Las nuevas modalidades de compra y venta electrónicas generan grandes oportunidades para inversores en inmuebles logísticos. ¿Qué tipo de propiedades recorre el producto que compramos?
Las nuevas modalidades de compra y venta electrónicas generan grandes oportunidades para inversores en inmuebles logísticos. ¿Qué tipo de propiedades recorre el producto que compramos?
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29 de noviembre de 2019  • 12:09

Desde hace unos años, hacer las compras ya no significa salir de casa. Pero para que los productos lleguen en tiempo y forma a nuestras manos, es fundamental que el circuito logístico de almacenaje y distribución funcione de manera eficiente.

Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), nuestro país ocupó, en 2018, el primer puesto en el ranking latinoamericano de consumo electrónico. Las cifras marcan una tendencia creciente apoyada en una infraestructura logística que tiende a la optimización de los tiempos y de los espacios. Para cumplir con el objetivo de que los productos se entreguen cada vez más rápido, "los circuitos deben estar bien aceitados", explica Santiago Isern, Broker Senior de Cushman & Wakefield Argentina, y agrega que la modalidad de compra está generando una necesidad de nuevos tipos de propiedades o nuevos usos en propiedades ya existentes.

Mientras que en el circuito de venta tradicional, solo existe un depósito como intermediario entre la fábrica o el container que viene del exterior y el local a la calle, en la era del e-commerce se suman varios pasos más en el recorrido. En general, los productos parten de su lugar de fabricación o del puerto (cuando llegan del exterior) y van hacia centros de almacenaje XXL, cuyas características son las de estar ubicados a más de 30 km de los centros urbanos y superar los 25.000 m2. Luego, pueden pasar por centros de distribución de menor tamaño, en los que se divide la carga según su destino; y después llegan a los depósitos urbanos, que se encuentran dentro de las ciudades y es desde donde finaliza la distribución hacia los hogares o a los puntos de retiro. Estos últimos pueden ser muy variados: sucursales de correo, espacios de webpicking o locales con e-lockers, que son tipos de propiedades que combinan atención personalizada o automatizada con lugares de guardado.

"Los depósitos urbanos o de última milla son cada vez más necesarios, porque permiten hacer más eficientes los procesos y brindan mayor seguridad a quienes los operan", sostiene Isern, y asegura que "si bien pueden parecer un eslabón más en una cadena que se vuelve larga, permiten acortar los tiempos desde que el cliente hace el clic, porque los productos ya están cerca de su casa".

Claves para hacer negocios inmobiliarios en la era del e-commerce

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La variedad de propiedades involucradas en el circuito del comercio electrónico aumenta las posibilidades de inversión, porque "abre el juego tanto para los grandes desarrolladores, como para los dueños de depósitos medianos, que deben estar atentos a una demanda creciente", añade Herman Faigenbaum, Director General de Cushman & Wakefield Cono Sur. El desafío es "detectar espacios logísticos ya existentes o inmuebles que se puedan adaptar a las necesidades de este tipo de comercio. Las oportunidades son múltiples, porque no es una tendencia, sino una realidad que los inversores están en condiciones de aprovechar", concluye Faigenbaum.

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