Maersk se divide para capear la crisis naviera

Costas Paris
Dominic Chopping
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23 de septiembre de 2016  

A. P. Moeller-Maersk A/S, gigante danés de transporte marítimo y petróleo, anunció el jueves que dividirá sus operaciones en dos divisiones autónomas, centradas en el transporte y en la energía, respectivamente. El anuncio se produce en momentos en que la empresa enfrenta uno de los peores baches de la industria del transporte marítimo y una caída histórica del precio del petróleo.

Maersk Line, la mayor unidad de la empresa y el operador de contenedores más grande del mundo en términos de capacidad, será la punta de lanza de un nuevo negocio de transporte y logística, mientras que los extensos activos petroleros del grupo serán agrupados en una filial de energía. La división es considerada el cambio más importante en los más de 100 años de historia del grupo.

Además de Maersk Line, la división de transporte y logística incluirá APM Terminals, Damco, Svitzer y Maersk Container Industry. La nueva misión de Maersk Line es acrecentar su participación en el mercado, tanto orgánicamente como a través de adquisiciones.

Los cuatro negocios de la unidad de energía —Maersk Oil, Maersk Drilling, Maersk Supply Service y Maersk Tankers— seguirán formando parte del grupo Maersk o serán escindidos en forma de empresas conjuntas, fusiones o salidas a bolsa; la decisión final será tomada dentro de los próximos dos años, pero Maersk no considera escindirlos como cuatro empresas distintas, dijo la compañía en una conferencia telefónica después del anuncio.

En el frente estratégico, Maersk Oil se concentrará en un menor número de zonas geográficas, abocándose especialmente al Mar del Norte, donde reforzará su portafolio a través de adquisiciones o fusiones. Las actividades y gastos de exploración se mantendrán en un nivel bajo, añadió la empresa.

“Los sectores en los que operamos son muy diferentes y enfrentan fundamentos subyacentes y entornos competitivos muy diferentes”, dijo Michael Pram Rasmussen, presidente de Maersk, en un comunicado de prensa. “La separación de nuestro negocio de transporte y logística y de nuestro negocio de petróleo (…) en dos divisiones independientes permitirá que cada uno pueda centrarse en sus respectivos mercados”.

Maersk sorprendió a los inversionistas en junio cuando despidió a su presidente ejecutivo, Nils Andersen, y pidió a su reemplazo, Søren Skou, que considerara la división del grupo y la posible venta o salida a bolsa de algunas de sus unidades. Skou, que había dirigido el negocio de transporte marítimo de Maersk, recibió inmediatamente el mandato de evaluar la posibilidad de disolver la matriz.

La industria del transporte de contenedores ha visto caer las tarifas de carga en medio de un exceso de capacidad, lo que provocó una guerra de precios entre los operadores, que ha reducido las tarifas a niveles que apenas cubren los costos del combustible. Mientras tanto, casi dos años de bajos precios del crudo han afectado duramente a la unidad de energía de Maersk.

La reorganización anunciada el jueves se produce en medio de una ola de consolidación en toda la industria de transporte de contenedores. En los últimos años varias empresas han combinado sus fuerzas para reducir costos y aumentar su competitividad, mientras que otras, como la surcoreana Hanjin Shipping Co., no han sido tan afortunadas.

Hanjin, una de las mayores navieras del mundo, el mes pasado dejó de tomar nueva carga después de declararse en bancarrota. En lo que se considera el primer paso hacia la liquidación de la firma, un tribunal de quiebra de Corea del Sur ha ordenado a la empresa devolver a sus propietarios los buques subcontratados y vender tantos buques propios como sea posible.

Al mismo tiempo, los operadores han estado tratando de formar alianzas, asociaciones operacionales en sentido amplio que no llegan a ser una fusión o absorción en toda la regla y que les han permitido reducir costos.

“Está muy claro que Maersk quiere crecer”, dice Lars Jensen, presidente ejecutivo de SeaIntelligence Consulting, con sede en Copenhague. “En lugar de que las unidades luchen entre sí por capital, la escisión permitirá a los negocios separados centrarse en adquisiciones. Mi expectativa es que Maersk Line será más depredadora durante el próximo par de años”.

Jensen indicó que cerca de 30% de exceso de capacidad de tonelaje en el agua es lo que ha llevado a que las tarifas de carga apenas cubran los costos del combustible, dejando una gran cantidad de operadores de contenedores más pequeños, como Hanjin, expuestos a adquisiciones por parte de compañías más grandes como Maersk, si es que logran mantenerse a flote.

Jensen prevé que los 20 mayores operadores de contenedores del mundo pierdan este año entre US$8.000 millones y US$10.000 millones. La mayoría estaba en rojo en el segundo trimestre, cuando Maersk Line registró una pérdida neta de US$139 millones, después de una ganancia de US$499 millones en igual lapso del año pasado.

Tras el anuncio del jueves, Skou seguirá como presidente ejecutivo del grupo y estará al frente de la división de transporte y logística. Noel V. Hemmingsen fue nombrado vicepresidente ejecutivo y estará al frente de la división de energía. El director financiero del grupo, Trond Westlie, renunciará y será sustituido por Jakob Stausholm, actual director de Maersk Oil.

Maersk es controlada a través de una fundación por la familia fundadora, que construyó el negocio a partir de una compañía de vapores formada en 1904.

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