Los peores fracasos gastronómicos de los famosos argentinos
Los futbolistas y los actores tienen algo en común: se frustran cada vez que invierten en un restaurante
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En un hipotético ranking de rubros de negocios con más fracasos en la Argentina, los restaurantes de famosos perfectamente le podrían pelear el primer puesto a los parripollos y a las canchas de paddle. Los actores, músicos y futbolistas nacionales pueden exhibir (sin orgullo) un invicto casi perfecto a la hora de incursionar en el rubro gastronómico: a todos les va mal.
A continuación, un top de 10 de famosos a los que peor les fue al frente de un restaurante.
1. Pocho Insúa. El volante de Boca, es el más reciente en el listado de los famosos que fracasan con un emprendimiento gastronómicos. Su restaurante Ochenta77, estratégicamente ubicado en Nicaragua al 4500, frente a la plaza Armenia, acaba de cerrar, con más pena que gloria. En el frente del local, que luce persianas bajas, sólo queda un cartelito que atribuye la propiedad del establecimiento a Pocho SRL.
2. Celina Rucci. ¿Alguien se acuerda? Era la que bailaba con Tinelli y estaba casada con el cuñado del ministro De Vido. En 2008, en su cuarto de hora de fama anunció con bombos y platillos la apertura un restó gourmet en Palermo, pero duró menos que su fama mediática. Sobrepasada por los litigios judiciales con empleados y proveedores, tuvo que cerrar.
3. Matías Alé. Después de su ruptura con Graciela Alfano y en el inicio de su relación con Silvina Escudero se paseó por cuanto móvil televisivo se le puso a tiro anunciando la apertura de una filial del restaurante Donovan´s en el corazón de Palermo Hollywood. Duro menos que Victoria Vanucci en la edición 2010 de Bailando por un sueño.
4. Moria Casán. Después de acumular incursiones fallidas en los rubros de playas, boliches gay y gimnasios, otra vez está en la cuerda floja. Su híper promocionado "Moria y +" aun sigue abierto, pero lejos de sus pretensiones ideales. Sólo funciona una de sus dos plantas y se dedican a realizar despedidas de solteras.
5. Florencia Peña. Mucho antes de lanzarse en su cruzada pro K, la actriz también supo fracasar en el rubro de las comidas. En su caso, el negocio estuvo inspirado en el modelo Planet Hollywood, aunque en vez de Sylvester Stallone, Bruce Willis, Demi Moore y Arnold Schwarzenegger, la lista de socios famosos que acompañaron a la Peña en su proyecto "El Gran Lebowski" incluyó a Gastón Pauls, Martín Karpan y Diego Díaz. Ninguno tiene ganas de volver a repetir la experiencia.
6. Andrea Pietra. Otra actriz que terminó estrellada tras su experiencia gastronómica. Pionera en estas cuestiones de animarse en terreno desconocido. Su restaurante se llamaba "No se lo digas a nadie", y estaba ubicado en uno de los laterales del Zoológico de Buenos Aires, sobre la avenida Sarmiento.
7. Marisa Brel y Mercedes Martí. Con muchas ínfulas las periodistas abrieron en 2009 el "News Bar, Slow Café & Drinks", en Fitz Roy 1941, frente a C5N y Radio 10, en Palermo. "Queremos que esto sea un negocio redituable. El concepto del local está ligado al movimiento slow, vivir más lento, más tranquilo. Si hasta incluimos las viandas del doctor Ravenna", aseguraron a coro el día de la inauguración. Pero la expectativa les duró poco. En menos de un año tuvieron que cerrar.
8. Daniel Passarella y Américo Rubén Gallego. A principios de los ’90 impulsaron un pequeño polo gastronómico en la zona de la Recoleta, que incluía a los restaurantes Champs Elysées y World Sports Café. Después de algunos años de éxito el proyecto se rompió a pedazos por disputas con el resto de los socios.
9. Pablo Echarri. También se animó a probar suerte con su bar 5to. Stone, que tuvo el mérito, no menor en el rubro, de sobrevivir varias temporadas, aunque el negocio tuvo un final peor que el de Brian Jones (el quinto Stone original, que terminó ahogado en una pileta) en medio de un conflicto legal con un socio.
10. Carlos Bianchi. El Virrey abrió una cantina llamada Giulia en la calle Sucre y en principio le fue muy bien. Tentado por la oportunidad luego sumó un restaurante de lujo bajo la Recova de Posadas, pero no caminó. Para colmo de males, cuando tuvo que mudar Giulia a la calle Olazábal porque se le venció el contrato de Sucre, la pifió con el lugar y el proyecto se hundió. Su paso por la gastronomía fue casi tan fugaz como su gestión como manager de Boca.
Las Excepciones
En este mar de fracasos, Fabián Quintiero es la gran excepción que confirma la regla. Sin descuidar su carrera como músico y aún a costa de lo que implica seguirle el ritmo a Juanse y a Charly García, el Zorrito siempre se las arregló para mantener a sus restaurantes Soul Café y Bruni, con los números en azul, lo que no es poco viendo los resultados de sus colegas. Entre los futbolistas también hay que destacar lo que hicieron los ex Velez, Damián Manusovich, Christian Bassedas y el Fernando "El Rifle" Pandolfi. Juntos debutaron en el negocio, allá por los ’90, con un bar en Villa Devoto que se llamaba Habana Bar y después se pasaron a los restaurantes con el lanzamiento de Limbo Club, en Palermo, que todavía funciona con éxito.
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