Motosierra: el gasto público nacional volvió a caer en 2025 y alcanza su nivel más bajo en 18 años
Desciende hasta el 14,56% del PBI y marca su registro mínimo desde 2007; el gasto consolidado de los tres niveles del Estado también muestra una contracción y se ubica en torno al 31,42% del producto
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Por segundo año consecutivo, las erogaciones del sector público nacional bajaron en 2025 y profundizaron el sendero de ajuste fiscal impulsado por el Gobierno. El gasto de la administración central pasó de US$135.000 millones en 2023 a US$97.000 millones en 2025, según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). De acuerdo con su director, Nadin Argañaraz, “dado que el gasto de 2025 habría sido similar al de 2024 en términos reales, la reducción acumulada en dos años sería del orden de US$75.000 millones”.
En términos del PBI, los egresos se reducen un 4,84% respecto de 2024 y un 26% en comparación con 2023. El proceso responde a la estrategia oficial de reducir el tamaño del Estado, ordenar las cuentas públicas y consolidar el equilibrio fiscal como pilar del programa económico.
El gasto público primario consolidado de la Nación, las provincias, CABA y los municipios se redujo 6,5 puntos del PBI entre 2023 y 2025, y se ubicó en el 31,42% del producto. La dinámica, sin embargo, no fue homogénea entre los distintos niveles de gobierno.
Mientras Nación explicó la mayor parte del recorte, los gobiernos subnacionales incrementaron su participación relativa en los egresos totales.
En particular, el gasto provincial mostró un aumento asociado a un mayor nivel de erogaciones corrientes, lo que modificó la distribución del esfuerzo fiscal dentro del sector público. Aun así, el resultado final marca una continuidad respecto de lo logrado en 2024 y deja al tamaño de todo el Estado en valores comparables con los de 2008.

Estos datos fueron destacados por el presidente Javier Milei durante una entrevista por el streaming Neura, en la que volvió a defender la reducción de las erogaciones como eje central de su programa económico. “La motosierra no descansa nunca”, dijo y agregó: “La verdadera presión fiscal es el tamaño del gasto público, porque vos lo tenés que financiar”, afirmó al vincular el ajuste con la carga que enfrenta la economía.
También señaló que el Estado nacional “ya fue llevado a los niveles de 2007 en términos de tamaño respecto del PBI” y subrayó que “para avanzar en la dimensión impositiva es fundamental bajar el gasto público”.
Este sendero de reducción se enmarca en los compromisos asumidos dentro de los 10 puntos incluidos en el Pacto de Mayo. El punto tres establece “la reducción del gasto público a niveles históricos, en torno al 25% del Producto Bruto Interno”.
El acuerdo fue firmado el 9 de julio de 2024 por Milei junto a gobernadores de distintas provincias en la Casa Histórica de Tucumán.

En cuanto a la composición por tipo de gasto, la reducción de las erogaciones de la administración nacional fue prácticamente generalizada entre 2023 y 2025. Según el informe del IARAF, la Asignación Universal para Protección Social fue la única partida que creció en términos reales un 70,3% en este período.
En contraste, el resto de los rubros presentó caídas reales, entre ellos las jubilaciones y pensiones contributivas, los salarios del sector público, los programas sociales, los subsidios económicos —tanto a la energía como al transporte—, la inversión en obra pública, las transferencias a provincias y universidades y los gastos en bienes y servicios, lo que da cuenta del carácter abarcativo del recorte sobre la estructura del gasto de la administración nacional. Medido en dólares constantes, el ajuste implicó una baja cercana a los US$38.000 millones en comparación con los niveles de 2023.
Hacia adelante, el principal desafío será coordinar la política fiscal entre la Nación y las jurisdicciones subnacionales. Analistas advierten que, si el espacio fiscal que libera la administración central es absorbido por una mayor expansión del gasto provincial o municipal, el impacto del ajuste sobre la presión impositiva y la estabilidad macroeconómica podría verse limitado.
Argañaraz analizó la evolución del gasto: “el gobierno nacional destinó el primer año a eliminar el déficit y el segundo a empezar con la baja de impuestos. En este año 2026 el margen fiscal de los tres niveles de gobierno es muy acotado. Concretamente, no es factible pensar en una suba real del gasto superior al 3%. Y, si se quiere seguir bajando impuestos, este aumento debe ser inclusive menor”, sostuvo.
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