Los argentinos escasos de dinero no renuncian a su amada carne

Engulleron sus famosos cortes asados a una tasa anualizada de 57,7 kilos por persona en los primeros 10 meses
Engulleron sus famosos cortes asados a una tasa anualizada de 57,7 kilos por persona en los primeros 10 meses
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16 de noviembre de 2018  • 16:23

A cuatro cuadras del palacio presidencial en el centro de Buenos Aires, un trabajador de la construcción organiza el almuerzo para sus 25 compañeros de trabajo. En vez de buscar sándwiches de un negocio cercano, está cocinando dos cortes inmensos de carne y chorizos en la pala de un metro de alto de una excavadora mecánica que sirve de parrilla improvisada.

"Es un lujo al que no estamos dispuestos a renunciar", dice Carlos, uno de los trabajadores, que pagará 135 pesos (US$3,80) por la comida servida sin ensalada o siquiera un plato. "Sin nuestro asado del último día de la semana, no podríamos sobrevivir".

Los argentinos están dispuestos a sacrificar muchas cosas en la recesión más prolongada de los últimos 17 años, desde comprar pan viejo hasta renunciar a la pasta de marca. Pero no van a ahorrar en la carne.

En la sexta mayor nación agropecuaria, la carne asada está tan imbricada en los hábitos culinarios y sociales que el consumo se está demostrando resistente al ajuste del cinturón. Los argentinos engulleron sus famosos cortes asados a una tasa anualizada de 57,7 kilos por persona en los primeros 10 meses, una ligera suba respecto de los últimos dos años, según datos compilados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra). Una baja en septiembre se demostró la excepción ya que el consumo se recuperó en octubre.

Los datos muestran que la Argentina sigue siendo mucho más carnívora que naciones mucho más ricas en términos per cápita. Sin duda eso no es de sorprenderse considerando lo tierna y sabrosa que es la carne del ganado del país alimentado a pasto.

Pero esto se da mientras la economía se encogerá –según predicciones- el 2% este año, la inflación está en el orden del 40%, el desempleo se acerca a 10% y el peso ha caído casi 50%, la mayor baja entre las divisas de países emergentes. No es sorprendente entonces que la confianza de los consumidores esté en su punto más bajo desde que Mauricio Macri asumió a fines de 2015.

Otros artículos de consumo se ven muy afectados

El consumo de pan cayó 40% en septiembre comparado con agosto, según una organización que representa a 300 panaderías, en parte debido a un gran aumento de los costos al eliminar Macri los subsidios a la energía. Algunas panaderías han dejado de regalar el pan al final de la jornada y en cambio lo venden con un descuento del 50%.

"Esta crisis es la peor que he visto en mis 76 años", dijo por teléfono Daniel Insúa, asesor y expresidente de la Asociación de Panaderías del Oeste. "Muchos de nuestros miembros están volviendo a los hornos a leña, ya que es más barato que usar gas natural".

El consumo de combustible premium también ha bajado, al pasarse la gente a la nafta común, más barata, mientras que los clientes cambian a segundas marcas de pasta, arroz y gaseosas. Pero hay poco que indique que buscan proteínas más baratas.

"Algunos, principalmente los jubilados, están comprando menos carne, pero siguen comprando", dijo Delfina Porcel, carnicera y almacenera en el barrio de Constitución. "La mayoría ha dejado de comprar tomates o lechuga antes que carne".

Traducción de Gabriel Zadunaisky.

The Washington Post (c) 2018, Bloomberg • Pablo Gonzalez, Patrick Gillespie • WORLD, THE-AMERICAS • Nov 12, 2018

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