Javier Milei está en serios problemas
El presidente de Argentina afirma ser la verdadera víctima de una economía en crisis
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“¿Saben quién fue el más afectado por esta economía en términos reales? Yo”, declaró Javier Milei, presidente de Argentina, en un reciente evento de alto nivel. “Soy el único cuyo salario no cambió desde que asumí el cargo”, afirmó, argumentando que sus recortes recayeron sobre la clase política. “Soy el presidente peor pagado de América”. Es poco probable que este mensaje convenza a los argentinos que atraviesan dificultades. De hecho, el índice de aprobación de Milei se desplomó recientemente. Ahora se sitúa en casi -30, el peor desde que asumió el cargo en diciembre de 2023.
El partido del Sr. Milei ganó las elecciones legislativas de mitad de mandato el pasado octubre. Ese respaldo a su agenda radical de reducción de gastos y liberalización le permitió lograr la aprobación de numerosas reformas en el Congreso. Sin embargo, los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación.

Comencemos con los escándalos. En febrero del año pasado, el Sr. Milei publicó en redes sociales un mensaje en apoyo de $ LIBRA, una criptomoneda. Su valor se disparó antes de desplomarse rápidamente, causando pérdidas de unos 250 millones de dólares a muchos inversores, salvo a unos pocos grandes que vendieron en el pico. El Sr. Milei declaró rápidamente que, “obviamente”, no tenía ninguna relación con el proyecto $LIBRA . Sin embargo, los registros telefónicos obtenidos recientemente por investigadores federales muestran que la noche de la publicación del Sr. Milei se produjeron siete llamadas entre él y uno de los empresarios implicados.
Los investigadores encontraron borradores de documentos en el teléfono de uno de los empresarios de criptomonedas que detallaban posibles acuerdos financieros entre ellos y el Sr. Milei. Dichos documentos especifican tres pagos por un total de US$5 millones, incluyendo uno por nombrar públicamente a uno de los empresarios como asesor. Se desconoce a quién iban dirigidos estos pagos; no hay pruebas de que el Sr. Milei los haya aceptado o recibido. La fiscalía lo identificó como persona de interés en el caso, pero aún no se le han imputado cargos. Todos los implicados niegan haber cometido delito alguno.
Los argentinos parecen estar aún más molestos por el escándalo que involucra al jefe de Gabinete del Sr. Milei, Manuel Adorni. La fiscalía federal lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, tras informes de viajes ostentosos, incluyendo un viaje a Aruba pagado en efectivo, a pesar de tener un modesto salario público. La fiscalía también investiga un viaje familiar en un jet privado a un complejo turístico uruguayo y la compra de un apartamento a un precio sorprendentemente bajo con un curioso préstamo sin intereses. El Sr. Adorni niega haber cometido delito alguno.

El Sr. Milei lo respaldó y arremetió contra los periodistas. Por ejemplo, durante cuatro días de abril, publicó 86 entradas en X atacando a la prensa y compartió otras 874. A menudo repite una frase recurrente de la derecha estadounidense: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. A mediados de abril, su gobierno impidió la entrada de reporteros a la Casa Rosada, sede de la presidencia, después de que algunos supuestamente filmaran sin autorización -los periodistas afirman haber notificado a las autoridades-. Calificó a los medios de comunicación de “basura inmunda” y compartió una imagen generada por IA de uno de los periodistas con uniforme de cárcel. El 4 de mayo se permitió el regreso de los periodistas, pero bajo nuevas y estrictas normas.
Los argentinos podrían haber ignorado las acusaciones de corrupción si la economía estuviera en auge. Pero no es así. Datos oficiales indican que el PIB en febrero cayó un 2,6% respecto a enero, la mayor caída desde 2023. La actividad manufacturera y minorista se desplomó. Esto está provocando una disminución de los ingresos fiscales, lo que amenaza el impresionante superávit fiscal del Sr. Milei. Ante la presión, el Gobierno está retrasando los pagos a algunos proveedores de organismos públicos.
El petróleo, la minería y la agricultura siguen en auge. El Sr. Milei afirma que estos sectores, junto con la tecnología, representan el futuro de la economía. Sin embargo, requieren relativamente pocos trabajadores, ya que en conjunto representan apenas el 12% del empleo. La manufactura, el comercio minorista y la construcción son sectores más intensivos en mano de obra y contribuyen mucho más al PIB . Su contracción provocó la pérdida de cientos de miles de empleos asalariados desde que el Sr. Milei asumió el cargo. Las encuestas muestran que los bajos salarios y el desempleo son ahora las mayores preocupaciones de los argentinos.
Hasta ahora, las políticas del Sr. Milei empeoraron la situación. Eliminó protecciones y expuso a las empresas manufactureras locales a la competencia extranjera. Si bien esto puede ser prudente, la transición es perjudicial. Priorizó la reducción de la inflación sobre el fomento del crecimiento. Esto conllevó a una oferta monetaria restrictiva y altas tasas de interés, lo que perjudica a las empresas. Los préstamos al sector privado en pesos se mantuvieron estancados desde agosto.
El Sr. Milei también recurrió a un peso fuerte en su lucha contra la inflación. Actualmente, el peso fluctúa dentro de amplias bandas y se fortaleció durante gran parte de este año. Esto se debe en parte a las altas tasas de interés, que atraen temporalmente capital hacia los pesos. La fuerte producción petrolera y el rápido crecimiento de las exportaciones hicieron que los altos precios derivados de la guerra en Irán hayan fortalecido la moneda. Sin embargo, un peso fuerte perjudica a la industria manufacturera al abaratar las importaciones de la competencia. También perjudica a la construcción. Los constructores pagan a los trabajadores en pesos, pero venden las casas en dólares, por lo que un peso fuerte reduce sus márgenes de ganancia. La construcción continúa en una profunda recesión.
Lo peor de todo es que ni siquiera las altas tasas de interés ni un peso fuerte fueron suficientes para frenar la inflación. La inflación mensual ha estado aumentando durante 10 meses, alcanzando el 3,4% en marzo, un 33% interanual. Esto se debe en parte a la inercia y en parte a que el Gobierno carece de una política monetaria clara y predecible para contener la inflación. El Sr. Milei también estuvo recortando los subsidios a la energía y, en marzo, la crisis petrolera también tuvo un impacto negativo. El precio de la carne de res, un alimento básico en Argentina, se disparó en medio de una crisis global.
Parte de esta situación debería atenuarse pronto y la inflación podría bajar un poco, afirma Santiago Bulat, de Invecq, una consultora argentina, pero otras presiones inflacionarias podrían aumentar. El Gobierno parece estar priorizando finalmente el crecimiento al permitir tasas de interés más bajas. El riesgo es que el peso se debilite y, como consecuencia, la inflación se mantenga alta. La credibilidad del Sr. Milei se está erosionando. En marzo afirmó que la inflación mensual sería inferior al 1% para agosto. Eso parece casi imposible.
No todo son malas noticias. El crecimiento podría mejorar pronto: los analistas aún esperan que supere el 3% este año. Las grandes esperanzas están puestas en el auge de la extracción de petróleo y la inversión internacional en gas y minería. Su expansión impulsaría aún más las exportaciones. El Gobierno también estuvo comprando reservas de divisas, abordando una debilidad de larga data. Sin embargo, está utilizando la mayor parte de ellas para pagar la deuda. Necesita financiación en dólares para poder refinanciar la deuda externa que vence el próximo año y, al mismo tiempo, acumular reservas. Con ese fin, está trabajando en un acuerdo para obtener un préstamo de 2.000 millones de dólares de bancos comerciales, respaldado por garantías del Banco Mundial.
Las elecciones presidenciales del próximo año pronto se convertirán en el tema central. Hay mucho en juego. La buena noticia para el Sr. Milei es que, mientras su índice de aprobación cae, el de ningún rival aumenta notablemente. El frágil equilibrio de Argentina es el gran desafío. El historial de mala gestión económica de los peronistas populistas es evidente; a medida que se acercan las elecciones, una mala encuesta para el Sr. Milei podría provocar pánico en los mercados. La inestabilidad resultante puede llevar a peores resultados en las encuestas, desencadenando una espiral perjudicial. Los inversionistas ya exigen una prima más alta para mantener su exposición a los bonos argentinos más allá del mandato actual del Sr. Milei. Para evitar espirales negativas, es posible que necesite estar en camino de ganar cómodamente. El crecimiento, el empleo y la caída de la inflación serían de gran ayuda. No tiene tiempo que perder.
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