Lucio Castro: "Creo que veremos en el mundo una economía intermitente; las perspectivas son cada vez peores"

Tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Sussex y una maestría del Programa en Gestión de Política Económica de la Universidad de Columbia. Trabajó en el área de finanzas de mercados emergentes en Morley Fund Management y fue director del Cippec. Se desempeñó como Secretario de Transformación Productiva del país entre 2015 y 2018.
Sofía Diamante
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24 de mayo de 2020  

Lucio Castro vive en Washington desde 2018, cuando viajó a esa ciudad para desempeñarse como director ejecutivo alterno para Argentina y Haití en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Desde febrero pasado es Senior Fellow del Center for International Development (CID) de Harvard University, Global Fellow del Wilson Center y consultor de organismos internacionales. Además, es profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.

-¿Cómo llegó a ser parte del grupo de 50 economistas, epidemiólogos y especialistas de salud que tiene la Universidad de Harvard para asesorar a gobiernos?

-Me convocó el economista Ricardo Hausmann y la gente del CID de la universidad. Apenas comenzó la crisis, empecé a trabajar directamente en esa fuerza de tareas, que asesora a 11 gobiernos de América Latina, Medio Oriente, África subsahariana y del este de Europa sobre cómo manejar la pandemia desde el punto de vista epidemiológico, pero particularmente desde el punto de vista económico. La semana pasada, por ejemplo, tuvimos una larga conversación con uno de los tres países dolarizados de América Latina, en la cual nos contaron cómo están manejando la situación. Empezamos a darles feedback con respecto a lo que estamos haciendo y vamos a trabajar con ellos para asistirlos en este contexto.

-¿Cómo hacen los países dolarizados para afrontar el mayor gasto si no pueden emitir, que es la forma principal de financiarlo?

-Estos países son los que tienen más dificultades para poder ajustar el tipo de cambio, que es lo que hacen todas las economías emergentes. Uno espera que si hay un shock tan fuerte de la cuenta corriente porque caen las exportaciones y por el colapso de los flujos de capitales, haya devaluaciones en casi todos los países emergentes. Como los países dolarizados no puede ajustar, se genera un problema de apreciación real muy importante. Pero no todas las economías dolarizadas son iguales. No es lo mismo Ecuador, que ya venía de una situación muy complicada en lo fiscal, con niveles de endeudamiento muy grandes y que prácticamente está en default virtual, que países como Panamá, que cuentan con importantes reservas internacionales en el banco y que, además, tienen una estabilidad fiscal mucho más importante. A pesar de que el régimen cambiario los limita, la estabilidad macroeconómica duramente conseguida en los buenos tiempos ayuda muchísimo en las crisis. Es un elemento común en América Latina. A veces hay un discurso de que estamos viviendo una situación similar a la de los 80, por las reestructuraciones de deuda generalizadas. Pero en realidad eso todavía no se ve. Hay pocos países que tienen problemas de deuda. De hecho, son países africanos o el caso de Ecuador y la Argentina. Por el contrario, en América Latina vemos que países como Perú, Chile, Colombia y hasta Paraguay logran financiar sus respuestas al efecto negativo con emisiones de deuda internacionales a tasas de interés relativamente reducidas.

-¿Cómo ve la situación de la Argentina, teniendo en cuenta que no hay superávit fiscal ni acceso a los mercados de crédito y que se trata de una economía con bastante inflación, por lo cual podría ser peligroso mantener la emisión monetaria por mucho tiempo?

-La Argentina es una de las economías con mayor fragilidad macroeconómica de América Latina. Es una economía que prácticamente está estancada desde 2011, con niveles de inflación muy elevados y con desequilibrios tanto de las cuentas externas como de las cuentas fiscales muy importantes. Además, está imposibilitada de acceder a los mercados internacionales y tiene un mercado doméstico de deuda mínimo, uno de los más pequeños de América Latina. La única manera que tiene el Gobierno de financiar el aumento del gasto público, que es inherente a una situación de crisis como esta, es a través de mayor emisión monetaria. Hay una situación muy particular ahora, que es el desplome de la actividad económica y un superávit comercial, en un marco de controles y congelamiento de precios. Más allá de esta coyuntura, la Argentina está en una situación de extremada fragilidad macroeconómica, con un posible evento de altísimo riesgo como puede ser un default de la deuda externa.

-¿Cómo está atravesando el país la situación de la pandemia en relación con otros países?

-El indicador más importante para seguir el manejo de la crisis del coronavirus desde el punto de vista sanitario es la tasa de reproducción efectiva, la famosa "R". Salvo Uruguay, que está debajo de 1 y eso implica que la tasa de contagios no se está duplicando, prácticamente todos los países, aun los que han establecido medidas de confinamiento muy estrictas como el caso de la Argentina, tienen una R de más de 1. Esto implica que las perspectivas pueden ser complicadas, porque una vez que se relajan las medidas de confinamiento se abre un gran interrogante de si vamos a ver nuevos rebrotes de la epidemia en el futuro. Esto tiene impactos económicos inmediatos por dos vías. En primer lugar, por la necesidad de implantar de nuevo las medidas de confinamiento. Obviamente que los sectores que están apagados reducen su consumo y eso impacta en toda la economía. Pero también vemos comportamientos distintos de las personas. Lo que se ve en otros lugares, por ejemplo en Europa, es que incluso cuando se relajan las medidas de confinamiento, las personas no vuelven a los patrones de consumo previos, con lo cual tendremos un movimiento de la actividad económica probablemente bajo.

-¿Los rebrotes ya comienzan a verse?

-Sí, en todos los países, salvo los casos muy excepcionales que son una isla, como Nueva Zelanda y Australia, o que tienen una capacidad de testeo, seguimiento y aislamiento que difícilmente se pueda reproducir en países occidentales. Creo que de ahora en más veremos una economía intermitente, en la cual probablemente tengamos que volver a cerrar ciertos sectores e implementar nuevas medidas de confinamiento más o menos generalizadas. Esta semana hubo declaraciones de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, y dijo que ahora lo más importante para entender cómo la economía se desarrollará en los próximos meses es ver las métricas médicas.

-¿Por qué en América Latina no se están reduciendo los contagios, si se establecieron medidas de confinamiento rigurosas, como hizo la Argentina?

-Es un tema de capacidades estatales también. La Argentina tiene niveles de informalidad, pobreza y hacinamiento muy distintos a los de otros países. Hay dificultades para poder aplicar políticas de testeo, seguimiento y aislamiento. Prácticamente todos los modelos epidemiológicos, los que se llaman SIR, que hablan de susceptibles, infectados y recuperados, son modelos matemáticos, y muchos sobreestimaron el impacto que iba a haber en términos de cantidad de casos y de muertes. Una posible explicación, y esto es un tema de debate entre los economistas, es que probablemente antes de que ocurra lo que dicen los modelos esta tasa de reproducción efectiva esté influenciado en el cambio de comportamiento de las personas. La estimación en general es que estas pandemias duran entre 18 y 24 meses en ausencia de una vacuna. Todos los modelos epidemiológicos dicen que la pandemia no deja de extenderse hasta que al menos el 80% de la población está inmunizada.

-¿Cuánto estamos ahora?

-Ningún país llega al 20% de la población. Incluso los países que tuvieron crisis muy importantes en términos de cantidad de contagios muestran que están entre 5 y 7%.

-¿Esto puede continuar hasta marzo de 2023, por ejemplo, si dijo que podría durar 24 meses?

-No sabemos, podría haber una vacuna antes. Pero desde el punto de vista económico hay un consenso de que esto es primero un shock de oferta. Los sectores que están afectados por las políticas de confinamiento significan menos gente que va a trabajar y menos capacidad productiva en la economía. Cae el producto y este shock se transforma rápidamente en uno de demanda por la caída del consumo. El gran riesgo de este shock doble y simultáneo de oferta y demanda es que se traduzca en quiebras y despidos generalizados. Acá hay una gran ventaja con respecto a otras situaciones críticas de la economía mundial, que ha sido la respuesta decisiva en lo monetario y en lo fiscal en prácticamente los principales países del mundo. Sin embargo, Paul Romer, premio Nobel de Economía, dijo en una entrevista que la incertidumbre es el ácido para la inversión. Cuando hay tanta incertidumbre con respecto al empleo, los ingresos y la actividad económica, las personas u hogares posponen decisiones de inversión. Es un shock que tiene componentes de oferta, de demanda y está el de enorme incertidumbre económica.

-¿Cuáles son los 11 gobiernos a los que están asesorando? ¿Cómo es el proceso, los gobiernos les piden asesoramiento? ¿Qué es lo que más les consultan?

-En general es una mezcla, hay países con los que se venía trabajando hace muchos años, como el caso de Albania, con el que hay una relación permanente de asesoría en distintas cuestiones de reformas económica. Hay países como Etiopía y otros varios de América Latina que se acercaron pidiendo asistencia. Hay tres grandes áreas de intervención. Una tiene que ver con lo epidemiológico, que es consultar qué se está haciendo y constatarlo con la experiencia de otros países. Lo segundo tiene que ver con lo fiscal, que es básicamente cómo generar financiamiento y cómo generar recursos en medio de este shock que tienen los países. El otro aspecto de una intervención tiene que ver con empezar a pensar cómo es la salida del confinamiento y cómo se pasa de una etapa de hibernación de la economía, en la cual la política fiscal trata de mantener una parte de los ingresos de los hogares y minimizar los despidos, a una etapa en la cual se busca estimular la economía. Hemos visto que los países comenzaron teniendo una visión muy optimista de que esto era un shock temporario de un par de meses y que después iba a haber una recuperación de la economía mundial, y cada vez más vemos que las perspectivas van haciéndose más negativas.

¿Cuáles son sus cinco películas preferidas?

  • Unforgiven - Clint Eastwood (director)
  • Blade Runner - Ridley Scott
  • Star Wars - George Lucas
  • Shane, el desconocido - George Stevens
  • El Padrino II - Francis Ford Coppola

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