Marcelo Elizondo: "El país tiene baja participación en las cadenas globales de valor"

Para el experto, el mundo se mueve con estos sistemas, que están impulsados por inversiones e intangibles; las exportaciones argentinas en esas matrices son débiles
Lucila Lopardo
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25 de septiembre de 2019  

Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI
Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

El mundo está cambiando y la Argentina estará sufriendo esos cambios en lo inmediato". Con esta frase, Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales y director de la consultora DNI, comenzó su presentación en la cuarta edición de "Negocios con el mundo", encuentro organizado por LA NACION en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

Elizondo explicó que de los 30 principales países del mundo hay 14 que están atravesando algún caso de controversia internacional. Entre los más conocidos, mencionó el Brexit (en Gran Bretaña), la guerra comercial entre China y Estados Unidos, los efectos de las pujas de poder en el Estrecho de Ormuz -paso estratégico de buques petroleros entre Irán y Omán- y los últimos intercambios entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el de Brasil, Jair Bolsonaro. Ante este panorama, el especialista planteó cuatro posibles escenarios que podrían darse a nivel global de cara a 2020 y cómo se debería posicionar la Argentina frente a ellos.

Elizondo dijo que el primer escenario sería uno planeado desde la geopolítica, en el que los países ya no cooperan, sino que compiten. Sin embargo, aclaró que, a pesar del proteccionismo, en este caso el comercio exterior continuaría potenciado por la tecnología. En el segundo, más pesimista, Elizondo habló de un mundo en el que los conflictos sí generan obstáculos. En el tercero, el "ideal", mostró casos de países que vuelven a cooperar y abandonan las pujas. Y, por último, en cuarto lugar, planteó un mundo en el que hay "bolsones de acuerdos".

Para el experto en comercio internacional este es el escenario "elegido" hoy por la Argentina. "El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea parece optar por el cuarto escenario, en el que algunos deciden cooperar entre sí en un patrón internacional", destacó, y explicó que los acuerdos parciales surgen porque generan un impacto favorable en el comercio y en las inversiones.

Al momento existen más de 445 acuerdos notificados en la Organización Mundial de Comercio (OMC). "No solo reducen aranceles, también crean confluencias regulatorias y ambientes de negocios, y son los grandes espacios de generación de comercio", explicó Elizondo, quien agregó que, actualmente, el 50% del comercio mundial ocurre entre países que decidieron reducir aranceles.

Sobre el mapa global de exportadores, dijo que los 10 principales del mundo -que hoy son las grandes economías del planeta- representan el 65% de las exportaciones. En este sentido, consideró que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur permite que la Argentina ponga un pie en los países de esta lista, ya que muchos forman parte de la unión. Sin embargo, aclaró que la Argentina no debe poner solo el ojo en los grandes, sino que también debería prestarles atención a las naciones emergentes. "Están como importadores y como exportadores, esto incluye a Vietnam, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Singapur y Hong Kong. Son países que tienen una enorme complementariedad con la Argentina", aseguró, por lo que llamó a las autoridades a trabajar en paralelo con ambos universos de países.

Diagnóstico local

Sobre la situación de la Argentina en particular, Elizondo fue tajante y dijo que está "mal". Hoy, el país explica el 0,3% de las exportaciones mundiales. Además, mientras que el nivel de exportaciones y servicios medido en dólares sobre el PBI suele alcanzar el 24% a nivel regional, en la Argentina esa cifra se ubica en torno al 17%.

Con respecto al universo exportador, Elizondo dijo que de las 7000 empresas operativas en el país solo son 400 las que venden al exterior más de US$10 millones anuales. En tanto, las que alcanzan los US$100 millones rondan las 80. Para mejorar este escenario, recomendó concentrarse en el trabajo de los intangibles y encarar una mayor participación en las cadenas regionales de valor.

En un mundo en el que la "globalidad pervive" y el comercio internacional alcanzó cifras récord de US$25 billones, Elizondo explicó que la economía se vuelve intangible. "La matriz de la globalización son los intangibles, el conocimiento, la información y la propiedad intelectual", destacó.

A los intangibles se suma la necesidad de desarrollar cadenas regionales de valor, a las que definió como "un sistema de vinculación de empresas a través de vínculos constantes con planteos de largo plazo". Y agregó: "El mundo se mueve con cadenas regionales que no son iguales que las que eran hace 20 años y que están impulsadas por las inversiones e intangibles. Nuestras exportaciones en cadenas internacionales de valor son muy débiles".

"Estamos entre los países con menos participación y menos acceso a las cadenas regionales de valor. Tenemos muchos negocios a la antigua: 'Voy, vendo, cobro y vuelvo'", describió Elizondo, y llamó a corregir la metodología de comercialización.

Al hablar de la inversión extranjera directa, dijo que, en el caso de la Argentina, el stock de inversión extranjera es menor no solo que el de Brasil (que se ubica en torno a los US$800.000 millones), sino también con respecto al de países como Chile, Colombia o hasta Perú. "Con una cifra cercana a los US$90.000 millones de stock, nuestro monto es muy escaso en dimensión de nuestra economía. La internacionalidad de los negocios que no plantea solo bienes, sino también servicios, debería llevarnos a pensar a que no solo recibamos inversión extranjera directa, sino también que emitamos inversiones hacia el exterior", destacó el especialista, y agregó: "Tenemos muy pocas empresas que se han multinacionalizado para crear una alianza con esos sistemas de producción y comercio que ocurren dentro de las cadenas de valor".

Hacia el final, Elizondo mencionó diez puntos (o, más bien, cuentas pendientes) que hay que trabajar para garantizar un mayor volumen de comercio exterior y relaciones internacionales. "Lo primero que tenemos que hacer es convencernos todos, crear un consenso metaeconómico. Para ir al mundo hay que estar convencido y saber que eso es bueno", arrancó.

En segundo lugar, dijo que es clave desarrollar una estrategia, porque "al mundo no se accede con golpes de suerte". Como tercer ítem ser refirió a resolver la situación macroeconómica, y agregó la importancia de calificar el capital internacional; modernizar el modelo legal y regulatorio; mejorar la prestación de servicios públicos y de la infraestructura; desarrollar atributos competitivos para las empresas; crear mejores condiciones de acceso a mercados, y, por último, insertarse en el flujo de inversión internacional.

"No se trata solo de comercio, sino también de inversiones. El mundo es sistémico, es complejo y requiere promover empresas más que promover productos. Requiere alianzas entre compañías que operan más allá de las fronteras a partir de la generación de valor, que es lo que hoy hace a un país diferente en el plano internacional", concluyó Elizondo.

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