Los cuatro factores que influirán sobre las decisiones de la Fed

Jon Hilsenrath
Victoria McGrane
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17 de julio de 2013  

Los planes de la Reserva Federal de Estados Unidos de reducir su programa de compra de bonos dependen de la resolución de cuatro cuestiones económicas vinculadas al mercado laboral, la tasa de inflación y la política fiscal.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, tendrá otra oportunidad para aclarar la postura del banco central cuando se presente ante el Congreso el miércoles y el jueves, después de semanas de volatilidad en el mercado debido a la confusión y la incertidumbre sobre sus planes.

Bernanke sacudió los mercados el mes pasado cuando dijo que la Fed podría empezar a reducir sus compras de bonos, de US$85.000 millones al mes, a finales de este año y descontinuarlo del todo para mediados de 2014 si la economía mejora como espera el banco central.

Los planes dependen de que el crecimiento económico se acelere, que la inflación vuelva a subir a 2% y que las contrataciones continúen aumentando. Sin embargo, si no se alcanzaran estas metas, el banco central modificaría su cronograma. A continuación, cuatro preguntas que influirán en la decisión de la Fed:

¿Es sostenible el crecimiento del empleo?

En los últimos nueve meses, la economía estadounidense ha generado más de 200.000 empleos al mes, un nivel saludable. Aun así, según las estimaciones de los analistas, la economía ha crecido a una tasa anual de menos de 1,5% durante ese lapso. Algo no encaja.

La economía normalmente necesita expandirse mucho más rápido para que los empleadores contraten trabajadores a un ritmo fuerte. Sin embargo, cifras recientes sugieren que la expansión no se ha acelerado, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de las contrataciones.

"Nuestras proyecciones indican que habrá un alza en el crecimiento", dijo Bernanke en un discurso la semana pasada. Si resultaran incorrectas, los funcionarios de la Fed podrían no querer reducir las compras de bonos.

¿Exagera la tasa de desempleo la salud del mercado laboral?

Muchos de los planes de la Fed están atados a la tasa de desempleo. Bernanke y otros funcionarios han establecido umbrales para tomar grandes decisiones: en aproximadamente 7% para poner fin al programa de compra de bonos y en 6,5% para empezar a considerar un aumento de las tasas de interés de corto plazo.

Sin embargo, algunos funcionarios de la Fed tienen dudas de que la tasa de desempleo sea un muy buen indicador de la salud del mercado laboral. En el último año, la tasa de desocupación ha caído de 8,2% a 7,6%, una aparente señal de mejoría. No obstante, el descenso se debe en parte a personas que eligen abandonar la fuerza laboral, por lo que ya no son contabilizados como desempleados.

Así, esos umbrales de desempleo que reciben tanta atención en los mercados podrían ser guías inútiles para la Fed.

¿Volverá la inflación a la meta?

El criterio favorito de la Fed para medir la inflación —el índice de precios de gastos en consumo personal— subió 1% interanual en mayo, muy por debajo de su meta de 2%. Otra medición de la inflación, el índice de precios al consumidor del Departamento de Trabajo de EE.UU., registró en junio un alza de 1,8% frente a un año antes.

Los funcionarios del banco central dicen que factores temporales mantienen la inflación en un nivel bajo, pero que debería volver a subir a 2% en los próximos meses. No obstante, algunos economistas del sector privado, se preguntan si se debe solamente a factores temporales, y a algunos funcionarios de la Fed les preocupa que continúe en niveles tan bajos.

Si la inflación no vuelve a elevarse a 2%, la Fed podría mantener las compras de bonos por más tiempo.

¿Habrá más caos fiscal?

El pronóstico de la Fed del año pasado quedó desajustado por aumentos de impuestos y recortes de gastos que resultaron ser más altos de lo que preveía el banco central.

En el horizonte vuelven a aparecer importantes obstáculos fiscales, incluyendo un nuevo debate sobre el límite de endeudamiento del gobierno que podría provocar turbulencias en los mercados financieros y otra ronda de amplios recortes de gastos que entrarían en efecto al inicio del próximo año fiscal, el 1 de octubre. El Congreso también tendrá que aprobar leyes para financiar el Estado para entonces, si quiere evitar una paralización parcial del gobierno. La Fed podría darse cuenta de que las otras autoridades de Washington son los actores económicos más difíciles de predecir, lo que podría obligar a los funcionarios del banco central a volver a trazar sus planes.

Bernanke lo reconoció la semana pasada: "Aún es temprano para decir que hemos capeado la restricción fiscal", dijo.

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