenido un pobre desempeño en el fracking. Sus explotaciones de esquisto no producen tanto como las de los líderes de la industria, ya que no han terminado de dominar la tecnología. Han tenido que hacer rebajas contables por más de US$20.000 millones, algunas causadas por comprar firmas de fracturación hidráulica cuando el mercado estaba en su punto más alto. La caída de los precios no ayuda. Exxon ha perdido dinero en su negocio de perforación en EE.UU. por seis trimestres consecutivos.

En 2014 y 2015, los pozos de esquisto que BP, Royal Dutch Shell PLC, Exxon y Chevron Corp. perforaron en EE.UU. fueron un tercio menos productivos, en promedio, que los de los 10 principales operadores de esta tecnología, según datos de la firma de análisis NavPort. Los pozos de las grandes petroleras han mejorado año a año, pero también lo han hecho los de los pioneros. Muchas grandes empresas dicen que están mejorando y que han perforado algunos pozos rentables.

Lawler, de 48 años, reconoce los retos que enfrenta BP al tratar de pensar en pequeño. Exxon, Shell y Total SA tuvieron pérdidas o debieron achicar su presencia en esquisto, incluso antes de que los precios comenzaran a caer hace dos años.

Sin embargo, es optimista. Dice que la producción de esquisto de BP puede ser rentable a los precios actuales, a pesar incluso de que la empresa no ha sido bendecida con lo que en la industria llaman una “buena roca”, yacimientos ricos en las cuencas de petróleo y gas no convencionales más preciados del país.

Hasta el momento, BP ha logrado reducir sus costos de producción de esquisto y cree que puede obtener hasta 7.500 millones de barriles de manera rentable. Algunos analistas creen que sólo la mitad de esa cifra es viable a los precios actuales, pero aun así equivale a tener suficientes puntos de perforación por los próximos 30 años.

Algunos de los pozos de BP en Colorado han producido suficiente gas natural para generar electricidad para 9.000 hogares durante un año. En su primer mes de explotación, un pozo en un yacimiento de Wyoming que nadie había explotado en ocho años dio el equivalente de cerca de 50.000 barriles de petróleo. Una prueba anterior en Texas, cuenta el ejecutivo, sugirió que las áreas de BP allí podrían contener el equivalente de 400 millones de barriles de petróleo.

La mayor parte del crecimiento planificado de BP proviene aún de la producción tradicional en lugares como Azerbaiyán, Omán y Egipto. El esquisto de EE.UU. es responsable de aproximadamente 13% de su producción.

BP inicialmente no estaba segura sobre las perspectivas del esquisto. A medida que los competidores más pequeños comenzaron a demostrar la magnitud de los recursos atrapados en esas rocas, otras grandes empresas pasaron a acumular costosas adquisiciones, como la compra de XTO Energy por Exxon en 2010 por US$31.000 millones. BP hizo inversiones más pequeñas para el desarrollo conjunto de pozos con Chesapeake.

El accidente de Deepwater Horizon afectó las ambiciones de esquisto de BP.

Después del derrame, la compañía experimentó una reestructuración importante. Los ejecutivos estaban divididos sobre cómo mejorar el mediocre historial de la unidad de esquisto en EE.UU. Al final, decidieron darle a esa unidad la libertad de funcionar casi como una firma independiente.

Parte del desafío de Lawler al asumir el cargo fue enseñar a los empleados de BP que algunos fracasos eran aceptables. En las grandes petroleras como BP, los ejecutivos están acostumbrados a manejar proyectos de miles de millones de dólares. Un pozo seco en aguas profundas puede costar US$100 millones o más. En el esquisto, el costo de un pozo es de US$5 millones en muchas áreas.

Lawler hizo menos subcontrataciones externas para que el personal de BP ganara experiencia y dio a los distintos gerentes poder de decisión sobre cómo perforar en muchas áreas.

BP dice que ha visto una mejora. En Oklahoma y Texas ha reducido los costos en casi dos tercios y la perforación de un pozo demora 37 días en promedio frente a los 67 que necesitaba en 2012. Los pozos de gas natural están en vías de producir 44% más que aquellos perforados hace tres años.

A pesar de que los pozos de las grandes empresas se han quedado a la zaga de los operadores de esquisto, su desempeño es cada vez mejor. Exxon, Chevron, Statoil ASA, ConocoPhillips y Occidental Petroleum Corp. están entre las 20 mejores en términos de rendimiento en EE.UU. en lo que va de 2016, según NavPort.

Al precio actual de US$2,62 por millón de unidades térmicas británicas, los pozos tienen una tasa de rendimiento de entre 10% y 20% a lo largo de su vida productiva, dice Lawler. Los resultados, agrega, apuntan a la viabilidad de 500 nuevos pozos en toda la zona.

“Tuvimos que crear una manera de ganar dinero, y lo estamos haciendo”, asegura.

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