Máquinas que acumulan pesos
Las expendedoras automáticas se entregan en comodato o por un canon
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Luego de colocar la moneda en la ranura y oprimir el botón indicado, el café es cuestión de segundos. Al final del día, la repetición del servicio automático acumula una ganancia; que resulte un puñado, una bolsa o un bolsón depende de variables como en qué lugar está ubicada la máquina o si la calidad del café alienta a los consumidores. Aunque es una tarea compleja, existen cálculos que permiten estimar el negocio escondido dentro de estas cafeteras públicas.
Por caso, en un maxiquiosco, el consumo promedio estimado es de 30 vasos diarios, mientras que en una estación de servicio suma 60, y en una oficina de 200 empleados, puede ascender hasta unos 130 vasos. Las cifras aportadas por Nescafé Professional, de Nestlé, habla de negocios de distinta magnitud a partir de los aparatos entregados en comodato, sin costo para el que los explota.
Si un café con leche o un capuchino de vaso mediano se vende al público a $ 7 -según relevó La Nacion en distintos quioscos del Microcentro, la avenida Pueyrredón y Las Heras-, esa máquina recaudará $ 210 diarios o unos $ 6300 al mes, suponiendo que el comercio abra todos los días. Al mismo precio, en una estación de servicio, la ganancia por la cantidad de ventas estimada por Nestlé llega a $ 12.600 mensuales, con una recaudación diaria de $ 420. Por último, en la oficina que sirve de modelo al cálculo, el acumulado daría $ 910 por día. En un mes de cinco días hábiles semanales y sin feriados, la cosecha sería de $ 19.110. Aunque a nivel corporativo suelen existir acuerdos que mejoran los precios para los empleados y la recaudación en el vending es menor. Todo, a cambio de una ubicación estratégica.
Natalia Jaramillo, gerenta de Nestlé Professional en el país, precisa que quienes acuerdan con la empresa para tener sus máquinas "se comprometen a realizar la compra semanal necesaria de productos e insumos para poder comercializar de manera adecuada el café". Nescafé sugiere un precio de venta al público, que termina de definir el comerciante.
Otro que también ofrece el servicio es Bonafide. Con un parque de 3000 máquinas en el país, la unidad de negocios representa un 20% del total de la empresa. Antonio Sanfeliú, gerente de desarrollo de Bonafide, detalla: "Las máquinas se entregan en comodato, sin un mínimo de consumo ni canon mensual. Antes de la instalación, se analiza qué cantidad de cafés se pueden vender en ese lugar y se acuerda con el cliente". En una oficina de 100 personas, estiman en Bonafide, se expenden entre 4000 y 5000 cafés al mes, lo que da más de dos diarios por persona. Bonafide prefiere reservar el precio de venta de su café y aclara: "En este negocio el precio suele pesar sobre la calidad, pero nosotros no negociamos la calidad del café ni el servicio", afirma Sanfeliú.
Cabrales participa del negocio como proveedor del insumo. "Antes el vending era más anónimo; daba lo mismo tomar un café u otro. Ahora cambió, los consumidores son más exigentes", comenta Martín Cabrales, presidente de la firma.
En el ámbito corporativo, hay acuerdos determinantes para la recaudación de las máquinas. "Están los que pagan el café a sus empleados y nos garantizan una facturación fija; y hay donde ponemos máquinas a riesgo, dependiendo de que los trabajadores decidan consumir. Los precios se acuerdan con los empleadores", explica Claudio Cristini, propietario de CyN Expend, preocupado porque la inflación redujo sus márgenes. "En un sanatorio en el que podemos fijar el precio, el café cuesta $ 3 y las máquinas rinden más. A 3000 cafés por mes, $ 9000 es una suma interesante, a la que restamos insumos e impuestos", dice Cristini.
Ristora, un jugador grande del sector, instala sus máquinas en empresas que pagan un canon mensual de unos $ 800. El vaso de café va de $ 0,85 a $ 1,50, en función del acuerdo y el consumo potencial.
Royal Vending, que cuenta entre sus clientes a Aeropuertos Argentina 2000, estima unos 120 servicios diarios por máquina. Si cada uno costara $ 1,25, la máquina rendiría $ 150 al día y 4500 pesos al mes.
Las expendedoras están en casi todos lados. Algunas incluso sirven a otros fines, como la creada para la marca Lay's por +Castro, BBDO y Sake Argentina. En lugar de dinero, la expendedora de paquetes de papas fritas funciona con papas reales.





