
Negocios en el mercado de la nostalgia
La venta de productos típicos a los argentinos que residen en el exterior representa para las marcas tradicionales una forma de acceder a nuevos consumidores por una vía alternativa.
1 minuto de lectura'
¿Comprar choripanes en Estados Unidos? ¿Hesperidina en Francfort? ¿Chinchulines en Toronto? ¿Chimichurri en Israel? ¿Por qué no? Para los argentinos que residen en el exterior cada día resulta más sencillo abastecerse con productos tradicionales de nuestro país.
El mercado de la nostalgia, como se lo llama, es un nicho que se expande año tras año. Vender productos nacionales a los exiliados representa para muchas de las marcas locales una forma de estimular las exportaciones mediante una vía no tradicional.
"Lo primero que hace un argentino cuando se instala en otro país es buscar un lugar para comprar yerba o dulce de leche. Por eso se me ocurrió que sería buen negocio vender estos productos a gran escala", explica el cubano Víctor Martin, dueño de Vinny Import Company, la mayor importadora de alimentos y bebidas argentinos en los Estados Unidos.
Martin reside en California y hace diez años que provee a más de 250 comercios minoristas norteamericanos especializados en artículos criollos. Tiene distribuidores en Nueva York, Miami, Maryland y hasta en Canadá, y ha logrado consolidar un pequeño imperio de delicias autóctonas.
"Empecé trayendo dulces de batata y de membrillo y salsa golf, yahora soy el representante exclusivo de las marcas de yerba y té de Las Marías (Taragüí, Unión, La Merced); del dulce de leche Chimbote, de las vinos Santa Ana, Sutter y Navarro Correas, de las tapas de empanadas La Salteña -enumera sin pausa-. En 1998, por ejemplo, importé 150.000 kilos de yerba, 800.000 botellas de vino y de sidra, y 80.000 paquetes de tapas para empanadas."
Martin dice que los argentinos son consumidores muy fieles a sus raíces. El último año realizó ventas por US$1,5 millón y espera superar la barrera de los US$2 millones en el 2000.
El Che Rodolfo
Facundo Manes, neurólogo argentino que trabaja en un proyecto de investigación en Cambridge, Inglaterra, es uno de los cientos de compatriotas que supo disfrutar de sus servicios hace dos temporadas, cuando residió en Boston.
"Un día en el que andaba con nostalgia me pasaron el dato de un tipo de Chicago que vendía Criollitas, alfajores Havanna y todas esas cosas. Cuando lo llamé y me atendió con la misma pachorra de un almacenero de Temperley, me mató... El tipo te mandaba salamines por correo envueltos con páginas del Diario Popular. ¿Cómo no te vas a hacer cliente de alguien así?" Al personaje en cuestión -que a su vez es cliente del cubano Martin- se lo conoce en la colectividad como al Che Rodolfo.
También entre los argentinos de Texas son muy famosos Juan Carlos y Ricardo Gianotti, padre e hijo, que abandonaron Mar del Plata hace 17 años para instalarse en Houston, donde regentean una tienda de delikatessen que factura US$ 9000 dólares por mes, vendiendo sándwiches de miga, empanadas, choripanes y especiales de milanesa. Además, son los propietarios de Gianotti Pasta Factory, que abastece a más de 100 restaurantes y hoteles de la región. "Tenemos de todo, pero mantecol, sal gruesa y harina son tres de las cosas que más nos piden", confía Ricardo.
De libros y asados
La nostalgia no sólo hace cosquillas en el estómago. A muchos de los que viven en el extranjero también les interesa estar al tanto de las novedades bibliográficas. Ellos son los que alimentan el negocio de Fernando García Cambeiro que, sin moverse de Buenos Aires, es proveedor de libros argentinos en los Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel.
"Tenemos un boletín bibliográfico que enviamos a unas 200 bibliotecas y así generamos la demanda desde hace 40 años, cuando mi padre inició esta actividad", explica.
Su cliente más importante es la Biblioteca del Congreso, en Washington, que demanda 500 títulos por año. También la Universidad de Texas;la British Library, en Londres,y la Biblioteca Nacional de Jerusalén (que reclama todos los libros publicados aquí por autores judíos) figuran entre sus mejores clientes, para beneplácito de los argentinos de sus zonas de influencia.
Por las restricciones que imponen los Estados Unidos a la importación de carnes, en la tierra de Bill Clinton no resulta sencillo comer un asado como Dios manda. Pero ése no es un problema para la clientela europea de Jorge Santa Marina, que, desde París, se convirtió en uno de los principales exportadores de carne a Francia, su centro de operaciones.
Santa Marina, que trabajó como asistente de Pino Solanas en los años 70, se inició llevando pequeñas cantidades de carne para el cuerpo diplomático destinado en Europa. Pero su fama creció y sus ventas anuales ya arañan el millón de dólares. Mediante un convenio con un consorcio exportador de Buenos Aires, recibe tres toneladas cada 20 días. Tiene un local de venta al público y una flotilla de camionetas que reparten a domicilio. Entre sus clientes también figuran algunos de los futbolistas argentinos que se desempeñan en Italia y España.
Cabecera de playa
A la tendencia de vender productos tradicionales en el exterior todavía le queda mucho hilo en el carretel.
Para el consultor Roberto Occhipinti, especialista en comercio exterior, se trata sólo del comienzo. "En cuatro o cinco años este mercado no se va a limitar a los residentes argentinos -pronostica-. El desafío de los exportadores es terminar vendiéndole a la comunidad local de los países en los que ya operan. Ymuchos ya lo están logrando."
Azufre
El cubano Martin, dueño de Vinny Import, creía saber todo acerca de las costumbres de los consumidores argentinos. Pero se quedó con los ojos como el dos de oro, hace dos años, cuando leyó el pedido que le cursó por fax un cliente de Oregon.
Amigo de las curas médicas alternativas, el comerciante le solicitó una caja de barritas de azufre para calmar el dolor de cuello. Finalmente, después de las averiguaciones del caso, el azufre llegó a Oregon.
Ofertas sin fronteras para todos los gustos
En el mercado de la nostalgia, hay ofertas para todos los gustos.
- En Francfort, el brasileño Walter Vassel vende mates, bombillas, miel y dulce de zapallo por correo. Los pedidos se realizan por el 93222.
- Por el 1-800-661 1674, una línea para llamados sin cargo dentro de los Estados Unidos, se ofrecen videos de los partidos de fútbol argentinos.
- Yerba Mate, en Italia, (039 0424 37188) ofrece infusiones de todas las marcas a vuelta de correo.
- La Boutique de la Nostalgia, en Miami (7930 NW 36th Street) es el paraíso de los golosos. Tiene alfajores Havanna y Terrabusi; Titas, Rodhesias, Marrocs y Cabshas.
- En Munich, funciona la primera carnicería argentina con e-mail para compras electrónicas 100430.2437@compuserve.com . Hay chorizos, bifes anchos, lomo y cuadril.
- En Redondo Beach, EE.UU., Panadería Bambino´s (15400 Hawthorne Ave) despacha pasta frola, milhojas, medialunas y cañones de dulce de leche.





