Coronavirus. Es la pionera del alcohol para cartera y en cinco días duplicó su negocio
1 minuto de lectura'


Cuando llegó la pandemia de coronavirus al país, poder suplirse de alcohol en gel se convirtió en una suerte de hito. Las empresas, instituciones y hospitales comenzaron a requerir el producto y a generar una fuerte demanda y la mayoría de los fabricantes no se daban abasto.
Los pedidos de productos desinfectantes alcanzaron márgenes insuperables, tal y como le pasó a Belén Couso, una microempresaria de geles, jabones y cremas antibacteriales que, en una semana tuvo pedidos y generó ventas que en seis años no tiene.
Si bien, el brote por Covid-19 significó una fuerte caída en las ventas en todos los sectores, también un boom para el rubro de la higiene personal y ambiental para aquellas empresas que vendían artículos desinfectantes en menor escala antes del surgimiento de la enfermedad.
Couso es la pionera en el país de los geles antibacteriales para colgar en la cartera y desde hace 11 años desarrolla otras líneas desinfectantes para reconocidas marcas. Sin embargo, aunque era la única que abastecía el mercado local, hasta febrero, los antibacteriales no tenían un gran público y grandes cadenas como Falabella y otras retails como Duty Free, meses antes de la desatarse la hecatombe, le retiraron y devolvieron los productos de los stands "por falta de ventas".
"Con la desesperación que hubo en los primeros días, me llamaron de todos lados, de clínicas, hoteles y hospitales; personas que saben que mi empresa es referente en el tema. Estoy controlando el stock, hemos aumentado la producción en un 50%. También separé parte de mi depósito de productos de retail de aquellos que son para ayudar en hogares de niños, en caso de emergencia", cuenta Couso.
Desde que inició el brote, su empresa donó una parte de su producción de gel antibacterial a hogares de niños, porque considera que "los chicos son los menos conscientes en el lavado de manos" constante y los centros no tienen el apoyo necesario para hacerle frente a la pandemia.

La cartera de clientes de su microempresa hoy está compuesta, mayoritariamente por restaurantes, hoteles y centros de servicios que, si bien, antes de la pandemia se abastecían de geles antibacteriales, no lo hacían a gran escala.
A principios de febrero, cuando surgió la alarma mundial por el virus, Couso logró expandir su negocio en un 100%, algo que le estaba costando trabajo poder lograr en los últimos años. "Vendí con criterio y dosificadamente para controlar el exceso innecesario. Los clientes me pedían de cinco mil litros para arriba. No dábamos abasto para tener semejante producción de un día para el otro. Fue una locura. Generalmente, los geles antibacteriales están muy solapados por otros productos", explica.
Según sostienen los especialistas en tiempos del coronavirus, el alcohol en gel es un desinfectante para los que no tienen acceso rápido a un baño para lavarse las manos. Los antibacteriales son productos para los que están en movimiento ya sea en el tren, colectivo o en el supermercado, que tienen que tocar superficies que pueden estar contaminadas y se lo llama "higiene en seco".
Indica Couso que, a raíz del coronavirus, el mercado para este tipo de productos se ha reactivado notablemente y una vez que pase, es posible que el hábito de higienizarse constantemente continúe, por ende, el negocio continuará en auge, tal como pasó con la gripe A (H1N1) que surgió 2009.

Motivada por Sara, su mamá, la emprendedora decidió entrar en el rubro de los productos higiénicos en donde logró posicionar su marca en el mercado local y la idea de fabricar geles antibacteriales para colgar en la cartera, surgió a partir de un viaje a Europa en 2007 y no fue hasta 2009 que pudo desarrollar el concepto del producto que quería.
"Cuando yo quise poner mi marca y hacer este producto me decían que era una locura colgarse un higienizante en la cartera. Decían que era como colgarte un papel higiénico", sostiene.
Belén Couso, como se llama también su marca, es la pionera y única empresa en el país en fabricar productos antibacteriales de bolsillo. En su laboratorio también elaboran las fórmulas para otras retails que llevan las insignias de esas compañías.
Aunque el auge del producto se desató en los últimos meses, en varias oportunidades ha tenido que reinventar su negocio. "Tuve que tercerizar gran parte del funcionamiento de la empresa, armé lo que llaman una empresa líquida, que es como una nueva tendencia. Empecé siendo una emprendedora, después una microempresaria y ahora estoy como emprendedora de nuevo. He tenido que reinventarme y achicar gastos, siempre", avisa.
1Lamb Weston cierra su planta de Munro y concentra su producción en Mar del Plata
- 2
De Menem a Milei: los secretos de Tabac, el café donde el poder decide mostrarse
3San Miguel extendió su deuda hasta 2029 tras lograr casi 90% de adhesión en su canje de US$110,6 millones
4Vivian Schiller: “No hay balas de plata para salvar a los medios: hay que escuchar al público”




