Mario Blejer: "Que la Argentina es un país rico es otra fábula, porque no lo es"

El economista y expresidente del Banco Central dice que el país pasó 70 años en los que no pudo mantener la competitividad sin devaluar y en los que no logró salir del crecimiento serrucho
El economista y expresidente del Banco Central dice que el país pasó 70 años en los que no pudo mantener la competitividad sin devaluar y en los que no logró salir del crecimiento serrucho Crédito: Hernán Zenteno
Sofía Diamante
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30 de enero de 2019  

A los 70 años, Mario Blejer adquirió una nueva pasión que lo logra desconectar de la realidad económica: escribe música para las liturgias, en las cuales incorpora ritmos latinoamericanos, como el tango y la zamba. Comenzó hace un año con su orquesta y hoy ya lleva entregados más de 500 pendrives con casi 80 canciones. Pero la música no lo distrae de su rol como vicepresidente del Banco Hipotecario. Cuando el horario laboral finaliza y la tranquilidad invade el emblemático edificio creado por Clorindo Testa, el expresidente del Banco Central recibe a LA NACION en sus oficinas y, aunque prefiere no hacer pronósticos, demuestra cautela a la hora de dar como exitosa la tranquilidad cambiaria de estos días.

-¿Qué análisis hace de la economía actual?

-La economía argentina no está separada de lo que pasa en el resto del mundo. Como hay una mejora en la economía internacional, aunque es muy poco dinámica y muy poco promisoria, enseguida afecta a la economía local. Me parece que la estabilización del desequilibrio cambiario se logró, en parte, por la mejora en el mundo y de los flujos de capital, pero también por la consecuencia de una expectativa más anclada. Hay una situación en el mercado de cambios que es favorable. No es grandiosa, pero es positiva. Todo eso hace que haya una mejora parcial. Pero, obviamente, todos los problemas que teníamos siguen estando: los desequilibrios de precios relativos, el desequilibrio macro y micro, problemas de distribución del ingreso y de pobreza.

-Usted dice que un poco mejoró el contexto internacional. ¿Cuánto puede durar?

-El contexto mejoró porque hay algunas variables que mejoraron en forma real, como la mayor normalización en el mercado monetario: las tasas, que eran negativas, están empezando a ser positivas o cero, lo cual es bueno desde el punta de vista de la normalización, aunque el costo del crédito es más alto. Pero se deben tomar políticas activas para prevenir situaciones indeseables. La cantidad inmensa de dinero que se tiró en el mercado para salir de la crisis hizo subir los precios de los activos reales (metales, real estate) y no el precio de los bienes y servicios, por la forma en la que se distribuyó. Eso es un desequilibrio y puede crear un problema de exceso de oferta de dinero en el mundo, que crea inflación y provoca movimientos de capitales.

-¿Qué pasará con Brasil?

-El crecimiento en Brasil es uno de los factores cruciales para el desarrollo de la Argentina. El problema allí es que están creando demasiadas expectativas positivas, como las que nosotros creamos al principio, y ese es un problema que ya sabemos que no termina bien, porque es mejor crear expectativas medianamente negativas que crear expectativas falsas.

-A la hora de atraer inversiones, ¿cómo se compite con Brasil?

-Hay una competencia, pero para dominarla hay que ser más eficientes y no cerrarnos. La Argentina pasó 70 años o más en los cuales no puede salir de este modelo de crecimiento serrucho. A veces viene aparejado por un aumento grande en la demanda, que después causa inflación y rezago en las inversiones. El resto de los países latinoamericanos, con algunas excepciones, superaron ese problema.

-¿Por qué?

-Que la Argentina es un país rico es otra fábula, no es un país rico. Los países ricos son los que pueden ofrecer un nivel de vida alto a sus ciudadanos. Porque si ser rico significa tener recursos naturales, entonces Suiza sería pobre. Hay recursos naturales que hay que saber explotarlos, pero no es lo único. Acá también hay recursos humanos buenísimos.

-¿Por qué no se logra?

-No podemos salir de este proceso en el cual suben los salarios, suben los precios, cae la competitividad en la Argentina y entonces se busca protección y al final se termina devaluando. Tratan primero de no devaluar, aparecen las tablitas, tasa de cambio fija, lo que sea. Se podría ganar competitividad de vuelta con más productividad, nuevos productos, nuevos mercados, nuevos procesos y con mejores capacidades de inversión. Pero la Argentina pasó 70 años en los que no pudo mantener la competitividad sin devaluar. La pregunta es por qué no podemos tener una situación más parecida a la de los otros países en los cuales la tasa de cambio no es el único instrumento que permite mantener la competitividad.

-¿Se puede ser optimista en que realmente esta vez se sale de ese ciclo?

-Yo creo que se va a salir, pero la pregunta no es esa, sino cuándo y cómo. Evidentemente habrá una forma, pero no sé si saldremos de esta coyuntura nuevamente con el mismo modelo de devaluar o se aprovechará la oportunidad de que haya mayor inversión.

-¿Cuánto impacta en eso tener una inflación del 47,6%?

-La inflación es un problema que viene del mismo modelo: suben los precios y suben los salarios, entonces eso se reincorpora en el mercado y se forma la dinámica inflacionaria. Cuando digo que hay que buscar la forma de ganar competitividad sin devaluar, estoy diciendo que hay que buscar la forma de controlar la inflación.

-¿Cómo evalúa la política de agregados monetarios?

-Yo no sé cómo funciona, veremos.

-Por ahora van tres meses de implementación y el mercado cambiario se mantuvo estable...

-El mercado está calmo, pero tomemos en cuenta que en parte es por el sistema y en parte es por la mayor tranquilidad monetaria que hay en el resto del mundo: todas las variables monetarias internacionales comenzaron a converger hacia algo más normal.

-¿Las metas están para cumplirse y si se sobrecumplen están mal elegidas?

-A un economista famoso, Václav Klaus, que fue primer ministro de la República Checa, le preguntaban qué reformas debía hacer primero y si era mejor shock o gradualismo. Él decía que nunca entendió esa dualidad, porque todo lo que hizo fue hacer lo que pudo cuando pudo. Eso es lo que hay que hacer: hay que ser oportunista.

-¿Es difícil gobernar en el país?

-En todas partes es difícil. La economía existe porque hay escasez. Hay que saber priorizar y eso significa que unos reciben y otros no. Algunos pagan y otros cobran, eso es difícil en todos lados.

-¿El Gobierno hizo bien en priorizar bajar la inflación antes de recuperar la actividad?

-No sé, pero todavía la inflación es alta y no hay crecimiento.

-¿Estaría dispuesto a ser presidente del BCRA?

-No, ya fui.

-¿Cómo fue la experiencia?

-Fue muy importante y este año recuperaron mucho la frase "hay que dejar que la codicia le gane al pánico". Tendría que escribir un libro con ese título. La escuché tantas veces. Pero hay gente que todavía no la termina de entender, porque dicen que si con subir la tasa de interés al 80% o 90% se logra aumentar un poco la demanda de moneda local, entonces mejor que se establezca en 500%. Uno tiene que tener codicia y pánico relativamente razonables: si subo la tasa a 500%, va a aumentar el pánico y no la codicia. Así que tengo que clarificar eso.

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