Lino Barañao: "Debemos desarrollar nuevas cadenas productivas en el país"

El ministro de Ciencia y Tecnología dice que hay que promover más firmas tecnológicas
Carlos Manzoni
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14 de agosto de 2016  

Fuente: Archivo

Lino Barañao es muy optimista respecto del potencial innovador que hay en la Argentina. El ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación afirmó en diálogo telefónico con LA NACION que se va por el buen camino y con cierta mejoría. "Debemos tener más empresas que inviertan en tecnología" y "tenemos que desarrollar nuevas cadenas productivas" fueron algunos de los conceptos que desgranó durante la conversación.

-¿Cómo está la innovación tecnológica en la Argentina?

-Está bien y con cierta mejoría. Es un proceso complejo. No sólo es tener una idea, sino que hay que llevarla al mercado. Generar una innovación no sólo requiere tener gente capacitada para innovar, sino también gente capaz de tener un negocio y fundar una empresa. En casi todas las tecnologías que hoy están revolucionando la innovación, como biotecnología, nanotecnología y de la comunicación, tenemos muy buena performance, con investigadores y empresas con desarrollos que están ya en el mercado.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, anticuerpos monoclonales para combatir el cáncer, que con subsidios del Estado -que financia consorcios público-privados- están desarrollando Elea y Pharmadn. También está el caso de biotecnología vegetal; hay un gen que descubrió la Universidad del Litoral, que otorga resistencia a la sequía (fue entregado a Bioceres y está en proceso de comercializarse, a través de la empresa Arcadia de Estados Unidos). Además hay desarrollo en el campo de los alimentos, con varias iniciativas que tienen como objetivo desarrollar alimentos a través del lactosuero. Tenemos también el caso de la empresa Eriochem, de Entre Ríos, que desarrolló una formulación para un producto oncológico que ha llegado a comercializarse en Estados Unidos.

-¿Y en robótica?

-Hay empresas que se dedican a eso, una es Robot Group, que se creó con financiamiento nuestro y que desarrolla kits para enseñanza robótica en las escuelas de todo el país. Es una iniciativa para que los chicos se interesen por la robótica y luego sigan carreras técnicas, eso va a tener un efecto amplificador muy grande. Además tenemos unas 100 startups, nuevas compañías que se crean a través de una línea de financiamiento que se llama Empretecno, que otorga el ministerio. Les damos un capital inicial de 2,5 millones de pesos. Si ganan, gana el Estado, porque lo que nos interesa es que haya más empresas de base tecnológica que son las que van a generar el trabajo del futuro.

-¿Hoy cómo estamos en ese sentido?

-Tenemos un número creciente de emprendedores tecnológicos, que apoyamos desde el Gobierno, desde Red Innova y desde Endeavor; es todo un ecosistema que hay que crear para que estas empresas puedan desarrollarse. Tenemos aún falencias, porque el capital de riesgo, que en Estados Unidos es tan difundido, acá casi no existe. Allá se consiguen fácilmente fondos para crear nuevas empresas a partir de una idea, todo el proceso de creación de una compañía es más simple y su sistema tributario también.

-¿Se va hacia eso a nivel local?

-Nosotros, por un lado, estamos sustituyendo los capitales de riesgo privados con el apoyo del Estado. Por otro lado se está trabajando en la legislación para una ley que va a ir reduciendo la burocracia necesaria para crear empresas, y poco a poco vamos agregando los eslabones necesarios para que el proceso que va desde una idea novedosa hasta un producto en el mercado pueda tener lugar significativo. Realmente tenemos un potencial para la creatividad muy grande y somos reconocidos por eso en el mundo.

-¿Cómo beneficiaría eso al país?

-Está probado que con la innovación se puede incrementar el PBI y se pueden tener salarios promedio más altos. Por lo tanto la riqueza se distribuye de una manera más justa. Por eso, avanzar hacia una economía basada en el conocimiento tiene un objetivo económico, pero también social. Nuestro objetivo es tener más empresas que necesiten técnicos, ingenieros y científicos tecnológicos, porque será ese el trabajo que se demandará en el futuro.

-¿Cómo está la inversión en este campo?

-La inversión es básicamente estatal, tenemos una gran cantidad de líneas para el sector privado, más de la mitad va a empresas de tecnología a través de aportes no reembolsables o créditos blandos. Lo hacemos fundamentalmente desde el sector público. Se espera que a partir del blanqueo de capitales, parte de los fondos que ingresen se canalice hacia fondos de inversión para nuevos proyectos. También están viniendo inversiones del exterior.

-¿Cuánto se invierte en el país en relación con el PBI?

-La inversión global es de 0,65% del PBI, según la última evaluación de hace dos años. Esa proporción ha crecido desde un 0,35% en 2003, pero requiere un mayor aporte, sobre todo del sector privado, porque hay pocas empresas que invierten en tecnología. En la medida que tengamos en el país más empresas de ese tipo, va a aumentar la inversión del sector privado. A eso es a lo que apuntamos: a que haya más empresas que inviertan en I+D. Se ha establecido que una cifra mínima adecuada es el 1% del PBI invertido en I+D; obviamente que hay países que invierten mucho más. En América latina el único que supera esta cifra es Brasil, con 1,5%, el doble que en la Argentina.

-¿En qué rubros tiene más potencial la Argentina?

-Agroalimentos es una apuesta segura, porque la demanda de alimentos se va a incrementar en el mundo. Debemos apostar a alimentos elaborados. Donde la Argentina se destaca es en la tecnología de alimentos. Creemos, no obstante, que se necesitan incentivos para que el sector produzca productos de alto valor agregado. Otro sector donde también hay gran interés es el biomédico. Hay interés de farmacéuticas internacionales por desarrollar fármacos en asociación con el gobierno argentino.

-¿Cuál es el objetivo inmediato de su ministerio en innovación y desarrollo?

-Desarrollar nuevas cadenas productivas, como el cultivo de peces, donde el país tiene un tremendo potencial y ha invertido muy poco. Hay que criar en el mar truchas alimentadas con alimento orgánico, alrededor cultivar mejillones y alrededor de los mejillones cultivar algas. Con eso se tiene una producción sustentable y diversificada. Pero hacer eso sería prohibitivo para una empresa particular, y lo vamos a hacer con una experiencia piloto desde el Estado. Tenemos la costa atlántica que es apta para la acuicultura y sabemos que el futuro está en la cría de peces y no en la pesca, porque es un recurso que se está agotando. La otra cadena es la satelital. Somos de los pocos países que puso satélites en órbita y creemos que podemos ser proveedores de satélites y de sus partes.

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