
Los muebles locales cruzan la frontera
Buró abre filiales en Chile, Perú y Brasil
1 minuto de lectura'
Obligada por la devaluación, la casa de muebles y equipamiento para oficinas Buró inició su expansión internacional, con la apertura de una filial en Santiago, Chile, a la que antes de fin de mes se sumará una sucursal en Lima y un desembarco industrial en Brasil, a partir de 2003.
Hasta el año pasado, Buró -al igual que la mayoría de sus competidores- importaba desde Italia y Alemania la mitad de los muebles que comercializaba localmente. Sin embargo, el fin de la convertibilidad la obligó a reconvertir todos sus negocios. "Hoy es prácticamente imposible traer un producto de afuera y por esta razón iniciamos a principios de año un proceso de sustitución de importaciones, que ahora se complementa con la exportación de los muebles fabricados en la Argentina", explica Eduardo Fernández, gerente comercial de Buró.
Para hacer pie en Chile, Buró abrió hace unas semanas una filial comercial en Santiago. Hasta el año pasado, el mercado trasandino representaba en dólares la mitad de las ventas en la Argentina (unos US$ 30 millones anuales), aunque como efecto de la devaluación la relación de fuerzas se revirtió. "Chile se convirtió en uno de los principales mercados para los muebles argentinos, que por una cuestión de costos hoy pueden competir por precio contra el resto de los productos importados de Europa o los Estados Unidos", señaló Fernández. Además de Buró, ya hay otras dos empresas argentinas con operaciones en Chile, como Interieur Forma y la mendocina EVG.
Los planes de Buró incluyen la apertura de una filial en Lima y el ingreso en el mercado boliviano. En todos los casos, los distintos mercados serán abastecidos con productos fabricados en su planta de Lomas del Mirador, aunque para ingresar en Brasil planean montar una planta en el socio mayor del Mercosur, asociada con una firma local. "La idea es complementar la producción entre los dos países y desarrollar algunos productos especialmente para el mercado brasileño", explicó Fernández.
Buró fue fundada en 1965 y pertenece a la familia Leiro. En 2001 facturó $ 7,5 millones y para este año proyecta una caída cercana al 30 por ciento en sus ventas.




