"Manipular las estadísticas oficiales es violar un derecho humano"

Así lo aseguró a lanacion.com Jean-Louis Bodin, experto francés y ex director del organismo técnico galo; dijo que lo que ocurrió en la gestión de los Kirchner es mucho más grave que en épocas de Menem; afirmó que el Indec ya no es considerado en el mundo
Francisco Jueguen
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17 de diciembre de 2009  • 13:08

Pese al gran prestigio que supo ganarse el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) alrededor del globo en viejas épocas, los expertos internacionales decidieron hoy dejar de tenerlo en cuenta como un organismo serio. Es que algunos aseguran que "manipular las estadísticas oficiales es violar un derecho humano".

Por lo menos así lo expresó en una entrevista exclusiva con lanacion.com Jean-Louis Bodin, ex director durante 30 años del Institut National de la Statistique et des Études Économiques (Insee) -el Indec francés-, ex presidente del Instituto Internacional de Estadísticas (ISI) y, actualmente, consultor en la materia de diferentes organismos internacionales.

El profesional con vasta experiencia en temas cooperación con países en vías de desarrollo vino a la Argentina para participar de una mesa redonda organizada el lunes por la Universidad de Belgrano (UB) de la que participaron la Sociedad Argentina de Estadística (SAE) y la Asociación Americana de Estadística (ASA).

Bodin aseguró que ya existieron en el pasado presiones en el Indec, pero nunca como las que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, llevó adelante con el respaldo de Néstor Kirchner. Comparó la situación con las críticas del ex presidente Carlos Menem a los datos oficiales de desempleo aunque estimó: "La crisis de hoy es muchísimo más grave".

- ¿Cuál es su opinión sobre lo que ocurre en el Indec?

-Si uno considera a la Argentina entre el conjunto de los países del mundo desde el punto de vista de su organización política se puede decir que es una democracia. No es perfecta, aunque uno se podría preguntar si eso existe en el mundo. Lo que sucedió en la Argentina desde el punto de vista estadístico pasó en un país democrático. Eso quiere decir que puede pasar en cualquier país del mundo. Es interesante, desde la comunidad internacional, ayudar a los estadísticos argentinos a resolver este problema. No es la primera vez que el Poder Ejecutivo argentino ataca al sistema estadístico. El 1997, Menem criticó muy fuerte al Indec por las estadísticas de desempleo. Dijo en una reunión con periodistas que si el Indec seguía haciendo cifras tan malas iba a tener pedírselas a un instituto privado. Pero dicho esto, en ese momento, no hubo consecuencias directas sobre el trabajo directo del Indec. En esa ocasión, se organizó un seminario en la Argentina para tratar ese tema. Resultó evidente que el trabajo hecho por el Indec era de muy buena calidad y que seguía los estándares internacionales. Menem detuvo las críticas.

- Pero actualmente el Gobierno intervino el Indec y modificó las estadísticas, ¿no hay una diferencia con la actitud de Menem de intentar hacer índices paralelos?

-La crisis de hoy es muchísimo más grave. Hubo en este caso una intervención directa. No sólo en la metodología sino en los datos. En el límite uno puede seguir usando una misma metodología, pero si usa cifras falsas lo que sale del otro lado es falso. Cuando entra basura, sale basura. Lo que es grave en caso del Indec es que se produce un efecto dominó. El IPC se utiliza para deflactar el PBI, para pasar de precios corrientes a reales y esto [la manipulación del IPC] lo afecta. Por lo tanto, las cifras del PBI no son creíbles. También se modifican las de pobreza al ocultar la inflación. Y esto tiene influencia en otros aspectos, por ejemplo la indexación de las jubilaciones. Es evidente que no es sólo el índice de precios sino todo el sistema estadístico ha sido falseado. Además reemplazaron estadísticos de buena calidad, formación y experiencias por otras personas cuyo nivel de calidad es discutible.

- ¿Cómo se analiza esta situación desde el exterior?

-El indec era considerado de buena calidad en el mundo, hoy no es considerado. A veces no es fácil, desde el exterior, ser conscientes de lo que pasa. En apariencia todo funciona como lo hacía antes: los indicadores salen en la fecha prevista y se los publica con un mismo formato. No es fácil de percibir lo que ocurre detrás si no se lo investiga con un poco más de detalle. A los estadísticos a nivel internacional les tomó un tiempo darse cuenta de esta situación pero hoy en día tienen una opinión sobre lo que está sucediendo. En la organización internacional de estadística, que estuvo presente en el evento del desempleo de Menem, hay una sección dedicada a las estadísticas oficiales. En una reunión del ISI en Shangai hubo una presentación sobre la situación del Indec. Lo mismo pasó en agosto pasado, en Durban, Sudáfrica.

- ¿Cuáles fueron las conclusiones de esos encuentros?

-El problema se plantea en el hecho de que los organismos internacionales y las asociaciones de profesionales son capaces de hacer muy buenos discursos, de elaborar códigos de buenas prácticas, pero cuando se plantea un problema real no pasa nada. El FMI puso ciertas normas al respecto y la Argentina no las está respetando.

- ¿Y esto puede tener consecuencias?

El FMI por buenas o malas razones, dado que tiene una relación complicada con la Argentina, no ha reaccionado. Se ha limitado a poner una nota al pie de página diciendo que las estadísticas no son validadas por el departamento de estadística del FMI. Cuando uno busca esas estadísticas no miran los pies de página.

- ¿Cuál es la importancia de tener datos creíbles y confiables?

-Si se quiere conducir adecuadamente un país hay que tener un sistema de comando que te guíe. Si son falsos no se puede llevar adelante una correcta política económica y social. Realmente, las razones por las que el Gobierno falseó las estadísticas son difíciles de entender. El primer argumento expresado es que el monto total de la deuda estaba indexado al CER.

- Pero, ¿no era mucho más sencillo hacer un canje de deuda como hizo actualmente el Gobierno que destruir un organismo tan prestigioso?

-Si. El Gobierno es como un médico que tiene un paciente con cuarenta grados de fiebre y no sabe que hacer con él. Entonces, se le ocurre tomar otro termómetro que mida 37 grados. Ahí decide decirle que está bien. Es exactamente lo que se ha hecho. En todos los países existen estas tentaciones pero nunca se ha llegado a este extremo. Creo que les ganaron a todos en el mundo. En Europa había que respetar de manera muy estricta los criterios de Maastricht y por eso, en todos los países existió la tentación de influir sobre las estadísticas pero no sucedieron cosas de importancia como en la Argentina. Creo que el Gobierno no tomó conciencia de las consecuencias dramáticas que esto podría tener.

- ¿Cuál es la principal?

-La consecuencia es que el Indec no funciona como solía hacerlo. Es muy fácil destruir la calidad de un sistema estadístico pero muy difícil reconstruirlo. La reconstrucción va a tomar mucho tiempo.

- ¿Cuál es la solución para el Indec?

-Hay que pensar en el futuro. Sabemos lo que pasó hace tres años y por eso, hay que hacer algo que no permita que vuelva a suceder. No debemos volver a la situación anterior, por el hecho de que esa situación permitió lo que sucedió: los mismos efectos podrían repetirse. Habría que construir hacia el futuro un sistema que esté al abrigo de las presiones gubernamentales, económicas y sindicales.

- ¿Se pueden reconstruir las estadísticas de ese momento? ¿Hay que hacerlo?

-El tiempo que trascurrió es demasiado largo para poder reconstruir las series. Sobre todo, porque no se trata de un método erróneo sino de un problema de datos falsos. Es imposible observar hoy los precios como eran en 2007 y 2008. Si vamos a preguntarle a un vendedor a qué precio vendía hace dos años, es muy difícil que lo sepa. Sólo se podría hacer una extrapolación entre dos puntos confiables (2006 y 2011). Parece imposible reconstruir el pasado.

- ¿Qué opinión le merece a usted un Gobierno que dice defender los derechos humanos pero que esconde las cifras de la pobreza?

-Haber manipulado las estadísticas es violar un derecho humano, el derecho a la información. En la declaración firmada después de la Segunda Guerra Mundial está este derecho. En una sociedad, un individuo tiene el derecho de ser informado sobre la situación de su entorno. Y por lo tanto, manipular estadísticas es una violación de ese derecho. Evidentemente, es menos grave que la tortura y asesinar, pero es una violación de un derecho humano.

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