
Monsanto reclama que se respete la propiedad intelectual
Pidió que se combata el comercio ilegal
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Después de suspender su programa de investigación en soja en la Argentina, Monsanto, un gigante mundial de la biotecnología y los transgénicos, señaló que espera retomar el desarrollo de este cultivo cuando existan condiciones más atractivas y previsibles para la inversión en el mercado y se respete la propiedad intelectual.
Como anticipó ayer LA NACION, la compañía no venderá más sus variedades de semillas de soja de la marca Asgrow, como consecuencia de la pérdida de rentabilidad en este negocio, fundamentalmente porque sólo el 18% de los casi 14 millones de hectáreas sembradas con este cultivo en el país se realiza con el uso de semilla fiscalizada (reconocida legalmente).
Hasta el anuncio de no invertir más, Monsanto había logrado comercializar en esta campaña semillas de soja por unas 450.000 hectáreas y se ubicó, con un 18% de participación, como la tercera empresa del mercado certificado, luego de las firmas Nidera y Don Mario.
Según distintas estimaciones, los 2,5 millones de hectáreas sembradas con semilla fiscalizada, sobre los 14 millones de hectáreas de toda la campaña de soja, representan para las empresas únicamente cerca de 75 millones de dólares.
Si todas las hectáreas sembradas con la oleaginosa se hubieran implantado con semilla certificada, el mercado de la demanda se ubicaría, en cambio, en unos 400 millones de dólares.
Por otra parte, si todos los productores pagaran regalías por la cantidad de kilos de semillas que vuelven a sembrar en soja, las empresas del sector recibirían unos 46 millones de dólares más, contra los 9 millones que hoy obtienen por el 18% de esas semillas certificadas.
"No decimos "nunca más"; solamente dejamos de gastar plata. La puerta queda abierta para cuando en el mercado haya más previsibilidad", dijo a LA NACION Carlos Becco, director de marketing de Monsanto, y además destacó que la decisión de la empresa no es una presión al Gobierno frente a la creciente ilegalidad en la comercialización de semillas.
Según Becco, la firma apoya la gestión del secretario de Agricultura de la Nación, Miguel Campos, para buscar una solución al problema de la "bolsa blanca", que representa una amenaza para la inversión de las empresas que compiten contra un circuito clandestino que no paga impuestos y vende semillas sin respetar la propiedad intelectual.
El anuncio de Monsanto de retirarse momentáneamente del mercado causó una importante repercusión entre las compañías que venden semillas y que solicitan un marco de mayor seguridad para la propiedad intelectual de las obtenciones vegetales.
"Las empresas están muy desmotivadas. Si esto no se revierte, otras firmas podrían seguir el mismo camino", dijo Juan Manuel Ferrarotti, director de Relmó.
De igual modo, Antonio Aracre, gerente general de Syngenta Seeds, precisó que las empresas que desarrollan los cultivos necesitan que se les garantice un retorno a su inversión para continuar con las investigaciones.
Por su parte, Francisco Firpo, director de Nidera, destacó que la decisión de Monsanto es un mensaje importante para todo el sector ante la ilegalidad en el comercio de semillas de soja y de trigo.
"Este es el primer adelanto de que el resto de las tecnologías se va a ir acotando si no se respeta la propiedad intelectual", afirmó.
Repercusiones
Más allá del impacto de la noticia entre las empresas, los productores también manifestaron su opinión. En este sentido, Gustavo Grobocopatel dijo que los empresarios del agro deben prepararse para pagar las regalías que sean justas.
En tanto, Greenpeace acusó ayer a Monsanto de chantajear al gobierno nacional para que apruebe la liberación del maíz transgénico RR y de "querer quitarle al productor agropecuario la libertad de guardar semillas de soja RR".
Para Monsanto, la semilla de soja representaba sólo el 10% de su negocio en el país, contra el 90% de la venta de agroquímicos y de híbridos de maíz y girasol.





