Muebles y textiles, con una mezcla de diseño urbano y lo autóctono

Husos y Costumbres busca unir el trabajo de artesanos del interior con el público porteño
Matías Asconapé
(0)
5 de diciembre de 2011  

Silvina Lippai solía trabajar en proyectos de diseño de interiores para clientes privados, algunos restaurantes y varios comercios. Ganaba dinero, pero sentía que faltaba algo. Su trabajo no terminaba de convencerla. Un día decidió hacer un cambio. Junto a su marido, compró una camioneta y comenzó un viaje por el norte argentino. Una vez allí, volvió a recorrer los mismos caseríos y pueblos que había visitado en su infancia junto a su padre.

Poco a poco, comprendió hacia dónde tenía que ir. De una manera u otra, pensó en aquel entonces, intentaría fusionar el diseño urbano con lo autóctono y trataría de convertirse en un nexo entre artesanos y público.

La afición por la estética y los muebles ya era una costumbre familiar. Su padre, cuenta Lippai, fundó un local de antigüedades cuando ella cumplió un año. Con el tiempo, apunta, tomó más participación en la empresa familiar, sobre todo como acompañante en los viajes. A partir de esas vivencias, cerró su culto por la tradición. "Mi niñez transcurrió entre muebles y objetos sobre los que se contaba una historia", recuerda Lippai.

Como resultado de este legado y de años de ahorro nació su emprendimiento Husos & Costumbres cuya inversión inicial fueron 70.000 pesos, que salieron de su bolsillo. Hoy, luego de más de doce meses, el negocio factura algo más de $ 15.000 por mes. Respetar la tradición es su mejor receta. "La convivencia con lo autóctono, los elementos naturales y descubrir que mucho se podía lograr incorporando diseño y un toque de urbanidad al conocimiento que tenían los artesanos fue lo que me motivó a forjar un nexo entre ellos y el público", sostiene Lippai.

En el local ubicado sobre la calle Alem, en pleno casco histórico de San Isidro, todos los muebles y productos exhibidos "tienen su propia historia".

Alfombras tejidas en telares, almohadones de muchos colores hechos con lana de llama y de oveja, sillas materas y algunos muebles a medida.

Los precios varían casi tanto como los diseños. Desde mantas a precios más accesibles hasta un costoso mueble realizado con pino Oregón, con cajones y nichos diseñados a medida, que cuesta $ 4200. "Los clientes son tanto hombres como mujeres que generalmente utilizan aguayos o muebles para personalizar sus casas", apunta Lippai. También hay pies de camas y carteras ciento por ciento ecológicas. "Cada uno de los diseños está íntegramente realizado a mano. Aquí no hay procesos industriales", subraya Lippai.

Las piezas son producidas por tejedoras y artesanos del norte y el sur de la Argentina, con la filosofía del trabajo justo y la continuidad de las costumbres y técnicas ancestrales. "Todos (tejedoras, carpinteros, ebanistas) trabajan de forma independiente, muchas veces agrupados en cooperativas donde dividen las tareas de hilado, teñido y tejido", explica.

El proyecto cuenta con un equipo de trabajo conformado por alrededor de 60 personas de varias provincias como Catamarca, Buenos Aires, Santiago del Estero o Neuquén, entre otras.

El secreto

Para Silvina, el secreto del éxito está en la confianza. "Un emprendedor tiene que tomar decisiones y llevarlas a la acción. Una de las grandes motivaciones es el espíritu de independencia, que nos hace considerar que el éxito depende en mayor medida de nuestro esfuerzo y trabajo duro", afirma.

El proceso de producción comienza con un diseño que surge a partir del trabajo en equipo con las tejedoras.

Luego, dice Lippai, se les pasa el diagrama con las muestras de colores a las tejedoras y los planos, a los carpinteros y ebanistas.

Después sigue el proceso de hilado manual. Para el teñido se utilizan flores, cortezas de árboles, yerba mate y remolacha, entre otros elementos naturales. En el último eslabón se llevan a cabo el bordado y el tejido.

Uno de los grandes desafíos en su trabajo pasa por una buena organización de la red de trabajo. "La variable tiempo es una de las más difíciles de manejar, dado que entre el pedido y la entrega puede pasar incluso más de un mes. Por ende, resulta vital la organización en cuanto a las cantidades encargadas y los momentos en los cuales se hace el requerimiento", concluye Lippai.

masconape@lanacion.com.ar

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.