Llega el día en que se deja de trabajar para pagar los impuestos

El ingreso generado entre el inicio del año y el lapso que va del viernes pasado al 31 de julio equivale a las obligaciones fiscales
El ingreso generado entre el inicio del año y el lapso que va del viernes pasado al 31 de julio equivale a las obligaciones fiscales Fuente: Archivo
Delfina Torres Cabreros
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30 de junio de 2019  

En el mundo de los impuestos existe una efeméride un tanto particular: el Día de la Independencia Tributaria. Es el día en que un asalariado deja de trabajar "para el Estado" -es decir, de generar ingresos para destinarlos en forma directa o indirecta a pagar impuestos- y comienza a percibir el dinero para disponer de él por sí mismo. En la Argentina ese día está ubicado este año, dependiendo del nivel de ingresos, entre el 28 de junio y el 31 de julio. Así, un asalariado formal debería trabajar entre 180 y 212 días solo para cumplir con las obligaciones de los tres niveles estatales.

Los datos surgen de una estimación hecha por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que calcula desde 2011 la carga tributaria que recae sobre familias asalariadas tipo en la Argentina, tomando como referencia cuatro modelos hipotéticos de ingresos, que derivan en distintos niveles de gasto y ahorro. El estudio considera tanto los tributos al momento de generar ingresos como al momento de consumir bienes. Además, contempla los que se pagan por la posesión de un determinado patrimonio (casa o auto) o de una inversión financiera (plazo fijo, por ejemplo).

El Iaraf determinó que en 2019 en una familia con un ingreso mensual de bolsillo de $33.250, se debería trabajar 180 días para pagar impuestos; si el ingreso es de $72.050, 184 días; para ingresos de $160.801, 203 días y, finalmente, si los recursos netos son de $162.223, entonces el período es de 212 días. Esto significa que la carga tributaria formal integral de Nación, provincia y municipio sobre una familia asalariada durante 2019 se ubica entre el 49,2% y el 58,2% del ingreso total.

"Esto es solo una manera más de ver la alta carga tributaria que tiene en la Argentina quien está en la formalidad y trabaja y consume en blanco. De ninguna manera consideramos que el escenario ideal sea no pagar impuestos, porque todo Estado tiene que brindar servicios públicos y tiene que ser financiado, pero sí se puede juzgar si lo que el Estado devuelve a la sociedad está en línea con la carga tributaria que tenemos", dijo a LA NACION Nadin Argañaraz, uno de los economistas autores del informe junto a Andrés Mir y Ariel Barraud.

Solo en el caso de menores ingresos se advirtió una reducción en los tributos laborales respecto del año anterior. Según el informe, el asalariado que percibe $33.250 de bolsillo debe destinar dos días menos que en 2018 a pagar impuestos, lo que se explica fundamentalmente por la reducción de las contribuciones patronales marginales (este ítem está considerado para calcular la carga, junto con los aportes personales). En el resto de los casos se registró una suba (de tres días para los ingresos medios y de cuatro días para el ingreso más alto) que tiene que ver con la carga del impuesto a las ganancias -las variables que definen cuánto se paga por el tributo subieron menos que lo que se estima que subirán los salarios este año, lo cual eleva la tasa efectiva- y la incorporación del impuesto a la renta financiera, aprobado en 2017, que se aplica, por ejemplo, a los rendimientos obtenidos por los ahorros puestos en un depósito bancario a plazo fijo.

Así, se advierte un freno en la tendencia general a la baja de la presión fiscal que se registra desde 2016. De todos modos, el Iaraf estimó que "la presión fiscal de 2019 continuaría casi dos puntos porcentuales por debajo del nivel máximo del 2015".

Con una mirada de corto plazo, Argañaraz señaló que las contribuciones patronales "deberían seguir reduciéndose levemente hasta 2022" (dado lo establecido por ley) y estimó que Ganancias e Ingresos Brutos tal vez sufran también algún pequeño ajuste. "Pero con esto no va a haber un cambio significativo, sino marginal. El desafío en la Argentina es definir un esquema fiscal de un gasto público financiable, con menores alícuotas pero que todos la paguen, porque hay una evasión de entre el 30% y 40%", apuntó.

Para Oscar Cetrángolo, economista e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP), decir que uno trabaja equis cantidad de días para pagar impuestos es "un argumento falaz", porque a la vez recibe cosas a cambio. "Es cierto que unos reciben más y otros menos, pero el Estado no se queda con nada. Todo lo que se recibe, se transfiere. Uno debería considerar también los días que está ganando en educación, salud, jubilación. De hecho, el 11% del PBI se destina al pago de pensiones", explicó. "Es cierto que el sector público argentino es muy ineficiente -admitió-, pero esa es otra discusión".

En el mismo sentido, el tributarista César Litvin señaló que "cuando se habla de presión fiscal hay que pensar en un camino de doble vía". "Por un lado está lo que los contribuyentes aportan al sostenimiento del gasto público y, por el otro, lo que el Estado le devuelve en bienes y servicios sociales: infraestructura, salud, educación, seguridad, justicia. Entonces, no es necesariamente malo tener una alta presión fiscal en la medida que los bienes y servicios que se devuelven sean satisfactorios", dijo. Litvin juzgó que, en ese sentido, la presión fiscal de la Argentina es alta en relación con la calidad de los servicios públicos.

Para el tributarista, "en la agenda de cualquier nuevo gobierno tiene que estar una reforma tributaria que apunte a dos objetivos: reducir la carga fiscal y simplificar la multiplicidad de tributos que existen en el país". Según precisó, si se consideran los nacionales, los provinciales y los municipales hay 163 tributos, aun cuando el 85% de la recaudación es generada por nueve de ellos. Afirmó que hay antecedentes recientes de países como Irlanda, que redujeron la carga fiscal en forma exitosa sin sufrir una baja en la recaudación, sino que, al contrario, experimentaron una mejora por el efecto de la mayor actividad económica y competitividad.

Según Litivin, el primer impuesto a eliminarse en el mediano plazo debería ser Ingresos Brutos (que en los últimos 10 años pasó de representar el 1,7% del producto bruto al 4%), lo que podría lograrse si las provincias cumplieran con la reducción gradual a la que se comprometieron en el Pacto Fiscal aprobado en diciembre de 2017. Deberían seguirlo -consideró- el impuesto a las exportaciones, con fecha de eliminación en el año 2020, y el impuesto al cheque.

Qué cargas se toman en cuenta

  • Según su nivel de ingresos, un asalariado debe trabajar este año entre 180 y 212 días para cumplir con las obligaciones tributarias.
  • Para el cálculo se consideran el IVA y otros tributos sobre consumos; Ganancias; aportes y contribuciones para la seguridad social sobre el salario; cargas provinciales y municipales; Bienes Personales; impuesto sobre la renta financiera.

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