Los mercados rechazan el plan para rescatar la banca española

Charles Forelle
David Enrich
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12 de junio de 2012  

Los mercados rechazaron el plan de rescate de la banca española y desataron una ola de ventas que deja tanto al país como a la zona euro en una situación precaria.

El plan de rescate —en el que España acordó aceptar hasta un máximo de 100.000 millones de euros, US$125.000 millones, para recapitalizar la banca—, fue diseñado para aliviar los temores de que las finanzas del país podrían verse arrastradas por el declive de sus bancos.

Sin embargo, la confianza en España se deteriora justamente entre el grupo que el país tiene que conquistar: los compradores de deuda soberana. Tras un atisbo de fortaleza el lunes por la mañana, la rentabilidad del bono español a 10 años cambió de rumbo y comenzó un dramático ascenso. En la tarde en Londres, el bono a 10 años rendía 6,521%, tres décimas porcentuales por encima del cierre del viernes. Los rendimientos de los bonos suben cuando sus precios caen, lo que es sinónimo de una mayor percepción de riesgo.

Los seguros contra cesaciones de pagos del gobierno español, conocidos como CDS por sus siglas en inglés, se dispararon el lunes para batir nuevos récords.

El índice de las principales acciones de la Bolsa de Madrid anotó una subida inicial de 5,9%, pero cerró la jornada con una caída de 0,5%. Otras bolsas europeas comenzaron la sesión con grandes ímpetus para luego perder fuelle a medida que transcurría el día. El indicador líder de la Bolsa de Milán retrocedió 2,8%.

Las fluctuaciones en los mercados también alcanzaron a Estados Unidos, donde el Promedio Industrial Dow Jones avanzó 100 puntos antes de cambiar de dirección y cerrar con un descenso de 142,97 unidades para quedar en 12.411, 23 enteros.

La decepción de los inversionistas con el plan de rescate de la banca española refleja sus dudas acerca de la solidez del país y su capacidad de pago.

El rescate de la banca española no ayuda a reparar la maltrecha economía española y numerosos inversionistas expresaron el lunes su preocupación de que, en la práctica, disminuya el apetito por la deuda del gobierno.

La velocidad de las ventas fue extraordinaria. La alegría por el rescate apenas duró unas horas y al final de la sesión cualquier indicio de euforia había sido reemplazado por el pesimismo.

Lo ocurrido sugiere que Europa está agotando rápidamente el tiempo para encontrar una solución más atrevida para contener la crisis de la deuda soberana. "Al reloj de arena... lo han dado vuelta, y parece que cada vez que esto ha sucedido en Europa en los últimos años hay menos y menos arena en él", dijo Peter Boockvar, gestor de cartera de la firma de valores de Nueva York Miller Tabak & Co.

Las autoridades europeas, como la ministra de Finanzas de Austria, Maria Fekter, han expresado que preferirían que la ayuda proviniera de un nuevo fondo de rescate de la zona euro.

El Mecanismo Europeo de Estabilidad, o MEDE, está considerado como un acreedor senior por las autoridades europeas, lo que significa que en caso de que España no cumpliera con sus obligaciones, sería el primero en cobrar. Aún no está claro si el préstamo a España provendrá de MEDE, que aún no está operando, o de otro fondo europeo más antiguo que no ofrece tal prioridad en caso de que España caiga en cesación de pagos.

"La falta de detalle y los temas que giran en torno a quien recibe sus pagos primero si España no cumple preocupan al mercado", dice Suki Mann, estratega de crédito de Société Générale. La calificadora de crédito Standard & Poor’s manifestó, por su parte, que este asunto podría "restringir el acceso de España a los mercados de capital".

Aunque el rescate beneficia a España en el sentido de que inyecta liquidez inmediata en la banca, a un costo relativamente bajo, no es un regalo: España debe devolver el préstamo, lo que significa que los potenciales compradores de bonos están prestando dinero a un país aún más endeudado.

El flojo comportamiento de los bonos españoles el lunes sugiere que pocos inversionistas están interesados en ellos.

"Las inyecciones de capital a España conllevan un traspaso del riesgo del sector privado al sector público", aseguró Phoenix Kalen, estratega macroeconómico del Royal Bank of Scotland. El préstamo europeo "incrementará la carga de la deuda de España, mientras que las inyecciones de capital implican un riesgo adicional que el gobierno español está asumiendo en sus balances", aseveró.

Un factor clave a tener en cuenta a la hora de determinar el futuro financiero de España es la disposición y habilidad de los bancos del país a seguir absorbiendo la deuda del gobierno.

Ya hay señales de que algunas entidades están menos que dispuestas a hacerlo. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria S.A., el segundo banco del país, anunció a finales de abril que había mantenido estable su exposición a la deuda española en el primer trimestre.

"La atención de todo el mundo está en los bancos y en su habilidad para hacerlo", afirmó Oliver Burrows, analista de crédito de Rabobank International en Londres. "Se esperaría que no salieran" a comprar más bonos soberanos, porque esto sólo empeoraría

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